
Violencia de género
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En la ciudad de Buenos Aires, se entregan un promedio de entre 20 y 25 botones antipánico por día y hay 63 tobilleras electrónicas activas para proteger a mujeres en situación de violencia de género. Otros 14 distritos ya cuentan con dispositivos similares, enviados por el gobierno nacional.
Tanto los botones antipánico como las tobilleras son los dispositivos que la Justicia decide que porten las víctimas o los victimarios, una estrategia para prevenir nuevos maltratos y evitar femicidios. Especialistas consultados por la agencia Télam coincidieron en que las tobilleras "son más eficaces" y que los botones "son un paliativo".
"Actualmente tenemos 3260 botones antipánico activados en la Ciudad. Por día entregamos entre 20 y 25, y hay 63 hombres con tobilleras electrónicas", informó Mariana Urtasun, a cargo del Centro de Monitoreo de alarmas fijas y móviles de la Policía de la Ciudad .
En tanto, el Ministerio de Justicia entregó, en 2018, 600 tobilleras a 14 provincias, y se espera "sumar dos más" este año, ya que la distribución se hace luego de la firma de un convenio entre el gobierno nacional y el provincial, explicaron desde la Subsecretaría de Acceso a la Justicia.
A Córdoba y Mendoza se adjudicaron 100; a la ciudad de Buenos Aires, 66; a la provincia de Buenos Aires, 60; a Salta, 75; a La Rioja y Tucumán, 30; a Entre Ríos y La Pampa, 25; a Santa Fe y Chubut, 20; a Neuquén y San Juan, 15; a Tierra del Fuego, 14, y a Jujuy, 5. Río Negro y Santa Cruz son las próximas provincias que se incluirán en la nómina.
La diferencia entre el botón y la tobillera es que el primero está en manos de la víctima, quien debe activarlo si está en peligro, quedando la responsabilidad del cuidado en ella.
Sin embargo, la tobillera permite que tanto la policía como la víctima monitoreen al violento, ya que tiene geolocalización. "A diferencia de la tobillera, el botón muchas veces es accionado por la mujer cuando ya es agredida", señaló Urtasun.
En el mismo sentido opinó Leandro Dato, fiscal de la Unidad de Violencia de Género de Entre Ríos: "El botón es mejor que nada, pero a veces es poco eficaz. Se activa cuando tienen al violento encima. Incluso hemos tenido femicidios de mujeres que tenían el botón. No es lo más eficaz, por eso esperamos que se comiencen a utilizar las tobilleras que está demostrado que son más efectivas".
En Entre Ríos, se aprobó en 2017 la ley 10.506 para incorporar las tobilleras, ya que ahora las mujeres usan una aplicación que les bajan a su celular y que funciona como botón. "Tenemos los protocolos listos, tenemos la legislación, falta que se comiencen a usar las tobilleras", resaltó el fiscal Dato.
Este es un ejemplo de las diferencias que se encuentran en los distintos distritos de la Argentina en el uso de herramientas digitales de prevención de las violencias, ya que el Estado nacional las entrega, pero cada provincia decide cómo y cuándo activarlas, y si suma más dispositivos más allá de los recibidos de parte del gobierno central.
En la ciudad de Buenos Aires se utilizan los botones "desde 2011 y desde 2016, las tobilleras. El primer año solo se activó una; en 2017, 6, y en 2018, 57. Con las que colocamos en estos días, llegamos a 63. La Justicia las está adoptando. Se va avanzando, porque se denuncia más y se judicializa más la violencia de género", consideró Urtasun.
El botón antipánico que utilizan 3260 mujeres en situación de violencia en la ciudad de Buenos Aires es un teléfono táctil adaptado para emergencias, en tanto que las tobilleras electrónicas que portan 63 hombres son dispositivos de geolocalización que permiten monitorear el cumplimiento de órdenes judiciales que establecen perímetros de protección.
El primer dispositivo tiene una función de SOS, otra de consulta al Centro de Monitoreo de Alarmas Fijas y Móviles de la Policía de la Ciudad y un chat que se despliega si la víctima no puede hablar.
También permite sacar fotos, filmar y grabar "lo que es muy importante, ya que esta función y la comunicación que se mantiene con la víctima queda grabada por si la Justicia la necesita", detalló Urtasun, responsable del Centro de Monitoreo.
El circuito para que una mujer obtenga el dispositivo comienza con la denuncia en una comisaría donde "personal de violencia de género de la policía la acompaña a la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, donde se hace una evaluación de riesgo, y el juzgado o la fiscalía decide si está en condiciones de tener el botón", agregó la funcionaria.
Obtenida la orden judicial, la mujer debe retirar el aparato en el Centro de Monitoreo o en la Superintendencia de Violencia de Género de la Policía.
En esos lugares, "se le explica cómo funciona, que debe estar encendido las 24 horas -si eso no sucede una patrulla tiene que ir a verificar- y cuándo activarlo. Se le da el alta en el Centro del Monitoreo y ella está monitoreada las 24 horas", explicó Urtasun.
Cuando la mujer presiona el SOS, "nos comunicamos al 911, tenga o no peligro la víctima, ya que el protocolo indica que el móvil policial tiene que ir, corroborar su integridad física y, mientras tanto, estamos en comunicación por teléfono con la víctima, hasta que llega el oficial y nos informa la situación", añadió.
Las tobilleras que se colocan a los violentos también son monitoreadas desde el centro policial las 24 horas, y la víctima tiene un dispositivo que la alerta sobre si el agresor se acerca. "Cuando eso sucede -precisó-, le avisamos a la víctima, nos comunicamos con él y lo alertamos sobre que será detenido, mientras llega el móvil policial".




