Obesidad y salud cardiovascular: por qué cuidar el peso puede ser una estrategia médica para cuidar el corazón
Aunque muchas veces se la asocia con una cuestión solamente estética, la obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, y uno de los principales desafíos de salud pública de la actualidad
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Seis de cada diez adultos viven hoy en la Argentina con sobrepeso u obesidad. Lejos de tratarse de una cuestión estética, hablamos de una condición asociada a más de 200 complicaciones médicas: entre ellas diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemias, hígado graso y distintos tipos de cáncer. Pero la obesidad está especialmente vinculada con el riesgo cardiovascular, que hoy es además la principal causa de muerte a nivel mundial.
Frente a este panorama, los últimos años comenzaron a aparecer novedades alentadoras. La investigación médica ha aportado nuevas herramientas que permiten abordar la obesidad desde un enfoque integral, muy distinto al viejo paradigma que mayormente se centraba en las dietas. Estudios clínicos robustos vienen demostrando que es posible lograr descensos de peso clínicamente significativos y sostenidos en el tiempo (cercanos, en promedio al 20% del peso corporal) siempre bajo supervisión médica y como parte de un tratamiento estructurado.
Algo clave en este sentido es que la búsqueda de un peso saludable arranca en el consultorio. La orientación médica permite evaluar cada situación de manera integral y diseñar planes personalizados, sostenibles en el tiempo y basados en “cambios reales” del estilo de vida. La consulta inicial, que puede hacerse en medicina clínica o en especialidades como endocrinología o nutrición, constituye un claro primer paso para dejar atrás abordajes aislados y por lo general bastante frustrantes.
Hace más de 25 años que Novo Nordisk, compañía farmacéutica de origen danés con un siglo de trayectoria, se dedica a investigar la obesidad para comprender los mecanismos fisiológicos que intervienen en su desarrollo. De hecho, hoy está llevando adelante en la Argentina 15 estudios clínicos en más de 150 centros de investigación, con la participación de más de 300 médicos y cerca de 1.500 pacientes. La empresa está comprometida con ofrecer productos de alta calidad, seguros y eficaces, enfocados en combatir enfermedades crónicas graves como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades poco frecuentes. Esto requiere una inversión continua en nuevos estudios e investigación clínica para mejorar la vida de millones de personas.
Una mirada que va más allá del peso
Lo que el consultorio debe ofrecer a los pacientes con obesidad resulta cada vez más evidente: contención, un trato empático y libre de estigmas, comprensión de la historia individual y, sobre todo, una mirada integral. “A veces las personas van al médico con un laboratorio normal y piensan que entonces tienen una ‘obesidad sana’. Pero hoy sabemos que lo metabólico no es lo único: el impacto puede ser muy distinto según la distribución corporal de la grasa, que además puede generar un daño acumulativo”, explica la doctora Juliana Mociulsky, médica endocrinóloga y directora de CODYN (Consultorio de Obesidad, Diabetes y Nutrición).
Según la especialista, es clave buscar manifestaciones subclínicas y evaluar la salud cardiovascular en un sentido amplio. “No se trata solo de infartos: también hay que considerar arritmias, estenosis aórtica (una reducción de la luz en la salida de la aorta que constituye un factor de muerte súbita), y otras complicaciones. A esto se suman problemas articulares, incontinencia urinaria, apnea del sueño e incluso cánceres asociados a la obesidad”, detalla.
Mociulsky advierte que muchas personas se alejaron de la consulta médica “pensando que no había nada para hacer”, en parte por el enfoque restrictivo y repetido de las dietas. “Sin embargo, entender que la obesidad es una enfermedad, y conocer los mecanismos que la producen, nos da la posibilidad real de tratarla e incluirla en la agenda de los temas prioritarios de salud”, reflexiona.
“Bajar de peso impacta positivamente en todo el perfil cardiorrenometabólico. Los beneficios van mucho más allá del número en la balanza: mejora la glucemia, la presión arterial, los lípidos, el hígado graso y la función renal. Hoy contamos con evidencia sólida que demuestra que un tratamiento adecuado de la obesidad no solo ayuda a reducir la grasa corporal, sino que también puede disminuir eventos cardiovasculares mayores, como infartos y accidentes cerebrovasculares”, concluye.

Tratar la obesidad para reducir riesgos cardiovasculares
Son varios los estudios internacionales que comprueban que un abordaje médico adecuado del exceso de peso se asocia con una reducción significativa del riesgo de eventos cardiovasculares y de la mortalidad por todas las causas. También disminuye la necesidad de procedimientos invasivos, como bypass coronarios o la colocación de stents. La evidencia refuerza una idea central: tratar la obesidad se convierte en una estrategia concreta, efectiva y poderosa para cuidar el corazón.
Así puede impactar el descenso de peso en la salud
- Bajar hasta un 5% de peso produce mejoras en los niveles de tensión arterial y de glucemia.
- Bajar entre un 5 y un 10%, mejora el síndrome de ovario poliquístico, la enfermedad del hígado graso no alcohólica, contribuye a prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2 y a mejorar los niveles de lípidos en sangre.
- Bajar de un 10 a un 15%, mejora el síndrome de apnea obstructiva del sueño, la enfermedad del reflujo gastroesofágico, la esteatohepatitis no alcohólica, reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, de incontinencia urinaria por estrés y de osteoartritis de rodilla.
- Reducir entre un 15 y un 20% del peso corporal baja el riesgo de mortalidad cardiovascular, contribuye a remitir la diabetes tipo 2 y a prevenir la esteatosis hepática.
- Reducir más de un 20% del peso corporal contribuye a mejorar el cuadro de insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, logra una remisión avanzada de la diabetes tipo 2 y contribuye a la estabilidad postural.
En un contexto en el que lo que tienden a proliferar son las propuestas rápidas y las soluciones sin respaldo científico, poner en valor las intervenciones basadas en evidencia real de eficacia y seguridad se vuelve algo vital. La experiencia clínica y los estudios actuales coinciden en un punto clave: tratar la obesidad con seriedad es una decisión sanitaria que reduce riesgos, previene complicaciones y puede mejorar tanto la calidad como la expectativa de vida.
Fuentes:
Ministerio de Salud de la Nación. IV ENFR 2018.
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