El "sonido de la libertad" contra la trata sexual de niños

El actor mexicano Eduardo Verástegui
El actor mexicano Eduardo Verástegui
La lucha contra la esclavitud y el tráfico de órganos
Verónica Toller
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9 de septiembre de 2019  

No le falta nada. Guerreros y villanos, selva y peligro, espías, gobierno, rescates internacionales, abusadores, poder. Un claroscuro constante partido a tajos nada menos que por el canto de unos niños. "Normalmente, estoy buscando proyectos. Pero este me encontró a mí", dice Eduardo Verástegui a LA NACION. Productor de cine, actor y -desde hace casi dos décadas- militante de causas que involucren el valor de la esperanza, Verástegui apuesta ahora a Sound of freedom, una película sin supermanes que narra la historia de héroes de carne y hueso -verdaderos- decididos a arriesgar su vida para luchar contra la trata de personas. Y rescatar a los más vulnerables, los más indefensos: niños destinados a esclavitud sexual, pornografía infantil y tráfico de órganos.

REWIND. "Estaba en Los Ángeles haciendo focus group para otra película mía, Little boy. Era 2015 -cuenta Verástegui-. Alejandro Monteverde, mi socio, había comenzado a escribir un guion sobre un tema que le había impactado: trata de personas. Luego del focus group, se me acerca un hombre, conmocionado, y me dice: quiero hablar contigo. Es muy importante. Pensé que se trataría de algo relacionado con Little boy. Un mes después, me reuní con él: "trabajo para un grupo de ex agentes de la CIA y del FBI", me dijo. Y allí empecé a sudar (risas). Qué hice, pensaba; tengo mi green card, pago los impuestos... El otro seguía serio. Me contó que el fundador de ese grupo era Timothy Ballard, ex agente de Homeland Security y de la CIA, con amplia experiencia en persecución de lavado de dinero, terrorismo y trata de personas. Durante mucho tiempo, estuvo a cargo de la búsqueda de niños estadounidenses desaparecidos. Y los rescataba en Colombia, Tailandia, Camboya."

Crédito: Sound of freedom oficial

STOP. El Centro de Investigaciones Judiciales, CIJ, del Ministerio Público Fiscal de CABA, persigue casos de pornografía infantil como el que actualmente involucra al pediatra Ricardo Russo, gracias a datos que aporta entre otros Homeland Security Investigation (HSI) desde Estados Unidos. El organismo donde trabajaba Timothy Ballard. En Argentina, los casos denunciados de pornografía infantil entre 2013 y 2018 crecieron un 222.280%).

PLAY. "Me contó sobre la frustración de Tim cada vez que rescataba a un niño estadounidense y debía dejar allí a 40 más de otras nacionalidades -continúa Verástegui-, sometidos por sus captores, violados 15 veces diarias o más y destinados en muchos casos al tráfico de órganos. Cuando lo planteó a sus superiores, le dijeron que no era la Madre Teresa y que se limitara a su trabajo. Así que decidió renunciar y montar lo que llamo el dream team de los mejores ex agentes de la CIA, FBI y ejército norteamericano. Fundó Operation Underground Railroad y The Nazarene Fund. Y se dedica al rescate nacional e internacional de niños y niñas víctimas de la trata".

Financiar las operaciones no fue fácil. Pero aparecieron benefactores. Al día de hoy, Ballard lleva cumplidas más de 200 misiones con su equipo. "Hemos salvado a muchos, pero hay más de 7 millones de niños en el mundo secuestrados, esclavos", le dijo ese día a Verástegui el misterioso interlocutor.

Crédito: Sound of freedom oficial

Semejante cóctel atrajo a numerosos productores, que propusieron a Ballard contar la historia en Hollywood. "Se les olvida que somos investigadores y que cuando los investigamos, no confiamos en ellos", agregó el hombre. "Creemos en el movimiento de Tim. Necesitamos concientizar, informar, financiar las operaciones de rescate en todo el mundo, incluso hacer exámenes psicofísicos a los niños para ver qué tan dañados están. Pero los gobiernos no consideran política prioritaria esta lucha. Por eso queremos movilizar".

Y el medio que idearon fue -como tantas veces en la historia de la humanidad- el arte. Una película que pusiera la causa en agenda. "Te investigamos, queremos que la produzcas", fue la conclusión de aquella charla.

FORWARD. Cuatro años después, la película está terminada y sólo falta sumar la orquestación.

Verástegui es mexicano. A los veintitantos, marchó a Hollywood a abrirse camino. Fundó primero Metanoia Films, destinada a producir películas de contenido social: Bella (2006), Crescendo (2011) y Little Boy (2015). Y luego, Santa Fe Films.

Ahora, la apuesta va por el tráfico humano y la trata de menores, y se llamará "El sonido de la libertad" (Sound of freedom). "La verdad es que yo no sabía nada de la esclavitud sexual de niños -dijo a La Nación-. Al investigar el tema, tuve semanas de gran depresión; la escala global y el dolor de estos niños me devastaron. Entiendes que es terrible lo que pasa, pero más triste es si no haces nada. Es allí cuando quedas embarazado con el tema".

Crédito: Sound of freedom oficial

ACTION. La película enfoca el rescate más riesgoso que ha enfrentado el equipo hasta el momento: el primero de todos. 123 niños en una sola operación en Cartagena, Colombia. Con helicópteros, cámaras escondidas, mucha acción y riesgo de vida a cada momento si cometían un solo error. Niños que, al saberse rescatados, en medio de la selva, comenzaron a cantar. "Era como el sonido de la libertad", le dijo Tim a Verástegui. Sound of freedom.

Ballard pidió que Jim Caviezel lo representara ("porque tiene el corazón capaz para convertirse en embajador del tema") y marcharon a Colombia. Hicieron falta 15 semanas de trabajo en 40 locaciones, incluyendo Cartagena, Bogotá y Santa Marta. Encima, en medio del rodaje, el gobierno colombiano rescató en Cartagena a 250 niños esclavizados, ¡todo un impulso más!

Resta la etapa de posproducción y grabar en octubre en Londres la música compuesta por Javier Navarrette ("El laberinto del Fauno", con Guillermo del Toro). Vendida a Fox, la película no tiene aún fecha de presentación.

"Acabo de verla por primera vez hace 4 días. Lo que vi no fue una película sino otra cosa", confesó Verástegui a este diario. "Vi toda la densidad de lo que ahora sé sobre la trata de niños. Vi una guerra entre el bien y el mal, una cinematografía muy Rembrandt llena de claroscuros, donde al fondo de las sombras aparecen rayos de sol metiéndose entre las redes de la selva. Hay mucha poesía, mucha ópera, incluso en la peleas; mucha cosa invisible que tu mente no ve pero que estás sintiendo".

El conflicto también es interior. "Se ve en los ojos de Jim; sacrificar a su familia, dejar todo, arriesgar la vida. Su mujer, interpretada por Mira Sorvino, como madre y esposa quiere a su marido en casa y a sus hijos seguros. Discuten. Pero al final del día, ella dice: lo tienes que hacer, ese eres tú, es por eso que me casé contigo".

SOUND. El sonido de la libertad no es solamente el del canto de los niños. "Hay que hablar. Hay que concientizar. La gente tristemente no quiere tocar el tema; el horror es muy grande. Pero el mal triunfa cuando los buenos se quedan callados", subraya. "Hay muchos cómplices: el que roba al niño, el que transporta, el que controla, el que somete, el que compra a senadores, a diputados, a jueces cuando los tratantes son apresados y terminan liberados. Un silencio que se paga".

Recuerda entonces el caso de una jovencita víctima de trata en México, violada cientos de veces antes de ser encontrada. Está muerta en vida, le dijo alguien; no hay esperanza para ella. Años después, la encontró en Roma en un congreso convocado por el Papa Francisco, convertida en esposa, madre de dos niños, hablando contra la trata. Se llevó todos los aplausos. Había rescatado su vida.

Esa joven era como la fresa al borde del abismo, en palabras del brasileño Rubem Alves: "Hoy no hay motivos para el optimismo. Hoy sólo es posible tener esperanza. El optimismo se alimenta de grandes cosas. Sin ellas se muere. La esperanza se alimenta de pequeñas cosas. En las pequeñas cosas florece, le basta una fresa al borde del abismo. Hoy, es todo lo que tenemos: fresas al borde del abismo, alegrías sin motivos. La posibilidad de la esperanza".

El dolor de la historia real, con el estilo de Hollywood

El sonido de la libertad (Sound of freedom)

Desilusionado por la falta de apoyo estatal, el agente del Homeland Security Tim Ballard (interpretado por Jim Caviezel) recluta a colegas de la CIA, el FBI, y el Ejército norteamericano para dedicarse a rescatar menores esclavizados. El film evoca el primer gran operativo: 123 chicos liberados en Cartagena, Colombia

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