Es una técnica de meditación activa que oxigena el cuerpo, calma la mente y expande la capacidad pulmonar
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Julieta Rubinstein es instructora del Método Wim Hof y del método de respiración consciente The Breath Act (El acto de respirar) y realizará en el Bienestar Fest una experiencia de LA NACION y OSDE que invita a reconectar con el cuerpo como fuente de equilibrio, energía y calma. Si querés saber más sobre el festival que se realiza en el Hipódromo de Palermo hacé clic acá.
Su propuesta se centrará en una práctica de respiración inspirada en el método Wim Hof, una técnica de meditación activa que oxigena el cuerpo, calma la mente y expande la capacidad pulmonar.
Esta herramienta de autoconocimiento se apoya en tres pilares fundamentales: el mindset (la actitud mental), la respiración consciente y la inmersión en frío. Cada uno de estos pilares actúa de forma independiente, pero se potencian entre sí, generando una sinergia que impacta en todos los niveles del ser.
¿Cómo será la experiencia?
Durante la actividad, Julieta guiará a los participantes en una sesión de hiperventilación controlada, acompañada por sonido y guía de voz.
Este ritmo respiratorio sostenido modifica la química cerebral y activa procesos fisiológicos que elevan los niveles de adrenalina y dopamina, generando una sensación tangible de energía, foco y expansión.
A nivel físico, la práctica reduce el dióxido de carbono, aumenta el oxígeno y produce una alcalinización corporal: la sangre se vuelve más alcalina y se activan áreas del cerebro vinculadas con la regulación emocional, la claridad mental y el bienestar general.
El encuentro es, en esencia, un viaje hacia adentro. Una experiencia en la que se aquieta el ruido mental, se liberan tensiones acumuladas y se abre un espacio de contacto real con el cuerpo.
La respiración se convierte así en una herramienta de liberación emocional: a través del aire, pueden emerger memorias, emociones o bloqueos que permanecían guardados, y que ahora encuentran una vía natural para ser expresados y soltados.
Julieta plantea que muchas veces seguimos adelante sin detenernos a procesar lo que nos sucede, y el cuerpo acumula esas cargas en silencio. La respiración consciente permite darles lugar, reconocerlas y transformarlas. Es un lenguaje directo con el subconsciente, un modo de volver a sentir desde un lugar seguro y contenido. En esta práctica no se busca “controlar” nada, sino permitir que la respiración haga su trabajo: abrir, limpiar, equilibrar.
Los beneficios son inmediatos y palpables.
La práctica regular reduce el estrés y la ansiedad, mejora la oxigenación celular, fortalece el sistema inmune y amplifica la sensación de vitalidad. Pero más allá de los efectos fisiológicos, lo que distingue a la propuesta de Julieta es su capacidad para devolverle a cada persona el poder de regular su propio estado interno. La respiración se revela como una herramienta disponible en todo momento, capaz de acompañarnos frente a la exigencia, el cansancio o la desconexión.

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