"Hace tiempo que debería estar preso", dijo el hermano de una de las víctimas del clan Puccio

Guillermo Manoukian espera que uno de los secuestradores de su hermano cumpla la condena
Guillermo Manoukian espera que uno de los secuestradores de su hermano cumpla la condena Fuente: Archivo
Gabriel Di Nicola
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17 de septiembre de 2019  • 17:34

Se enteró de la noticia por llamadas y mensajes de sus amigos. Se sorprendió al conocer que Daniel Arquímedes Puccio, Maguila, había sido detenido durante un control antidrogas en Itú, a 100 kilómetros de San Pablo, Brasil. "Estoy contento porque era el único del clan que quedaba libre. Hace tiempo que debería estar preso", afirmó a LA NACIÓN Guillermo Manoukian.

Él es el hermano de Ricardo Manoukian, la primera de las cuatro víctimas del clan Puccio. Tenía 23 años cuando fue secuestrado, el 22 de julio de 1982. Su familia recibió una exigencia para pagar 250.000 dólares de rescate.

A pesar de que la familia Manoukian pagó el dinero exigido, Ricardo fue asesinado el 30 de julio de ese mismo año de tres tiros en la cabeza.

"No sé que va a pasar, pero debería cumplir su condena por el secuestro de mi hermano. Él manejaba el vehículo donde lo llevaron cautivo hasta la casa de la familia Puccio en San Isidro. Él participó de todos los secuestros. Se fue en libertad porque no podía estar más de dos años preso sin condena y después se profugó", afirmó Manoukian sobre el hombre detenido cuando viajaba en ómnibus, con una identidad falsa, entre Foz de Iguazú y San Pablo.

Manoukian pensaba que Maguila Puccio, de 58 años, vivía en la Argentina. "Me sorprendió que lo hayan detenido en Brasil. Creía que visitaba seguido a su madre, Epifanía Calvo, que vive en San Telmo. Pero se ve que estas ratas se mueve de un lugar a otro".

Maguila Puccio estuvo preso más de dos años y fue liberado el 1° de febrero de 1988 por falta de sentencia firme. Para cuando fue confirmada su condena a 13 años de prisión como partícipe de uno de los secuestros del clan, ya había pasado a la clandestinidad. En el 2011 regresó al país para pedir una constancia de extinción de la pena y la obtuvo.

Había sido apresado el 23 de agosto de 1985, cuando acompañaba a su padre, el siniestro Arquímedes, que negociaba y pretendía cobrar el rescate por la liberación de Nélida Bollini de Prado, la viuda a la que tenían secuestrada desde hacía más de un mes en un cuarto del sótano de la casona de la familia, en Martín y Omar 544, en San Isidro.

"Nunca perdí la esperanza de que en algún momento terminaría preso. Trabajé para que todos los integrantes del clan Puccio fueran presos. Pero, en verdad, no sé que va a pasar de acá en adelante. En la Argentina hay todo tipo de delincuentes que están libres: expresidentes, políticos y empresarios. Espero que la Justicia actué como debe hacerlo. Pero la Justicia en este país deja mucho que desear", afirmó el hermano de una de las víctimas del clan Puccio.

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