
Abuso
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Federico Nicolás Brítez, el adolescente de 18 años acusado de haber violado y apuñalado decenas de veces a una compañera de colegio en un barrio de la periferia de la ciudad de San Luis, se abstuvo de declarar y seguirá detenido. En tanto, la fiscalía, como había adelantado, le imputó los delitos de abuso sexual con acceso carnal, agravado por el daño a la salud, y tentativa de femicidio, y solicitó su prisión preventiva hasta que concluya la etapa de instrucción del caso.
La defensa de Brítez pidió una prórroga para la formalización de cargos. El juez de Garantías Ariel Parrilli se la concedió, por lo que el joven permanecerá arrestado durante ocho días hábiles, y luego se resolverá su situación procesal.
Mientras, la chica continuaba internada en el área de cuidados intermedios del hospital central Ramón Carrillo, de la capital puntana. Según el último parte de ayer, se encuentra “hemodinámicamente estable, con tratamiento antibiótico para las lesiones de piel”, producto de las 43 heridas que el agresor sexual le provocó con un destornillador el lunes, pasadas las 16, en un descampado del barrio 131 Viviendas, adyacente al Anexo III del barrio Eva Perón.
La joven –de 18 años, al igual que el detenido– recibe atención neurológica y “asistencia y contención del equipo de psicólogos” del hospital. Se estima que su recuperación en el hospital demandará no menos de 40 días.
El cruento ataque sexual se produjo el lunes a la tarde. La víctima y su victimario habían acordado reunirse después de clases para charlar y tomar algo en las inmediaciones de las calles Balde y Los Puquios, en la zona de Cerro de la Cruz, en la periferia norte de la capital provincial.
Pero cuando se encontraron, el chico abusó sexualmente de la joven después de asestarle con un destornillador tipo Phillips decenas de lesiones en la cabeza, la cara, el tórax, la espalda y en los miembros superiores e inferiores. La chica quedó con el rostro desfigurado por cortes y golpes, señalaron los médicos que la atendieron.
Vecinos de la zona que advirtieron el hecho cuando el atacante se dio a la fuga la asistieron y la trasladaron en procura de atención médica de urgencia. Mientras, la policía científica recogió, en el lugar, numerosos “vestigios” que daban cuenta de la agresión física y sexual que la chica había padecido.

Brítez fue detenido en los primeros minutos del martes, con presencia del Ministerio Público Fiscal –por tratarse de un procedimiento de urgencia y en hora inhábil– tras un allanamiento en la manzana 220 del barrio Cerro de la Cruz. Le secuestraron un celular y ropa manchada de sangre y quemada. También encontraron escritos en los que el joven daba cuenta de lo que había hecho. Fue trasladado a la comisaría N°39, acusado de tentativa de femicidio y abuso sexual.
“Este Ministerio Fiscal entendió que se trata de una tentativa de femicidio porque hubo una intención deliberada de acabar con su vida”, dijo en una conferencia de prensa la coordinadora general de la Fiscalía de Instrucción, María Virginia Palacios Gonella.
La fiscal también contó el angustiante momento de la entrevista con la víctima en el hospital: “Ella no podía hacer otra cosa que llorar. Pedía una virgen, y el personal le acercó una imagen de la virgen, y también que la ayudáramos, porque tenía mucho miedo. También pedía ‘necesito un psicólogo’, mientras no paraba de llorar, y rápidamente se hizo presente en Centro de Asistencia a la Víctima con una psicóloga”.
Sobre el vínculo entre la víctima y el victimario, la chica dijo que se conocían de la escuela, aunque no se ahondó en “el grado de intimidad de esa relación”.
Según informó la funcionaria judicial, la madre de Brítez afirmó que su hijo tenía un retraso madurativo y dijo que ese diagnóstico se lo había dado una psicopedagoga, aunque no acompañó un certificado que lo comprobara. Aclaró que las docentes desconocían ese dato y tenían registro de que el desempeño escolar del joven, que cursa el 5° año de la secundaria, era “bueno”. La madre –que es docente– “dijo que iba a un psicólogo, pero no supo decir su nombre”, explicó Palacios Gonella.
Medios puntanos señalaron que el acusado es hijo de un militar y vive en una casa de Cerro de la Cruz con él, su madre y un hermano mayor.
Los registros de las cámaras de seguridad y los testimonios de cuatro vecinos fueron esenciales para darle dirección a la pesquisa. Una de ellas, conocida del barrio de Brítez, dijo que se lo cruzó de frente, cuando iba en dirección a su casa. Dijo que el joven iba descalzo, con las ojotas debajo de un brazo, en pantalón corto y con el torso desnudo y manchado de sangre. Cuando le preguntó qué le había pasado, él le respondió: “Vengo de matar a una amiga”, y huyó a la carrera.




