
La caída del líder de la banda del frustrado robo boquetero en San Isidro y su vínculo con el falso abogado Marcelo D’Alessio
Tras una investigación de un año, fue detenido el supuesto jefe de la organización criminal, Eduardo Ripa; también fueron apresados su hijo, Christian Ripa, y el ciudadano uruguayo Alejandro Quiroga de los Santos
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“¿Qué es lo que vos sentís que está fallando? ¿Mano de obra, mala? ¿No hay buena mano de obra? ¿No hay gente confiable?“, preguntó el falso abogado Marcelo D’Alessio, que cumple una condena de 13 años y medio de prisión por asociación ilícita, espionaje ilegal y extorsión, entre otros delitos.
Del otro lado del teléfono le respondieron: “Es como decís, tal cual. Estás haciendo realmente un planteo bárbaro. Yo también lo hago. De repente después de lo que me pasó allá me había tomado, digamos, una pausa prudente para repensar, para volver, para cambiar la forma, la regla, la estructura, para ver qué se soltó, qué se me fue, qué factor se me soltó de la mano, ¿me entendés? Y volver a intentarlo con otras reglas, otras normas, otras formas, y porque es la única manera de tener éxito, viste. Si seguís haciendo lo mismo te va a pasar lo mismo”.
El interlocutor de D’Aleassio, alojado en una celda del Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, era el empresario Eduardo Enrique Ripa, de 60 años. La charla telefónica ocurrió el 3 de febrero pasado a las 15.56.
Así surge en un dictamen presentado por Patricio Ferrari, fiscal general adjunto de San Isidro, ante el juez de Garantías Ricardo Costa, donde solicitó la detención de Ripa por su presunta participación en el intento de robo de la sucursal San Isidro del Banco Macro.
Se trata del frustrado plan criminal descubierto en agosto de 2024 que incluyó la construcción de un túnel de 155 metros de largo y 4,35 metros de profundidad en pleno casco histórico para llegar hasta la bóveda de la entidad y apoderarse de un botín millonario.
En las últimas horas, Ripa fue detenido por detectives del Departamento de Inteligencia Contra el Crimen Organizado de la Policía Federal Argentina, que colaboraron con el fiscal Ferrari en la investigación.
No fue el único sospechoso que quedó tras las rejas. También fue detenido el hijo del presunto líder de la banda, el representante artístico Christian Ripa, de 31 años, y el ciudadano uruguayo Alejandro Quiroga de los Santos, de 56 años.

El puntapié inicial para identificar a los eslabones superiores de la organización criminal (la “mano de obra” ya había sido detenida poco después de que se frustrara el plan criminal) fue una denuncia anónima que llegó a la fiscalía.
“El denunciante señaló a Eduardo Ripa y a su hijo Christian Ripa como líderes de una organización, vinculándolos -entre otras cosas- directamente con la planificación del intento de robo al Banco Macro de San Isidro. También habló de Roberto Sudamer Pesca, Alejandro Quiroga y un policía apodado Seba como otros intervinientes. Hizo, además, referencia de un ciudadano italiano, apodado El Tano, que fue el encargado de los alquileres utilizados por la banda. Asimismo, aportó datos sobre los inmuebles en los que residían los nombrados o las propiedades que utilizaban como oficina y las líneas telefónicas que solían usar”, sostuvo el fiscal Ferrari en el citado dictamen, al que tuvo acceso LA NACION.
El ciudadano italiano conocido por el apodo de El Tano fue identificado como Giampaolo Fadda. Se ordenó su captura nacional e internacional. Sudamer Pesca está preso en la cárcel de Sierra Chica y habría sido el integrante de la banda que cometió “el error” que hizo frustrar el plan criminal.

Según el expediente judicial, Sudamer Pesca habría sido el delincuente que, desde el túnel, manipuló la varilla que el 6 de agosto de 2024 salió a la superficie, a pocos metros del banco, y fue descubierta por un empleado de un local gastronómico que justo había estacionado la camioneta con la que hacía el reparto.
El descubrimiento de la varilla hizo que la banda abortara el plan criminal. Esa mañana de agosto, cuando la planificación del golpe se derrumbaba, Eduardo Ripia estaba a escasos metros de la entidad bancaria.
“En líneas generales, la investigación comprobó la existencia de un grupo dedicado a cometer delitos de alto impacto, como el intento de robo al Banco Macro de San Isidro. La logística estaba liderada por Eduardo y Christian Ripa, quienes junto a otras personas (Fadda, Quiroga de los Santos) se encargaban de contratar a ciudadanos uruguayos para la ejecución de los golpes (Sudamer Pesca y algunos de ellos ya detenidos), gestionar alquileres y confeccionar documentación falsa. Contaban y cuentan además con la colaboración de un efectivo policial, cuya función era obtener y proporcionar información a la que solo él podía acceder y así colaborar en eludir las investigaciones. La prueba reunida hasta ahora y, en particular, las prolongadas intervenciones telefónicas (más de un año) ha permitido verificar la veracidad de prácticamente todos los extremos consignados en la denuncia anónima inicial y recabar información de significativo valor para el avance de la investigación”, afirmó el fiscal Ferrari al fundamentar el pedido de detención de los sospechosos.
Pero la banda liderada por los Ripa no solo habría planificado el frustrado robo al Banco Macro de San Isidro. También habrían estado detrás de la organización de otro golpe que no llegó a concretarse: un asalto a la sucursal del Banco Macro de Chivilcoy que estaba previsto para la Nochebuena pasada.
Así surge del expediente judicial y de la charla que tuvieron el falso abogado D’Alessio y Eduardo Ripa, cuya línea telefónica había sido intervenida por orden de la Justicia.
“Iba a terminar un tema ahí para las fiestas [Navidad o Año Nuevo]. Pero bueno, saltó en los medios, así que bueno nada”, le contó Ripa al falso abogado.
“Me estás jodiendo. ¿En serio?”, inquirió D’Alessio. Ripa respondió: “Algún boludo que habló de más, pero igual no pasó nada, no, no, no... Hay que dejarlo en la agenda un poco, enfriarlo un poco”.
Pero D’Alessio quería saber más. “¿En qué zona? En Recoleta?“, preguntó. Entonces, su interlocutor le contó: ”No, no, no. Allá, Chivil [por Chivilcoy]“.
El 22 de diciembre pasado, el diario La Razón de Chivilcoy publicó una nota titulada: “Un dato anónimo alertó de un robo al Banco Macro previsto para la noche del 24″. En la crónica se hacía referencia sobre la banda y su vinculación a la organización criminal que protagonizó el frustrado golpe en San Isidro.
En la citada conversación telefónica, D’Alessio le recomendó a Ripa “importar mano de obra de más lejos”. Para el frustrado golpe en San Isidro, los ladrones habían sido “importados” desde Uruguay.
“Hay un punto común, que es la mano de obra. El punto común es la mano de obra. Y tal vez hay que importar de un poco más lejos la mano de obra. ¿Sabés? Yo conozco gente que, en su momento, hacía caletas, hacía cosas complicadas, ¿no? Son tipos ya de 50 años, no son nenes. No tienen familiares acá, no tienen a quién hablarle y saben que tienen que laburar sin celular durante dos meses. Están sin celular durante dos meses porque están acostumbrados a estar en el medio de la selva, ahí por la zona de Cartagena, en Colombia, por esa zona", dijo el falso abogado.
Al analizar la conversación entre el Ripa y D’Alessio, el fiscal Ferrari afirmó: “El investigado Eduardo Ripa reconoce explícitamente su participación en un plan delictivo previsto para ejecutarse durante ‘las fiestas’ en Chivilcoy. Asimismo, atribuye el fracaso de la operación a una presunta filtración de información y a la exposición mediática del caso”.

Para el fiscal Ferrari, “uno de los principales pilares de la estructura [criminal] radica, justamente, en operar de modo tal de no ser descubierta, haciéndolo con un grado de complejidad que excede ampliamente al convencional y aparentando, con ello, una falsa falta de conexión entre personas y hechos que, en verdad, responden todos a una misma lógica organizativa; plural y por cierto siempre delincuencial”.
Y agregó: ” Se trata de sujetos que se distinguen notoriamente del delincuente común, haciendo de cada ‘trabajo’ una suerte de obra artesanal, minuciosamente calculada, donde nada queda librado al azar. Dan cuenta de ello el nivel de planificación y dedicación puesto en juego, el tiempo invertido en cada ‘emprendimiento’ y la multiplicidad de frentes que deben cubrir y coordinar para sostener la empresa criminal: materiales, mano de obra especializada, alquiler de inmuebles utilizados como base de operaciones y pago de los servicios contratados al efecto. Incluso, en algún punto, con detalles que sobrepasan la audacia y rozan lo absurdo. En otras palabras, invierten tiempo y dinero para luego ejecutar el golpe”.
Al analizar la intervención de D’Alessio, el representante del Ministerio Público explicó: “Pese a la obviedad de no haber podido establecer su intervención material en la ejecución de la construcción del túnel empleado para el robo al Banco Macro sucursal San Isidro -en tanto para entonces ya se encontraba privado de su libertad-, los diálogos interceptados que mantuvo con Eduardo Ripa evidencian, sin margen a dudas, un conocimiento exhaustivo de dicho extremo así como también pormenores del plan vinculado al robo de Chivilcoy, todo lo cual debe ser profundizado. Y no sólo ello: ha llegado, incluso, a manifestar -valiéndose de un lenguaje en clave- su intención de avanzar sobre la esquina en la que se emplazaba, justamente, la sucursal Recoleta del Banco Macro que, conforme la denuncia anónima que dio inicio a las presentes actuaciones, constituía el siguiente objetivo de la organización; sucursal que, por lo demás, ya fue trasladada por razones de seguridad”.
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