
Comienza el juicio por el letal incendio en los calabozos de la comisaría de Pergamino
Siete presos murieron en el trágico siniestro; seis policías están acusados de no haberles prestado auxilio y de haber demorado la acción de los bomberos
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Un comisario y otros cinco policías bonaerenses serán juzgados desde hoy por las muertes de siete presos durante un incendio en la comisaría 1» de Pergamino, ocurrido durante una protesta de los reclusos en marzo de 2017. Habrá un centenar de testigos, entre ellos, los 12 sobrevivientes del siniestro, que estaban alojados en un calabozo contiguo a la celda que se transformó en una trampa mortal.
El debate comenzará a las 9 en la sala de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Pergamino, en Pinto 1251. Lo llevará adelante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1, integrado por los jueces Miguel Gáspari, Guillermo Burrone y Danilo Cuestas. Se espera que se extienda al menos hasta el 9 de octubre, con tres audiencias por semana.
La acusación estará a cargo del fiscal Néstor Mastorchio, mientras que el equipo de Litigio Estratégico de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) -integrado por Margarita Jarque, Carla Ocampo Pilla y Pedro Auzmendi- representará a las familias de cinco de las víctimas. Las otras dos querellas contarán con abogados particulares.
Fuentes judiciales informaron que el comisario Alberto Donza, que estuvo prófugo 14 meses, llega al juicio detenido. Cumple prisión preventiva en el penal de Campana, acusado de "abandono de persona seguida de muerte por multiplicidad de víctimas", delito para el cual se prevén penas que van de cinco a 15 años de cárcel. Será asistido legalmente por los abogados Carlos Torrens y Federico Mastropierro.
Por el mismo delito serán juzgados el imaginaria de calabozo, sargento Brian Carrizo; el oficial subayudante de servicio Alexis Miguel Eva; el oficial de refuerzo de imaginaria Matías Exequiel Giulietti; Carolina Denise Guevara y Sergio Ramón Rodas. Todos ellos serán defendidos por el abogado Gonzalo Alba. Excepto el oficial Eva, que cumple prisión preventiva en el mismo penal que Donza, el resto está con arresto domiciliario.
Los seis acusados fueron desafectados de la policía bonaerense.
La tragedia se desencadenó el 2 de marzo de 2017 en la seccional de Dorrego 654, Pergamino, donde había 19 presos alojados en el sector de los calabozos.
Según surge del requerimiento de elevación a juicio del Ministerio Público Fiscal, todo comenzó luego de una discusión entre dos internos que "duró poco tiempo" y a la que ellos mismos le pusieron fin, tras lo cual, según testigos, "se dieron la mano y se abrazaron".
Luego de ese incidente, los policías Carrizo, Rodas, Eva y Giulietti ingresaron en el sector de calabozos y encerraron a los presos en las celdas 1, 2, 3 y 6. Acto seguido, pusieron candados en las celdas y las puertas de rejas que comunican los pasillos internos, la puerta de rejas que comunica el sector de pasillos de calabozos con el cuarto del imaginaria y la puerta de rejas de salida al exterior del patio trasero. Así, todos los sectores de los calabozos, tanto internos como externos, quedaron cerrados con candado.
Solo el sargento Carrizo quedó en el sector de imaginaria.
Los presos de la celda 1, que consideraron injusta esa decisión, comenzaron a gritar. Pedían que los sacaran y que los "desengomaran porque no era la hora" de encierro. Ante la falta de respuesta, comenzaron a tirar pedazos de colchones encendidos hacia el pasillo.
Según la acusación de la fiscalía, "cuando ya había pequeños focos ígneos, los policías se asomaban a ver el fuego y el humo", y "cuando el fuego se hizo un poco más grande, el personal policial sacó por la puerta que da al patio trasero al imaginaria de calabozos Brian Carrizo y se fueron, dejando todas las puertas cerradas con candado".
Los sobrevivientes declararon que los policías se quedaron viendo cómo se encendía el fuego y "no entraban"; uno de ellos arriesgó: "Se podía haber evitado todo esto solo con un baldazo" de agua.
Sin posibilidad de alejarse de la amenaza del fuego que crecía, los internos de la celda 1 comenzaron a enviar mensajes de texto a sus familiares con un celular que tenían escondido. Pedían la ayuda que adentro les negaban.
Entre el primer indicio de fuego y el último SMS pasaron 43 minutos, según consta en la causa. Los bomberos (el cuartel está al lado de la seccional) recibieron la alerta con una llamada desde el teléfono fijo de la comisaría "media hora después del primer foco ígneo".
Para el Ministerio Público Fiscal no solo la policía no prestó "el auxilio inmediato y adecuado que la situación exigía en los primeros momentos", sino que "luego se imposibilitó el acceso de terceros (bomberos) para la salvaguarda de las víctimas".
Los primeros dos bomberos que entraron en la comisaría se encontraron con que una puerta de reja que les daba acceso vital al lugar donde se expandía el incendio estaba cerrada con candado. Les pedían a viva voz que les abrieran, pero los policías "no encontraban la llave". La acción de los bomberos se demoró, así, 20 minutos. Cuando entraron, siete reclusos habían muerto por inhalación de monóxido de carbono y sofocación.
El dolor de los familiares de las víctimas
Con el hecho consumado, decenas de familiares de los detenidos en la céntrica seccional de Pergamino se agolparon frente a la dependencia en busca de respuestas. En el trágico incendio murieron Sergio Filiberto, de 27 años; Fernando Latorre, de 24; el colombiano John Claros, de 25; Alan Córdoba, de 18; Federico Perrota, de 22; Juan José Cabrera, de 23, y Franco Pizarro, de 27. Todos ellos, detenidos preventivamente en esa comisaría por delitos menores.






