La “casa del horror”. Declararon inimputables a los tres jóvenes que mataron a su madre y a su tía y las arrojaron a un pozo
El hecho ocurrió hace dos meses, en Córdoba; los dos varones acusados, de 24 y 21 años, fueron enviados a un establecimiento de salud mental; su prima, de 17, fue derivada fue derivada al Organismo de Protección de Derechos de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia
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CÓRDOBA.- A dos meses del conmocionante caso de “la casa del horror” donde dos hermanas fueron asesinadas por familiares y arrojadas a un pozo, la Justicia determinó que los asesinos confesos, de 24 y 21 años y una menor de 17, no irán presos porque son inimputables.
A comienzos de octubre y después de varios días de búsqueda, fueron hallados en un pozo, a 52 metros de profundidad, los cuerpos de Esther y Sara Castro, de 41 y 39 años. Estaban en la vivienda que habitaban junto a sus familiares en el barrio Autódromo, de esta ciudad. Los autores del crimen fueron encontrados casi por casualidad, ya que la policía los detuvo cuando deambulaban con menores en la zona del Camino de las Altas Cumbres.
Ismael Castro, de 21 años, y su hermano Esteban, de 24 –ambos hijos de Esther– y una adolescente de 17, prima de ambos, son los acusados por los crímenes; enfrentaban cargos por doble homicidio calificado.
Los tres, que convivieron con las dos mujeres asesinadas y escondidas en el pozo de agua, iban caminando por las Altas Cumbres cuando la Policía los paró, ya que estaban con niños. Al pedirles el contacto de un familiar, dieron el teléfono de Esther, quien ya llevaba una semana muerta. En segunda instancia entregaron el de un tío, quien los recogió y a quien le confesaron el asesinato.

Hace unos días, la Unidad Judicial de Homicidios, con conocimiento e intervención de la Fiscalía de Género y Violencia Familiar del cuarto turno, completó las autopsias a los cuerpos de las víctimas. Ambas mujeres fueron asesinadas a golpes.
Los investigadores también avanzaron con los peritajes interdisciplinarias de los detenidos, que determinaron que al momento del crimen “no habrían podido comprender sus actos ni dirigir sus acciones”. Esos exámenes, sumados a otros estudios, hicieron que la Justicia concluyera que los acusados son inimputables.
Los dos hombres fueron trasladados a un establecimiento de salud mental, mientras que la menor fue derivada al Organismo de Protección de Derechos de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf).
Cuando se habla de “horror”, la referencia excede los crímenes de las hermanas: según fuentes de la causa, los hijos de Esther son fruto de los abusos sexuales que la mujer sufrió de parte de su padre, a quien los jóvenes conocían como su abuelo. El hombre sigue desaparecido; cuando se excavó buscando a las mujeres se pensó que podría estar ahí mismo, pero no se lo encontró.
En la casa, que estaba derrumbándose, vivía una decena de personas. Los vecinos contaron que, salvo Esther, que salía a trabajar en moto, el resto de los integrantes de la familia no mantenía contacto social con la gente del barrio y vivían encerrados. Hubo testimonios respecto a que realizaban “ritos satánicos”.
El doble crimen se produjo el sábado 24 de septiembre a la madrugada, cuando, en medio de una discusión, los hermanos golpearon a las mujeres. Aunque Ismael, quien le contó al tío lo ocurrido, afirmó que les habían disparado y las habían descuartizado, los cuerpos estaban completos y no presentaban balazos.
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