El policía preso por sustraer droga incautada fue acusado de mentir en un juicio

Roxana Cainzos, en una de las marchas para pedir justicia por la muerte de su hijo, Nehuén Rodríguez
Roxana Cainzos, en una de las marchas para pedir justicia por la muerte de su hijo, Nehuén Rodríguez Crédito: Agencia Paco Urondo
Gastón Rodríguez
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22 de julio de 2018  

A Roxana Cainzos no le sorprendió la noticia sobre un policía de la Ciudad acusado de robar panes de marihuana en plena quema de la droga: su resquemor hacia las fuerzas de seguridad había comenzado el 14 de diciembre de 2014, cuando un oficial de la Policía Metropolitana que circulaba en una camioneta a alta velocidad, de contramano y con las sirenas apagadas, atropelló y mató a Nehuén Rodríguez, su hijo de 18 años, en Barracas. Pero su indignación fue total cuando supo que se trataba del inspector principal José Daniel Soria Barba, el mismo que iba como acompañante en el vehículo que embistió al chico, el mismo que durante el reciente juicio por el caso fue acusado de falso testimonio por encubrir a su colega, el conductor.

"Esto demuestra qué tipo de policía es la que está en la calle para supuestamente cuidarnos a nosotros. Son corruptos que roban, que meten a los pibes pobres en la droga para que recauden para ellos y después los matan. ¿Esta es la policía que va cuidar a nuestros hijos?", se quejó Roxana.

"Nuestra postura frente a la corrupción, en cualquier escalafón de la fuerza, es tajante: tolerancia cero. No nos va a temblar el pulso para apartar de su cargo a quien tengamos que apartar", había dicho el secretario de Seguridad de la Ciudad, Marcelo D’Alessandro, a mediados de la semana pasada, cuando Soria Barba fue detenido.

Este oficial tiene 37 años y trabajaba en el área de Legales de la División Robos y Hurtos de la Policía de la Ciudad. Llegó proveniente de la Federal (pidió pasar voluntariamente a la Metropolitana en 2011), donde había empezado su carrera, en 2003. Desde hace una semana está preso, acusado de robar 17 panes de marihuana durante un procedimiento en el que iban a ser quemados 380 kilos de esa droga en el cementerio de la Chacarita.

El faltante fue encontrado el domingo pasado, cuando un cartonero revolvía el contenido de un contenedor de basura en la calle Franklin al 500, a metros de la casa de Soria Barba, en la zona de Parque Centenario. Los paquetes formaban parte del lote de 386 "ladrillos" secuestrados por el Juzgado Federal N° 2 de Lomas de Zamora a cargo de Federico Villena, durante el operativo "Paella", en mayo de 2016.

"Esperemos que le den muchos años de prisión porque este policía no puede estar más en la calle –dice Roxana–. Igual, lamento que haya tenido tanta impunidad después de lo que hizo en el caso de mi hijo. Ojalá que ahora la gente sepa quién es y que salga a la luz cómo mintió descaradamente para proteger al asesino de Nehuén".

Versión dudosa

En febrero pasado, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 porteño juzgó al oficial Daniel Germán Castagnasso por el delito de homicidio culposo de Nehuén Rodríguez (ver recuadro). Soria Barba no solo viajaba en el asiento del acompañante en el vehículo que provocó la tragedia, sino que, por su rango mayor, estaba a cargo del procedimiento (los policías se dirigían a una vivienda de La Boca por una llamada al 911).

Sin embargo, su aporte durante el debate oral fue, cuanto menos, dudoso. Declaró que a bordo de la camioneta él iba escribiendo en una libreta y no pudo ver si Castagnasso había cruzado en rojo, como tampoco pudo advertir si el vehículo se había cambiado de carril, tal como declararon varios testigos que vieron a la camioneta circular de contramano por Ramón Carrillo, a la altura del cruce con la avenida Brandsen, en Barracas.

Lo único que el inspector fue capaz de aportar fue que la camioneta circulaba a una "velocidad moderada" y con "la sirena encendida".

Luego de escuchar su declaración frente al juez, el fiscal Marcelo Saint Jean, con el aval de la querella, solicitó que se inicie una investigación contra Soria Barba por la posible comisión del delito de falso testimonio. En ese sentido, argumentó que el policía, justamente por ir escribiendo, debió advertir que el vehículo circulaba a una velocidad excesiva y que se cambió de manera abrupta hacia el carril contrario.

Con respecto a la sirena, el fiscal enumeró los testigos que lo negaron y recordó la grabación de la llamada por radio que hizo el propio Soria Barba inmediatamente después de atropellar al joven pidiendo por refuerzos y una ambulancia, donde de ningún modo se podía identificar el sonido de una sirena.

Finalmente, en la sentencia del juez Julio César Báez, además de condenar a Castagnasso a la pena de tres años de prisión en suspenso e inhabilitación para conducir por seis años, se ordenó que Soria Barba sea investigado por su presunto falso testimonio.

"Después de que mintiera durante un juicio para proteger a su compañero, solo le abrieron un sumario; ni siquiera fue apartado de la fuerza un día", remarcó Roxana Cainzos.

"No te desesperes. La vida no es de rapidez, sino de inteligencia", posteó Soria Barba en su perfil de Facebook antes de su detención. "Humildad y disciplina. Mis pilares más queridos", es otra de las frases compartidas con sus contactos en la red social. También le gustaba publicar fotos en las que se lo veía posando con armas o exhibiendo satisfecho sus abdominales.

"El día que atropellaron a mi hijo –recuerda Roxana–, la filmación de una cámara lo mostró cuando se bajaba de la camioneta. Ni se acercó para ver cómo estaba Nehuén, si seguía vivo. Lo único que hizo fue caminar hacia la otra esquina y pedir refuerzos para arreglar la escena y tapar todo. La policía es muy corporativa y tiene un protocolo para borrar pruebas que los puedan comprometer, y asegurarse así la impunidad. A Soria Barba lo descubrieron, pero la mayoría sigue trabajando como si nada pasara".

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