Cómo rescataron a la médica perdida
Dos mujeres del cuerpo de bomberos voluntarios relatan los detalles del operativo que permitió salvar la vida de Lía Constantino, accidentada junto con su esposo en el Parque Nacional Calilegua; ayer la visitaron en el hospital
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LIBERTADOR GENERAL SAN MARTÍN, Jujuy.- El director del hospital Oscar Orias de esta ciudad, Roberto Maizel, bajó de una camioneta del Ministerio de Salud y fue abordado por dos mujeres que aguardaban en la puerta del centro de salud desde hacía varias horas. Ahora eran cerca de las 11. Le preguntaron si podían ver a Lía Constantino , la mujer que el martes 21 se había perdido en la selva del Parque Nacional Calilegua junto con su marido, Mario Bidinost , que anteayer al mediodía fue hallado sin vida. Las mujeres le dieron sus datos: eran la sargento Rosario Bonillo, de 35 años, y la cabo primero Soledad Virazate, de 30, del cuerpo de bomberos voluntarios de la ciudad. Ellas habían rescatado a Lía, querían saludarla y darle su reloj.
Maizel les explicó que por el momento no podían visitarla: aún estaba en terapia intensiva. Les dijo que estaba previsto cambiarla a una habitación común, porque ya estaba bien, y que si Lía lo deseaba, pronto podrían verla. A los pocos minutos, entraron al hospital las hijas del matrimonio de médicos platense, Aldana y Yamila, acompañadas de otros parientes. Rosario y Soledad se acercaron, les dijeron quienes eran, les dieron el reloj y se abrazaron. Sí, les dijeron los parientes a las rescatistas, Lía quería saludarlas.
Varias horas antes, a la una de la madrugada, el cuerpo de Bidinost había trasladado a una empresa funeraria de San Salvador de Jujuy, para que acondicionaran el cuerpo antes de entregárselo a la familia. La autopsia preliminar decía que había muerto cinco días antes de ser encontrado, es decir, el sábado. Tenía agua en los pulmones, golpes en la cabeza, en la zona lumbar y a la altura de una oreja; no se veían fracturas en las radiografías que les tomaron en el hospital. Al parecer, el hombre perdió el conocimiento en una caída sobre un arroyo, el cauce creció y murió ahogado. Así lo informó ayer a LA NACION el secretario de Seguridad de Jujuy, Jorge Zurueta.

Luego ensayó una hipótesis de lo que pudo haber pasado aquel martes 21, cuando el matrimonio de médicos platenses estacionó el auto frente a un monolito, en uno de los límites del parque nacional, al lado del sendero Bosque del Cielo, un recorrido de 10 minutos de baja dificultad. Al parecer -narró el funcionario- se cayeron los dos; la mujer, sobre su esposo, ya que éste se lastimó más. Luego, Lía fue hasta el auto para dejar el mensaje en la ventanilla, pidiendo ayuda, y volvió a buscar a su marido. Es probable que el hombre se haya incorporado para buscar a su mujer, mientras ella lo buscaba a él. No volvieron a verse.
El rescate
Una semana después, la mujer fue hallada por el grupo de rescate que integraban Rosario y Soledad, de esta ciudad jujeña. También estaban el guardiaparques Ariel López; el gendarme "Pitufo" Fernández, de Mosconi, Salta, y un bombero voluntario de Santa Clara, un pequeño pueblo cercano. Hasta ese momento, nadie sabía nada de Bidinost.
Los rescatistas se habían encontrado a las cinco de la madrugada en la base de operaciones, frente al monolito donde el matrimonio había estacionado el auto. A las 8, cuando la niebla se disipó, bajaron dos grupos de diez personas cada uno. "Habremos bajado 1500, 2000 metros hasta donde estaba Lía. Tardamos varias horas. En un momento, uno de los chicos encontró una pincita de depilar. No estaba oxidada. Ahí decidimos separarnos en dos grupos de cinco", contó Rosario.
Los rescatistas gritaban y soplaban sus silbatos. Lía los escuchó, porque con las últimas fuerzas que le quedaban levantó un brazo. "¡Allá hay una mano!", casi gritó el guardaparques. Eran las 14.30. "Estaba más arriba, en un hueco entre las piedras. Subimos nosotras dos", dijo Soledad.
La médica estaba en posición fetal, pero no de costado sino con la espalda apoyada en las rocas. Sus músculos se habían entumecido y no podía estirar las piernas. Rosario la sujetó de los brazos y Soledad, de las piernas, para bajarla a un lugar más plano. Dijo Rosario: "La sacamos del agua, la sentamos en la arena y la envolvimos con camperas, La abrazamos para darle calor. Soledad le calentaba las manos, y la señora las apretaba fuerte, como si tuviera miedo de que nos fuéramos".
Lía, ¿tu marido dónde está? preguntó Rosario.
-Fue a tomar agua. Fue al baño.
"Después no le entendía, sentía que me hablaba en otro idioma -contó Rosario-. Yo le hablaba todo el tiempo, le decía que sus hijas la esperaban arriba, le contaba de nuestros hijos y rezaba el padrenuestro, para que no se durmiera. Le saqué el reloj, porque con el agua le había lastimado la muñeca. Tenía muchos moretones y picaduras profundas".
Los tres hombres fueron a buscar ayuda. Las mujeres se quedaron en medio de la selva. Más de una hora estuvieron hasta que llegaron los refuerzos y pudieron sacar de la selva a Lía. Rosario y Soledad le habían prometido a la médica que encontrarían al marido. Así que se sumaron a la búsqueda los días siguientes.
Anteayer, a las 12.30, otro grupo de rescatistas integrado por once policías y tres baqueanos hallaron el cadáver de Bidinost. Dispararon dos tiros al aire y encendieron un fuego, para indicar el lugar en el que estaban. Rosario y Soledad se hallaban cerca y fueron a ayudar.
"Lástima que al señor no lo pudimos salvar. Estamos contentas por la señora, pero hubiéramos querido salvar al señor. Porque se lo prometimos -dijo Rosario-. Le prometimos que lo íbamos a encontrar." Cuando terminó la frase, su voz se había convertido en un hilo débil, trémulo.
Su marido murió por sumersión
Mario Bidinost
Fallecido
Causas de la muerte
El informe parcial de la autopsia determinó que fue "muerte por sumersión". La causa del deceso fue el "ingreso de agua a las vías respiratorias, hasta llegar a los pulmones".
Caída
"En vida esta persona debe haber caído al lecho de un río o donde había agua, respiró y esto produjo la muerte", explicó el secretario de Seguridad de Jujuy, Jorge Zurueta. Se calcula que el médico murió cinco días antes de su hallazgo.






