Arrestaron en Brasil a "Maguila" Puccio, uno de los integrantes del tenebroso clan

Daniel Arquímides Puccio fue atrapado con un documento falso en un control vial
Daniel Arquímides Puccio fue atrapado con un documento falso en un control vial Crédito: Policía de carretera
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17 de septiembre de 2019  • 23:29

Durante once años, Daniel Puccio, alias Maguila, condenado por participar de uno de los secuestros cometidos por la banda que comandaba su padre, Arquímedes, eludió a la Justicia argentina y logró que prescribiera la pena en su contra.

El único de los integrantes del clan Puccio condenados por los secuestros que sigue con vida fue detenido ayer en Brasil durante un control vehicular acusado de llevar un documento de identidad falso.

Según la cadena O'Globo, anoche un juzgado de San Pablo decidió que Puccio siga preso por la portación del documento apócrifo. Luego de la audiencia de imputación, la Justicia brasileña transformó la detención de flagrancia en prisión preventiva y decidió que quede alojado en el penal de Itaí, destinado a presos extranjeros.

Puccio buscaba pasar inadvertido en Brasil. Aunque no tenía ningún pedido de captura de la Justicia argentina, por sus antecedentes penales sería difícil para él radicarse en otro país.

Compró una nueva identidad y su correspondiente documento. Pero el ómnibus de larga distancia en el que viajaba desde Foz de Iguazú hacia San Pablo junto con otros 13 pasajeros fue obligado a detenerse en un control vial, destinado a revisar los transportes que partieron desde la zona de la Triple Frontera ante la posibilidad de que algún pasajero llevara droga .

Puccio intentaba llegar a San Pablo. No lo logró. Según los medios brasileños, Maguila habría comentado a los policías que compró un documento en San Pablo con la intención de quedarse en Brasil. Ahora, su futuro depende de la decisión de la Justicia brasileña, que debe evaluar, de acuerdo con la gravedad del delito, si expulsa a Puccio o decide que permanezca en ese país para seguir el proceso en su contra .

Fuentes judiciales brasileñas no descartan la posibilidad de que el Ministerio Público de ese país investigue a la organización que le facilitó el documento falso al integrante del clan Puccio. En este caso, la detención en Brasil del imputado podría prolongarse. Maguila es el único de los Puccio condenados por cuatro secuestros extorsivos que sigue con vida.

Su padre, Arquímedes Puccio, el líder del clan, fue condenado a reclusión perpetua más accesoria por tiempo indeterminado. Estuvo en prisión durante 23 años, hasta que la Justicia determinó que por el régimen del 2x1 debían computársele 53 años y ocho meses de prisión. Por ese motivo, fue beneficiado con la libertad condicional. Se fue a vivir a la casa de un pastor evangelista, en General Pico, provincia de La Pampa. Murió en mayo de 2013, a sus 84 años, por una complicación derivada de un accidente cerebrovascular.

Su hermano Alejandro, tres años mayor, exjugador del seleccionado argentino de rugby, los Pumas, y del Club Atlético San Isidro (CASI), fue condenado a prisión perpetua por secuestro y asesinato. Murió en 2008, ocho meses después de quedar en libertad. Estuvo preso 19 años.

Sus hermanos menores Adriana y Guillermo nunca fueron involucrados en las investigaciones realizadas por los secuestros y homicidios de Ricardo Manoukian, Eduardo Aulet y Emilio Naum.

Arrestaron a "Maguila" Puccio en Brasil

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Nélida Bollini de Prado fue la única sobreviviente de los secuestros cometidos por el clan Puccio. La policía rescató a la mujer cuando estaba cautiva en el hermético calabozo que había levantado el albañil Herculiano Vilca en la casona de la calle Martín y Omar, de San Isidro, donde vivía Arquímedes con su esposa, Epifanía Ángeles Calvo, y sus hijos, Alejandro, Daniel, Silvia, Adriana y Guillermo.

Cuando la policía allanó la casa familiar también fueron detenidas la mujer de Arquímedes y su hija Silvia. Ambas pasaron dos años en la cárcel, acusadas de supuesta asociación ilícita, pero fueron liberadas por falta de pruebas. Tanto Adriana como Guillermo, los dos hijos menores del matrimonio Puccio, se cambiaron el apellido.

Según la Justicia, Daniel se encargó de cobrar el rescate por el secuestro de Bollini de Prado. No fue condenado por los otros hechos. Recibió la pena de 13 años de prisión y pasó dos años detenido.

Debido a que la sentencia en su contra no había quedado firme por los recursos que presentaron sus abogados defensores, antes de que se cumpliera el tercer año de la prisión preventiva solicitó su excarcelación por la aplicación del Pacto de San José de Costa Rica, que establece que un imputado no puede estar preso sin sentencia firme más allá del plazo razonable.

Cuando la sentencia fue confirmada y la Justicia ordenó su detención, Maguila ya había abandonado el país. Nunca fue detenido. Después de 11 años, se presentó en los tribunales y logró que le dieran un oficio en el que se dejó constancia de que la causa en su contra había prescripto, y así el pedido de captura en su contra quedó sin efecto. Siempre se sospechó que Maguila se había refugiado en Brasil, aunque ni la policía ni la Dirección de Migraciones registraron su salida del país.

Actualmente no tenía ningún pedido de captura en su contra.

La organización criminal

Además de Arquímedes, Daniel y Alejandro Puccio, la banda estaba integrada por el albañil Vilca, Guillermo Fernández Laborda, el coronel (R) Rodolfo Victoriano Franco y Roberto Díaz.

El primer secuestro que le adjudicaron a la organización ocurrió en 1982. La víctima, Ricardo Manoukian, desapareció sin dejar rastros. Poco después su familia recibió un pedido de rescate de US$250.000, que pagaron con la esperanza de recuperar al joven con vida. Sin embargo, y a pesar del pago, Manoukian fue asesinado el 30 de julio de ese mismo año de tres disparos en la cabeza.

La víctima era conocida de Alejandro Puccio, uno de los 5 hijos del matrimonio de Arquímedes con Epifanía Angeles Calvo, quien era un renombrado jugador del Club Atlético San Isidro (CASI). No pasó ni un año antes de que tuviera lugar otro hecho similar y en el mismo entorno.

El 5 de mayo de 1983, Eduardo Aulet, ingeniero y jugador del CASI, fue secuestrado cuando iba en auto al trabajo. Su familia pagó el rescate, esta vez de US$150.000. Aulet fue asesinado y su cuerpo fue hallado cuatro años después.

En junio de 1984, el empresario Emilio Naum detuvo su vehículo al ver que Arquímedes le hacía señas, sin sospechar que intentaban secuestrarlo. Pero Naum ni siquiera llegó a ser capturado, porque al darse cuenta de lo que sucedía, intentó resistirse y fue asesinado de un balazo.

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