La defensa de Víctor Saldaño juega su última carta en los Estados Unidos para evitar la ejecución

Saldaño tiene una defensa en Estados Unidos y, además, un abogado en la Argentina que lleva el caso ante la CIDH.
Saldaño tiene una defensa en Estados Unidos y, además, un abogado en la Argentina que lleva el caso ante la CIDH. Fuente: Archivo
Gabriela Origlia
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17 de julio de 2019  • 11:40

CÓRDOBA. La defensa de Víctor Saldaño, el cordobés condenado a muerte en los Estados Unidos, jugó su última carta: presentó un escrito ante la Corte Suprema de ese país para que tome el caso. Lo hicieron sus abogados allá, ya que el que tiene en la Argentina apuesta a que se cumpla la recomendación de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de pasar al convicto a una cárcel común; lleva 24 de sus 46 años en el corredor de la muerte y hace tres meses le dijo a su madre, Lidia Guerrero, que lo ejecutarían en noviembre.

Scott Smith, designado por los Tribunales Federales de Estados Unidos, es quien representa a Saldaño en Texas y cuenta con el asesoramiento de Jonathan Miller, quien envió a LA NACIÓN la petition for writ of certiorari presentado ante la Corte Suprema; es el último recurso después de que el Quinto Circuito judicial les negara la apelación. La cert petition, como se la conoce, no es otra cosa que la apelación que la defensa de un acusado cursa al máximo tribunal para que revise una decisión contraria a sus intereses dictada por un juez de inferior jerarquía.

La presentación ante la Corte recuerda que en el primer juicio, en 1996, en el que un tribunal de McKinney condenó a muerte al cordobés por haber secuestrado y asesinado al vendedor de computadoras Paul Ray King en Plano -al norte de Dallas- junto con su amigo mexicano Jorge Chávez (que confesó antes que el argentino y evitó así la pena capital), "un experto del Estado de Texas declaró que era más probable que presentara un peligro futuro de actos criminales de violencia por ser hispano". Por esa expresión de racismo se consideró que el fallo había estado teñido de discriminación. Hubo un nuevo proceso, pero al final la condena fue la misma.

En el texto de la cert petition se insiste con que Saldaño registró problemas de salud mental por el tiempo en el corredor de la muerte, a la espera de la ejecución por medio de una inyección letal. Lidia Guerrero, en sucesivas visitas a lo largo de estos años, fue testigo del progresivo deterioro cognitivo de su hijo.

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Los abogados señalan que el Quinto Circuito, al rechazar el amparo, "contraviene" el precedente de la Corte Suprema norteamericana en el caso Buck, ya que los motivos para considerar peligroso a Saldaño pecan de "vaguedad". La Corte podría resolver en octubre si acepta tomar el caso nuevamente; fue el máximo tribunal, precisamente, el que declaró nula la primera sentencia al cordobés.

Juan Carlos Vega, el abogado que lleva el caso ante la CIDH -no ante la Justicia norteamericana-, disiente con que se siga ese camino y reclama a la Cancillería argentina (que sí avala la presentación de Scott Smith) que exija a los Estados Unidos cumplir con el dictamen de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que tiene "valor jurídico vinculante".

El informe del organismo supranacional señala que los Estados Unidos son "responsables por la violación de los artículos I [derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona], II [derecho de igualdad ante la ley], XVIII [derecho de justicia], XXV [derecho de protección contra la detención arbitraria] y XXVI [derecho a proceso regular] de la Declaración Americana" en el caso Saldaño.

La Cancillería ya respondió a través de María Gabriela Quinteros, directora de Derechos Humanos, que "apoyará" que el caso sea tratado en el próximo período de sesiones de la CIDH a través de una audiencia pública o en una reunión de trabajo pero no se comprometió a ir más allá.

Saldaño tiene 46 años; a los 18 se fue de Córdoba y en 1995 -junto al mexicano Chávez- asaltó, secuestró y mató de un tiro al comerciante Paul Ray King. Cuando lo detuvieron, él tenía el arma homicida y el reloj de la víctima. En los años que lleva en el "corredor de la muerte" varias veces le pidió a su madre, Lidia Guerrero, que no hicieran nada más y que dejaran que fuese ejecutado. Cuando ella lo visitó en abril pasado su hijo le contó que le habían dicho que posiblemente lo matarían en noviembre.

La presentación en los Estados Unidos coincide con la llegada del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, que arribará el viernes a la Argentina. A él estuvo dirigido el pedido hecho a principio de este año para que, en cumplimiento con la disposición de la CIDH, Saldaño sea sacado "de inmediato" del "corredor de la muerte", espacio que según la Comisión "no es una prisión, sino un sitio técnico de tortura".

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