
“Como no tenía sueño, empecé a consumir cocaína”, afirmó Candela Arizaga, la novia de Facundo Moyano, ante la fiscal
La joven también declaró que sufrió un “brote psicótico”
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Candela Arizaga, la novia Facundo Moyano, negó haber sido víctima de violencia física o verbal por parte del sindicalista y, al declarar ante la fiscal de la causa, sostuvo que sufrió un “brote psicótico” después de haber consumido cocaína. Además, manifestó que su interés es retomar el vínculo con su pareja.
Moyano, de 41 años, está imputado por los delitos de lesiones leves y privación ilegal de la libertad y lesiones leves en el contexto de violencia de género.
“Como no tenía sueño, empecé a consumir cocaína”, sostuvo Arizaga, de 23 años, ante la fiscal Florencia Nocerez, quien conduce una fiscalía especializada en violencia de género del Ministerio Público de la Ciudad. La joven estuvo acompañada por su abogado, Roberto Herrera.

Era el domingo pasado a la noche cuando Arizaga, según sus palabras, comenzó a consumir cocaína. A la tarde había ido con Moyano al estadio de River Plate, donde el equipo dirigido por Eduardo Coudet perdió contra Rosario Central.
Después del partido, la pareja regreso al departamento donde vive Moyano, en el piso 21 de un edificio situado en la avenida del Libertador al 5400, en Belgrano. La joven y el sindicalista vieron una película. Después, Arizaga comenzó a drogarse, según su declaración ante la representante del Ministerio Público Fiscal, a la que tuvo acceso LA NACION.
La novia de Moyano afirmó que hacía tiempo que había probado droga. “Yo venía con cambios en estado de ánimo y no fue una buena mezcla y tuve un brote psicótico”, dijo.
A Moyano, recordó, lo conoció por Instagram en 2024. “Pasamos muchas etapas. Fuimos amigos. Estuve en pareja con otra persona y lo dejé de ver. Desde enero de este año estoy de novia con él. Hacemos muchas cosas juntos, como viajar juntos, pero no convivimos. Cada uno tiene su departamento y nos vemos seguido”, relató la joven en el comienzo de su declaración.
Si bien dijo que se olvidó de “todo” y que no recuerda ni haber estado mal, negó haber discutido con Moyano. “No tuvimos ninguna discusión ni nada por el estilo. Ni siquiera tuvimos sexo”, aseguró.
Entonces, le preguntaron qué había provocado sus cambios de estado de ánimo. “Problemas con mis amistades, mi familia vive muy lejos y me sentía sola. Nunca había tenido un brote con anterioridad. Sentí que me perseguían cosas, como que alucinaba. Mi mente no estaba ahí, estaba en otro lado. Yo quería huir. Lo poco que me acuerdo es que yo estaba corriendo en la calle. Me fui de la casa por el ascensor y corrí. Mi recuerdo es correr. Sentía que me perseguían y no sabia ni quién era. Yo le pregunté a la policía si Facundo me estaba corriendo, si era real o una imaginación”, respondió ante la consulta.
La secuencia que relató Arizaga ocurrió el martes pasado a las 5.03 y fue captada por diferentes cámaras de seguridad públicas y privadas. También existen filmaciones que testigos hicieron con sus teléfonos celulares.

La joven hizo referencia sobre una de las imágenes que se viralizó: su intento de subirse a un colectivo que estaba detenido por el semáforo en rojo.
“En mi mente el colectivo estaba andando. Después me dijeron que estaba parado. No me acuerdo qué le dije, creo que le pedí ayuda, eso me contaron. Me acuerdo poco y nada. Supongo que el colectivero llamó al 911 porque ahí vino la policía. Cuando llegó la policía me llevaron en ambulancia directo al Hospital [Pirovano]. No es algo que me pasó antes, lo voy a tener que tratar psicológica y psiquiatricamente”, afirmó Arizaga.
Ante distintas preguntas que le hicieron durante su declaración, la joven sostuvo que Moyano no consumió estupefacientes y no recordaba que en alguna oportunidad se haya drogado delante de ella.“No era algo normalizado en la pareja”, explicó.

En la audiencia, además de los funcionarios de la fiscalía y el abogado Herrera, estuvo presente Camila Díaz, integrante del Equipo de Intervención Domiciliaria (EDID) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.
Según se desprende del acta del testimonio de Arizaga, como hubo una contradicción entre lo que declaraba en la audiencia y el informe que habían hecho los profesionales del EDID, la novia de Moyano aclaró: “Yo tenía mi propia droga”.
Entonces le preguntaron cómo había conseguido la droga. “Es algo que se puede conseguir muy fácil. La tenía en mi casa hace bastante y creo que me la habían regalado”, respondió.
Ante la respuesta, le preguntaron si recordaba quién se la había regalado. Arizaga dijo: “Hace un montón la tengo”.
La audiencia continuó con preguntas sobre si Moyano, el domingo a la noche, después de regresar del estadio de River, había tomado alcohol o consumido drogas. La joven respondió que delante de ella no.
La consultaron sobre un vidrio roto de la habitación de su novio. Explicó que ya estaba roto desde antes [del domingo] y que no sabía cómo se había roto, que no se lo preguntó a Moyano y que él tampoco se lo contó.
Como se dijo, afirmó que no sufrió violencia física ni verbal de parte de Moyano y que nunca fue víctima de violencia por parte de sus parejas.
El martes pasado, cuando personal de la Policía de la Ciudad encontró a Moyano y a Arizaga en Sucre y Virrey Vértiz, tras una serie de llamadas al número de emergencias 911, los uniformados decidieron llamar al Sistema de Asistencia Médica de Emergencia (SAME) porque la joven dijo haber sido agredida, según documentación oficial.
Pero en su declaración, Arizaga sostuvo no recordar haber dicho que fue golpeada o privada de la libertad. “Pude haber dicho que me perseguían”, recordó.
Después sostuvo que quiere retomar su vínculo de pareja con Moyano, que no quiere instar la acción penal porque es su novio.
“Es un garrón no poder hablar por esto que ni pasó y no sé cómo llegamos hasta acá”, afirmó. Se refería a la restricción de acercamiento que le impusieron al sindicalista cuando resolvieron la excarcelación.
Es más, dijo que desea que no se “mantengan” las restricciones de acercamiento que en su momento dispuso el auxiliar fiscal Julián Pistone, quien estuvo a cargo de la causa en un primer momento.
Después de la declaración de Arizaga, los abogados Alfredo Gascón y Miguel Ángel Molina, a cargo de la defensa de Moyano, solicitaron el cese de las restricciones impuestas cuando se dispuso la libertad del imputado.
“Arizaga ha declarado en dos oportunidades. En ambas declaraciones ha manifestado contundentemente que el trato es cordial y respetuoso y que nunca hubo situaciones de violencia con nuestro con nuestro defendido, ni verbal ni física”, explicaron.



