De promesa del fútbol colombiano a vender marihuana cultivada en Merlo

David Mahecha González, de 30 años, está detenido y acusado de comercializar la droga que detectives de la Policía Federal secuestraron el mes pasado en un campo del conurbano
Gabriel Di Nicola
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14 de enero de 2015  

La lesión que sufrió en los ligamentos frustró su sueño de ser jugador profesional de fútbol. Igual, continuó vinculado con el deporte y estudió la carrera de director técnico. Llegó a la Argentina el 25 de agosto de 2007, después de que en la ciudad de Tulua, en el valle del Cáucaso, Colombia, asesinaran a su novia. Lo primero que hizo en el país fue vender ropa al plantel del club Independiente. Ahora, siete años y medio después, David Mahecha González, de 30 años, está detenido y procesado acusado de comercializar marihuana, cuyas plantas, a gran a escala, se cultivaban en un campo de Merlo, en el oeste del conurbano.

El 11 de diciembre pasado, en un campo en Mariano Acosta, partido de Merlo, donde se cultivaban tomates y morrones, la Policía Federal descubrió unas 2000 plantas de Cannabis sativa, que estaban a punto de ser comercializadas. En su momento, los investigadores explicaron que con la cantidad de plantas halladas se podían vender 1000 kilos de marihuana prensada. Pero la organización había planeado comercializar la cosecha de flores hembras, más conocidas como cogollo, que tiene un 50 por ciento de tetrahidrocannabinol (THC), sustancia que ejerce un efecto peligroso y directo sobre el sistema nervioso central.

El juez federal de Zárate-Campana, Adrián González Charvay, a cargo de la causa, procesó a Mahecha González por el delito de tráfico de estupefacientes en la modalidad comercio. El magistrado también dictó la prisión preventiva del dueño del campo, Sergio Fernández, que hasta su detención vivía en el Country Club Banco Provincia, en Moreno, y lo acusó de siembra y cultivo de plantas para producir estupefacientes.

Un tercer sospechoso, Maximiliano Ciancio, también fue procesado con prisión preventiva por el delito de tráfico de estupefacientes en la modalidad comercio. Además, un empleado de Fernández en el campo, Santiago Dávila, fue procesado por siembra y cultivo de plantas para producir estupefacientes, pero en calidad de partícipe secundario y fue excarcelado.

"Se pudo establecer, a partir de la investigación practicada, que Mahecha González se abastecía de marihuana a través de la cadena articulada entre el aquí encausado, el nombrado Ciancio y Fernández, respecto de quien se acreditó el desarrollo de una actividad agrícola vinculada con la plantación y siembra de marihuana a gran escala", explicó en su resolución, a la que tuvo acceso LA NACION, el juez González Charvay.

Cuando los detectives de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, al mando del comisario mayor Néstor Roncaglia, descubrieron las plantas de marihuana en Mariano Acosta, el ciudadano colombiano ya estaba detenido por otra causa relacionada con drogas.

Había sido apresado el 8 de noviembre pasado con diez gramos de cocaína y ocho gramos de éxtasis, según se desprende del expediente judicial.

"Catástrofes"

Al ser indagado por el juez González Charvay, Mahecha González afirmó que nunca comercializó drogas. Contó que una lesión en los ligamentos le frustró su carrera como futbolista, pero para seguir ligado al mundo del fútbol estudió la carrera de director técnico.

Recordó que cuando llegó a la Argentina, por intermedio del futbolista colombiano José "Pepe" Moreno comenzó a vender ropa a los jugadores de Independiente. Ante el juez, recordó que una tarde de 2007 cuando estaba con el delantero Radamel Falcao García en el estadio de River Plate lo llamaron por teléfono para avisarle que sus padres habían fallecido en un accidente de tránsito. Acto seguido pidió que sus "catástrofes" familiares sean tenidas en cuenta como motivo de su adicción a las drogas que lo han llevado "a estar hoy sometido a procedimientos de investigación y privado de su libertad".

Pero para el magistrado a cargo de la investigación, la condición de adicto del sospechoso "en modo alguno logra desvincularlo de la acreditada actividad de comercialización que el mismo desarrollara de la cual participaba activamente".

"Resultan contundentes los resultados de las escuchas telefónicas tanto del abonado de Mahecha, como así también de Ciancio y de Fernández, donde claramente se aprecia el vínculo entre sí para lograrse abastecer de la marihuana que producía en su campo Fernández, con la intermediación de Ciancio", sostuvo el juez González Charvay, en la resolución en la que procesó a los sospechosos.

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