Caso García Belsunce: disparos con las manos y “pum”, la amenaza de Nicolás Pachelo a una amiga de María Marta
El abogado Juan Pablo Vigliero declaró como testigo y recordó una intimidación del principal acusado del homicidio hacia Nora Burgués de Taylor
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En 2003 o 2004, cuando defendía a Nora Burgués de Taylor, una amiga de María Marta García Belsunce más conocida como Pichi y que hasta 2007 estuvo imputada por el supuesto encubrimiento del homicidio ocurrido el 27 de octubre de 2002 en el country Carmel, el abogado Juan Pablo Vigliero tuvo un “contacto visual” con Nicolás Pachelo. Estaba arriba de su auto, acompañado de su clienta, cuando el ahora sospechoso se cruzó intempestivamente e hizo con sus manos un ademán “como de disparos hacia la señora”.
“Hizo pum [sic] y se sopló los dedos. Burgués de Taylor quedó conmocionada”, sostuvo Vigliero al declarar ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 4 de San Isidro, a cargo del debate donde Pachelo es juzgado por el homicidio de García Belsunce.

El hecho, según Vigliero, ocurrió cuando él y su clienta se retiraban de la fiscalía de Diego Molina Pico, primer fiscal de la causa.
“Era una persona que para mí era Pachelo”, sostuvo Vigliero, en referencia a la persona que protagonizó el acto intimidatorio. Pero después, ante una pregunta aclaratoria del juez Osvaldo Rossi, el testigo afirmó: “Era Pachelo”.
El testigo recordó que tras ese hecho y otros actos que calificó como intimidatorios solicitaron custodia para los hijos de su clienta, pero no recordaba qué decisión había tomado el magistrado Diego Barrotaveña, que intervino en el expediente como juez de Garantías.
“Qué bolud...”
Tras la declaración de Vigliero, prestó testimonio María Jimena González Jausoro, vecina del barrio cerrado La Herradura, de Pilar, y que se presentó como amiga de Pachelo y de su exmujer, Inés Dávalos Cornejo en el momento del homicidio. La relación había comenzado porque el hijo mayor del imputado, Felipe, era compañero de colegio de uno de sus hijos.
La testigo comenzó su testimonio con un pedido: que las preguntaras fueran hechas en voz alta porque “estaba sorda de un oído”.
“Nos conocimos y pegamos buena onda”, recordó sobre cómo conoció a Pachelo y a su entonces mujer.
Tuvo una particular manera de describir al ahora acusado y a Dávalos Cornejo. “Ella era amorosa, un poco sumisa. El que llevaba los pantalones era él”. Y, en ese momento, le pidió permiso al tribunal para decir una mala palabra: “Era una súper mamá [por Dávalos Cornejo], pero era medio boluda en algunas cosas. Decía muchas boludeces y Pachelo le decía: ´No digas más boludeces´”.
Ante dos preguntas puntuales del fiscal Andrés Quintana, la testigo dijo que después [del homicidio de García Belsunce] se enteró de que Pachelo había sido detenido por una serie de robos y recordó una situación que vivió en una visita del exvecino de Carmel a su casa de La Herradura.
“Me [preguntó] Pachelo a qué se dedicaba mi vecino que tenía un Audi y un New Beetle. Mucho tiempo después, cuando me enteré de que había estado preso por robo, pensé: ´Me cayó la ficha, qué boluda, capaz me quería sacar información [de su vecino]”.
A pedido de la abogada Raquel Pérez Iglesias, una de las defensoras de Pachelo, se dejó constancia de que la testigo afirmó que mientras Pachelo visitó su casa nunca hubo un robo en el barrio cerrado La Herradura.
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