Carbón blanco (II): los fiscales apuntan ahora a ex funcionarios de la Aduana
Tras ser condenados los responsables de uno de los contrabandos de cocaína más importantes de la historia, quieren saber cómo salió la droga del puerto porteño
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RESISTENCIA.- La justicia federal de esta capital busca desentrañar la supuesta complicidad de funcionarios que se desempeñaron en la AFIP-Aduana entre 2011 y 2012 con uno de los mayores contrabandos de cocaína a Europa, conocido como operación Carbón Blanco. Era una deuda pendiente en la investigación, tras las condenas que recibieron el 17 de setiembre pasado a 21 y 19 años de prisión los líderes de la organización, Carlos Salvatore y Patricio Gorosito, junto con otros cuatro miembros de la banda.
En esta primera etapa serán indagados 11 funcionarios del organismo, pero la investigación apunta hacia arriba en la estructura de la AFIP-Aduana, en tiempos en que era conducida por Ricardo Echegaray. Este organismo nunca se detectó los cargamentos que luego fueron descubiertos en Portugal y España.
En el primer turno desfilarán por los tribunales de Resistencia empleados de la Aduana de Barranqueras y del puerto de Buenos Aires, entre ellos María Teresa Carbone, Hugo Pérez, Gustavo Murúa, Silvana Rodríguez, y Oscar Chamorro, entre otros. También será indagado por asociación ilícita el despachante de Aduana Fernando Klim. Pero los fiscales ampliarán el radio a otros funcionarios.
Prueba irrefutable
La prueba clave que tienen los fiscales Federico Carniel, Carlos Amad y Carlos Sansserri para avanzar en esta nueva etapa de la investigación es la copia de un documento interno de la Aduana que se encontró en el estudio jurídico de Salvatore.
Ese documento oficial y confidencial fue incautado por la Gendarmería el 15 de noviembre de 2012 en el estudio jurídico del jefe narco, que actualmente está detenido en el penal de Ezeiza. Era una copia del resultado del escaneo de uno de los contenedores donde, justamente, estaban camuflados en bolsas de carbón los 500 kilos de cocaína que luego fueron al puerto de Lisboa.
En el epígrafe de ese documento oficial un funcionario de la Aduana escribió: "Carga sospechosa". A pesar de eso el contenedor CAXU490023-6 nunca fue abierto y el cargamento llegó a principios de noviembre a Portugal, donde la policía de ese país secuestró el 7 de diciembre 12 kilos de droga que los narcos argentinos "olvidaron" en un galpón del parque industrial de Torre de Vedras.
Tras ese hallazgo empezó la investigación en España y Portugal que terminó con la detención de Patricio Gorosito -condenado en Resistencia a 19 años de prisión- y otros seis integrantes de la banda. Y tres meses después fueron secuestrados en Portugal y Buenos Aires otros tres cargamentos con cocaína por un total de 1051 kilos de cocaína, que tampoco habían sido detectados por los escaners de la Aduana.
Lo que sospechan los fiscales es que esa fotocopia hallada en el escritorio de Salvatore era el "recibo" que otorgó un miembro importante de la Aduana tras el pago de un soborno para evitar que la droga que iba dentro de los contenedores fuera secuestrada y llegara a Portugal.
Los funcionarios de la Procuración General de Justicia pretenden esclarecer si estas complicidades a favor de este grupo narco -que operaba desde 2005 y realizó decenas de embarques- funcionaban de manera sistemática en el organismo. "El objetivo es determinar cuál era el grado de complicidad y quiénes participaban de esta supuesta empresa criminal dentro de la Aduana para que este grupo narco pudiera exportar cocaína a Europa", señaló a LA NACION una fuente del caso.
La reconstrucción que se hizo del paso del contenedor por la Aduana del puerto de Buenos Aires es clave en la trama. La droga se cargó junto con 1036 bolsas de carbón en la empresa Carbón Vegetal del Litoral SRL, en Quitilipi, el 11 de agosto de 2011. Dos días después arribó en camión a las terminales I, II y III del puerto de Buenos Aires, y fue escaneada el 17 de agosto a las 20.15. Arrojó como resultado: "Conclusión: carga sospechosa".
El responsable de operar el escáner era Gustavo Daniel Murúa. Pero el documento con el alerta luego desapareció del legajo y un año después fue secuestrado en el estudio de Salvatore en La Pampa 1517, en Buenos Aires.
La carga pasó por la sección Fiscalización y Operativa Aduanera, a cargo de Omar Vaccaro, y luego a la Sección Exportaciones, área que estaba en manos de Oscar Chamorro. Según las fuentes de la investigación, el contenedor se debió abrir y revisar -como indica el protocolo aduanero- en la División Resguardo, en manos de Andrés Vélis. Pero eso nunca ocurrió. Si no hubiese sido por el secuestro que hizo la policía portuguesa, nunca se hubiese descifrado el funcionamiento de esta organización, que creó una red de 60 empresas en Argentina para lavar el dinero que obtenía del narcotráfico.
Lo que preguntarán los fiscales a los funcionarios de la Aduana es porqué no se inspeccionó la mercadería cuando el escáner advirtió que la carga era sospechosa, y si esa orden bajó desde un nivel superior, desde el subdirector general de Operaciones Aduaneras Metropolitanas, Daniel Santanna, o de Guillermo Michel, ex mano de derecha de Echegaray en la AFIP, que luego fue titular de la Aduana.
Después de que se despachara este contenedor con 500 kilos de cocaína salieron otros tres cargamentos, con una tonelada de droga con el mismo destino, Portugal y España. Ninguno de esos embarques fueron detectados por los funcionarios de la Aduana.
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