Cacería humana. Quemaron tres casas en las que creyeron que se escondía el asesino de Abigail

José Antonio Guaymás
José Antonio Guaymás
Fabián López
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22 de octubre de 2020  • 13:26

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.- En su ataque de furia, mientras buscaban a José Antonio Guaymás para hacer justicia por mano propia por la violación y asesinato de Abigail Riquel, los vecinos de la familia de la nena de 9 años destruyeron, saquearon e incendiaron tres casas pertenecientes a familiares del sospechoso, ante la sospecha de que las utilizaba como escondite.

Uno de los hechos se produjo el lunes por la tarde en el domicilio de Sebastián Galván, hermano del delincuente abatido, cuando una turba de más de 20 personas llegó en autos y motos, con armas, para destruir todo a su paso y llevarse distintos elementos.

Tras el ataque en su casa, Galván contó que estaba distanciado de su hermano y de su madre desde hacía varios años. "Muy rara vez me iba a visitar a mi mamá, pero cuando me enteré de que mi hermano andaba robando yo corté relación para que no me comprometieran a mí. Pensé en mis hijos", señaló el hombre, en diálogo con el diario La Gaceta.

"Sé que robaba, eso se sabe. Me dijeron también que quiso abusar de mi mamá en un momento, pero ella nunca nos contó eso. No nos consta. Cuando vi sus fotos en las redes no podía creer que le hubiese hecho eso a una chiquita, a una nena de la edad de mi hija. Es un monstruo", agregó.

Los otros ataques se produjeron en el barrio Francisco 1, en dos precarias viviendas habitadas por familiares de Guaymás, y que fueron incendiadas por los vecinos cuando sus moradores ya habían logrado escapar.

Un vasto prontuario

Un final trágico para una vida signada por el abuso de drogas, la marginalidad y el delito. José Antonio Guaymás tenía 25 años y en la última década había pasado gran parte de su tiempo tras las rejas, de comisaría en comisaría.

Según confirmaron a LA NACION fuentes del Ministerio Público Fiscal de Tucumán (MPF), Guaymás tenía abierta una veintena de causas judiciales, todas por delitos contra la propiedad, incluidos robos, asaltos, hurto y sustracción de motos. A pesar de contar con semejante prontuario, el delincuente abatido nunca había sido llevado a juicio oral.

"Solamente tres de los 19 expedientes en su contra habían sido elevados a juicio y ahora estaban en la etapa conclusional. Eran causas por robo y asalto que tenían varios años", admitieron las fuentes.

La última detención de Guaymás se había producido en julio, en un caso por intento de robo. Como se trataba de un delito excarcelable, un juez ordenó que quede en libertad 10 días después, pero no consiguió dinero para pagar la fianza y recién pudo salir de prisión el 10 de octubre.

Ocho días más tarde, el domingo 18, Guaymás recibió una "sentencia de muerte" por parte de familiares y vecinos de Abigail, que lo señalaron como el autor de la violación y asesinato de la menor.

Testigos dicen que ese día lo vieron merodeando por inmediaciones del descampado donde el domingo a la tarde la encontraron muerta a la niña de 9 años, en el barrio Villa Muñecas, de la capital tucumana.

La autopsia realizada al cuerpo de la menor confirmó que fue violada y que murió como consecuencia de un fuerte golpe en la cabeza que le propinó el asesino, que también intentó estrangularla manualmente.

Vecinos mataron a golpes al presunto asesino de Abigail Riquel, la nena que mataron en Tucumán

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Los vecinos habían advertido públicamente que, si encontraban al sospechoso antes que la policía, harían justicia por mano propia, que es lo que finalmente sucedió ayer en un terreno del barrio 240 viviendas, cerca de El Manantial, al sur de la capital tucumana.

El feroz ataque que terminó con la vida del sospechoso de 25 años quedó registrado en varios videos que rápidamente se viralizaron en las redes sociales.

Los vecinos que ayer a la tarde encontraron a Guaymás tras una cacería humana de tres días dijeron que lo habían reconocido por las cicatrices que tenía en sus brazos y en su torso (sus fotos se habían viralizado en las redes el domingo), provocadas por cortes que se realizó cuando estaba preso o cuando sufría por la abstinencia a las drogas.

Personas que conocían al delincuente linchado señalaron que consumía drogas desde que era niño y que en los últimos años su adicción había empeorado.

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