
Violencia de género
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CÓRDOBA.- Familiares y amigos de Paola Acosta acamparon toda la madrugada en la puerta de los tribunales con carteles y velas pidiendo justicia. Ayer comenzó el juicio por el femicidio, un año después de que ella apareciera degollada en una alcantarilla de esta ciudad con Martina, su hija de un año y nueve meses, herida a su lado. La nena sobrevivió 80 horas y ahora crece con sus abuelos maternos.
Gonzalo Lizarralde, 36 años, acusado de "homicidio calificado por la relación de ex pareja de la víctima mediando violencia de género y alevosía" y por "tentativa de homicidio calificado por el vínculo contra una niña mediando violencia de género y alevosía", no quiso hablar. "Por consejo de mi abogado me niego a declarar", fueron sus únicas palabras. Su padre, Félix, lo apoyó: dijo que su hijo es inocente y que la acusación es "una fábula". El próximo lunes escuchará la sentencia de la Cámara 11 del Crimen; en el proceso participan jurados populares.
Lizarralde es el padre biológico de Martina; la iba a conocer la noche en que ella y su mamá desaparecieron después de bajar de su departamento para encontrarse con él. Les llevaba la cuota alimentaria, de la que debió hacerse cargo después de un proceso judicial, con ADN incluido. Paola y Martina bajaron y no regresaron más. En la casa quedaron otros dos hijos adolescentes. "A mi mamá la estaban matando cuando yo jugaba con la computadora", le dijo uno de los chicos a la tía, que declaró ayer.
Maru, hermana de Paola, conmovió con su relato. Afirmó que ellas hablaron por teléfono a las 21.30, que le dijo que iría Gonzalo y que le preguntaba "con quién dejaba a los chicos cuando ella se iba, o si se quedaban solos". También contó que hacía días que Paola se quejaba de que él demoraba en pagar la cuota y que inventaba excusas para no hacerlo.
Como pasó mucho tiempo y la madre no volvía, uno de sus hijos llamó a la tía. Maru fue la primera familiar en llegar cuando, a los cuatro días, el cuerpo de su hermana apareció en una alcantarilla. Martina sólo decía "agua, agua".
La hipótesis es que Lizarralde la apuñaló en la Peugeot Partner a la que unos testigos la vieron subir. En el auto -que hizo lavar- encontraron 14 manchas de sangre del mismo grupo que el de Paola.
Antes de entrar a los tribunales con su padre, Maru admitió: "Estamos con un mezcla de angustia, miedo e incertidumbre de lo que va a pasar, pero con mucha esperanza de que la Justicia responda como no lo hizo hace un año, cuando las tenía que salir a buscar". La madre de Maru y Paola no fue a la audiencia; es la que cuida de Martina. "Tratamos de que lo lleve lo mejor posible, pero algún día sabrá todo", explicó la tía.




