Confirman el procesamiento del único detenido por el crimen de Lola Chomnalez

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9 de diciembre de 2019  • 18:02

La Justicia uruguaya confirmó el procesamiento con prisión preventiva del único detenido por el crimen de Lola Chomnalez, la adolescente argentina asesinada a fines de diciembre de 2014 en Barra de Valizas, un balneario del departamento de Rocha.

Según informó a la agencia de noticias Télam Juan Willman, uno de los abogados de los padres de la víctima, la decisión fue tomada en las últimas horas por el Tribunal de Apelaciones en lo Penal del 4° Turno de Uruguay. El acusado, Ángel Moreira Marín, apodado "el Cachila", seguirá preso hasta que se dicte sentencia en un juicio oral.

Según Willman, este tribunal avaló el procesamiento de primera instancia dictado hace casi siete meses por la jueza subrogante de Rocha, Rossana Ortega, como "coautor" del delito de "homicidio agravado por alevosía", para el cual se prevén en Uruguay penas de entre 15 y 30 años de cárcel.

El abogado explicó que por cuestiones de salud el acusado fue trasladado a distintas unidades penales y actualmente está alojado en una cárcel del interior uruguayo.

Willman espera que con esta confirmación de la Justicia, "el Cachila" preste "colaboración" con los investigadores para dar con el autor material del crimen de Lola, que aún no pudo ser identificado y permanece prófugo.

"Seguimos trabajando en eso", señaló el letrado, ya que ese es el deseo de los padres de la adolescente, que tenía 15 años cuando fue asesinada hace casi cuatro años.

En ese sentido, los peritos de la Policía Científica cotejan el ADN del supuesto asesino hallado en una cédula y una toalla dentro de la mochila de la víctima con el perfil genético de cada uno de los nuevos ingresados al sistema carcelario por otras causas que entran todas las semanas a la base de datos.

A su vez, Willman explicó en las últimas semanas dio negativo el cotejo con el ADN de la madre de "el Tereso", un sospechoso que se suicidó en 2015 y que era investigado como posible autor material del crimen de Lola.

Esa pista había surgido en mayo último del informe que los abogados de la familia de la víctima presentaron ante el fiscal de Rocha a cargo del expediente, Jorge Vaz, sobre la base del análisis elaborado por peritos argentinos a partir de las 5000 fojas que hasta entonces tenía la causa.

Según dicho informe, una fuente anónima aportó el dato de "el Tereso", que fue corroborado por dos testigos más, una hermana del señalado y la empleadora de la joven.

Esta última dijo que la hermana del sospechoso le había contado que él había matado a Lola y luego se suicidó, mientras que la chica declaró que su hermano era muy agresivo con las mujeres.

Lola viajó a Barra de Valizas el sábado 27 de diciembre de 2014 y se alojó en la casa de su madrina, Claudia Fernández, que se encontraba allí con su esposo, Hernán Tuzinkevcih, y el hijo de este.

Al día siguiente, la adolescente desapareció cuando salió a caminar por la playa y dos días después fue encontrada asesinada a unos cuatro kilómetros de la casa, en una zona de médanos.

La autopsia determinó que Lola murió por asfixia por sofocación y que presentaba varios cortes hechos con arma blanca en distintas partes del cuerpo.

Según el fallo de la jueza Ortega, la adolescente trató de escapar corriendo de sus asesinos, fue alcanzada, herida con un arma blanca y golpeada en la cabeza para finalmente morir asfixiada cuando, ante sus probables pedidos de auxilio, le apretaron la cara contra la arena.

Por su parte, "el Cachila" fue detenido al comienzo de la investigación, pero luego liberado cuando dio negativo el cotejo de su ADN con el material genético hallado en la mochila de la víctima.

Sin embargo, en su declaración ante la Justicia el ahora procesado admitió que se había cruzado con la víctima en la playa el 28 de diciembre del 2014 y que le había ofrecido "una estampita", pero que luego ella se sintió "mareada" y que al auxiliarla descubrió que "no tenía pulso", se asustó y se fue.

Para el fiscal Vaz, "el Cachila" estuvo presente "antes, durante y después" del homicidio, cuyo móvil fue probablemente "sexual".

Y entre las pruebas valoradas para su procesamiento estuvieron los resultados de peritajes psicológicos, psiquiátricos y semiológicos que revelaron que el acusado tiene una personalidad con tendencia "a la mitomanía", a "irritarse fácilmente y perder el control de sus impulsos" y un patrón de "desprecio y violación de los derechos de los demás".

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