Los carbohidratos refinados y grasas saturadas elevan el riesgo de progresión de enfermedades más graves como fibrosis o cirrosis
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El consumo de pan blanco y recetas hechas con harinas refinadas puede empeorar la condición de las personas con hígado graso, advirtieron expertos citados por el Centro Médico ABC y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al señalar que estos alimentos impactan directamente el metabolismo hepático.
Según estas instituciones, las dietas ricas en carbohidratos refinados y grasas saturadas elevan el riesgo de progresión hacia enfermedades más graves como fibrosis o cirrosis, debido a su efecto en el hígado y en el sistema metabólico.
Datos respaldados por la UNAM indican que el aumento del hígado graso está relacionado con el sobrepeso y la obesidad, condiciones vinculadas al consumo excesivo de azúcares simples y harinas refinadas.
Además, el Centro Médico ABC destacó que los cambios en los hábitos alimenticios, con mayor presencia de productos ultraprocesados y bajo consumo de fibra, han facilitado el avance de enfermedades metabólicas y hepáticas.

El análisis conjunto del Centro Médico ABC y la Facultad de Medicina de la UNAM señala que productos como el pan blanco y las tortillas de harina de trigo tienen un alto índice glucémico, lo que favorece el aumento de azúcar en sangre y la acumulación de grasa en el hígado.
Entre las principales consecuencias de su consumo en personas con hígado graso se encuentran una mayor acumulación de grasa en las células hepáticas, el incremento de la inflamación y el riesgo de alteraciones metabólicas, así como el agravamiento de condiciones como la obesidad y la resistencia a la insulina.
Las recomendaciones clínicas indican que estas personas deben limitar al máximo el consumo de estos alimentos. “No se debe superar 1 porción de pan blanco por comida principal, y no más de 2-3 porciones en total al día”, señalan las guías citadas, aunque idealmente se sugiere reducirlo a 1-2 porciones diarias.
Asimismo, los especialistas explican que “una porción corresponde a 1 rebanada de pan blanco de tamaño regular”, y recomiendan evitar combinar con otros alimentos con harinas en una misma comida para no exceder la carga de carbohidratos simples.
Finalmente, enfatizan que estos productos deben consumirse solo en ocasiones puntuales y no como parte habitual de la dieta. “Si es posible, sustituirlos por pan integral, multigrano o tortillas de maíz”, además de priorizar verduras, proteínas magras y grasas saludables, y evitar ultraprocesados y bebidas azucaradas.

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