La sombra de Los Monos se proyectó sobre varios sindicatos

Sandra Frederic se reunió con Omar Perotti y Marcelo Sain, para coordinar acciones de prevención
Sandra Frederic se reunió con Omar Perotti y Marcelo Sain, para coordinar acciones de prevención Crédito: Ministerio de Seguridad
Según investigaciones judiciales, el grupo narco alquilaría sus sicarios para amenazar a gremialistas; balearon la casa del referente rosarino del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos
Germán de los Santos
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2 de febrero de 2020  

ROSARIO.- El sonido de las balas apaga cualquier discusión. Los tiros siembran terror en esta ciudad cuando aparece el nombre de Los Monos, asociado desde hace dos décadas con una violencia despiadada, detrás de peleas internas en por lo menos cuatro sindicatos.

Los rústicos sicarios que cobran entre $2000 y $3000 por disparar, según el fiscal Matías Edery, forman parte de la mano de obra del narcotráfico, que pasó a jugar un rol central para torcer voluntades en internas sindicales y extorsionar a dirigentes gremiales a cambio de protección.

Desde que asumió Pablo Ghietti al frente de la seccional rosarina del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos ( SOMU), en febrero de 2018, organización sindical que fue conducida por el histórico Omar "Caballo" Suárez, expulsado del gremio en marzo de 2019 e instalado tras salir de la cárcel en su ciudad natal de Monte Caseros, en Corrientes, al poco tiempo empezó la saga de aprietes, que a partir de diciembre tomó formas más violentas y visibles cuando una Ford Ranger del gremio quedó envuelta en llamas luego de que desde un vehículo arrojaran una bomba molotov.

Una semana después un grupo comando entró en la sede del gremio, en el barrio Martin, en pleno centro, y baleó a Mariano Ortiz, miembro de la comisión directiva de la entidad. "¿Vos sos Pablo?", le gritaron varias veces a este hombre que estaba en la oficina cerca del mediodía. Como no respondió, le dispararon un tiro en cada pierna y salieron del edificio sin robar ni un solo peso. Los empleados del gremio quedaron aterrorizados. Una mujer que trabaja allí desde hace 20 años reconoció cuando salía de la oficina: "Esto es una mafia", según publicó Aire de Santa Fe.

Guietti llegó a los pocos minutos al gremio. Lo extraño fue que al dirigente, según admitió, le avisaron lo que acababa de suceder en Rosario desde la sede central en Buenos Aires. El martes pasado otro ataque a balazos se produjo en la casa de la madre de Guietti. Fueron más de diez tiros, que impactaron en las paredes. Y un día después el blanco de los disparos fue la propia residencia del secretario general de SOMU, en Entre Ríos al 6200, cuando la pareja y una pequeña hija del dirigente gremial se encontraban en el baño. "Ya le dijimos que entregue el gremio porque nos van a matar a todos", reveló Gloria, la madre del sindicalista.

El antecesor de Guietti en el gremio es Marcelo Schamun, quien asumió ese cargo tras la intervención dispuesta por el juez Rodolfo Canicoba Corral. Afirman quienes conocen el gremio que Schamun tuvo vínculos con la barra de Rosario Central.

El mismo método y la misma organización criminal que se metió a fuerza de balas en la interna del SOMU también están detrás de nueve ataques a balazos contra dirigentes del Sindicato de Peones de Taxis de Rosario, según desplegó el fiscal en su acusación.

"Solo se necesita un chip de celular y pagar entre 2000 y 3000 pesos a un par de jóvenes para que pasen en moto y disparen. No es muy sofisticada la metodología que se usa, según marcan las investigaciones", remarcó el fiscal.

En el sindicato de taxistas empezaron a repetirse los ataques a balazos luego que el 2 de septiembre pasado fuera suspendido el secretario general Horacio Boix, un día después de chocar al volante de un Audi A7 contra un patrullero. Este accidente terminó en un escándalo y derivó en una denuncia por supuesta "malversación de fondos".

A Boix lo reemplazó en la conducción del gremio Horacio Yanotti, quien era hasta ese momento secretario gremial. Desde ese momento, nueve ataques a balazos se produjeron contra casas de distintos miembros de la comisión directiva, incluido el actual titular del gremio.

El ministro de Seguridad de Santa fe, Marcelo Sain, está convencido de que la banda Los Monos usaba a algunos taxistas como delivery para la venta de droga.

Los fiscales Edery y Luis Schiappa Pietra investigan estos atentados y sospechan, como dejaron trascender en la audiencia contra Maxiliano Díaz, imputado como organizador del ataque al casino del 11 del mes pasado, que Guille Cantero, el apresado líder de Los Monos, es uno de los que reciben dinero por estas amenazas con 9 milímetros.

Uno de los que estaban encargados de estos atentados era Ezequiel Morel, alias Enano, que tramaba los ataques dentro de la cárcel de Piñero. Fue detenido después de no cumplir con su promesa de volver a la cárcel tras una salida transitoria en diciembre pasado. Un par de semanas después fue internado en el hospital de emergencias tras caerse de un techo; cuando lo reconocieron intentó sobornar a la policía y después trató de escaparse por un ventiluz.

Uno de los primeros hechos en que se cruzan los sindicatos y el poder de las balas de la mano de obra del narcotráfico se originó el 17 de marzo de 2018 cuando dos sicarios fueron a asesinar en Puerto General San Martín al dirigente de la Uocra Julio Galván, mano derecha del interventor del gremio en La Plata, Carlos Vergara, que se hizo cargo de la "normalización" de la entidad tras el arresto de Juan Pablo "Pata" Medina. El crimen por encargo no salió como preveían los sicarios. Los asesinos esperaron a la madrugada en la puerta de la sede del gremio a Galván, pero el que salió primero no fue el dirigente sindical, sino su cuñado Juan Garcilazo, que era su chofer. El hombre oriundo de Victoria, Entre Ríos, fue ejecutado. Galván se escondió detrás de unas heladeras que había en ese garaje. Fue alcanzado por dos balazos, uno en el estómago y otro en el brazo, pero tras estar internado varios días en terapia intensiva logró recuperarse.

"Dejá de joder en La Plata", le gritaron los atacantes antes de disparar. En la investigación que llevó adelante el fiscal Leandro Lucente se logró detener a los dos sicarios y a un tercero que debía esperarlos en un auto y prefirió abandonarlos cuando escuchó las sirenas de los patrulleros. La causa lleva casi dos años y los tres detenidos están con prisión preventiva, pero aún no se realizó el juicio oral. El fiscal nunca profundizó la investigación sobre el autor ideológico y quién estuvo detrás de la organización del crimen. La sombra de Los Monos siempre estuvo detrás de hecho, según señalaron fuentes de la Policía Federal que estuvieron a cargo de la pesquisa por orden de la exministra de Seguridad Patricia Bullrich.

Esta trama en la que se mezclaba la política interna de un gremio con sicarios de una bandas narco, como Los Monos, sugería una hipótesis que encerraba un peligro mayor: que los sindicatos empezaron a usar este tipo de mano de obra pesada para saldar problemas internos.

Este riesgo reapareció en las últimas semanas, aunque antes hubo otros hechos que insinuaban el uso de organizaciones criminales como sicarios sindicales. El 23 de julio de 2018 fue baleado el frente del Sindicato de Empleados Municipales de Rosario, que está ubicado en pleno centro, donde dos hombres en moto, que contaban con el apoyo de un auto, pasaron y realizaron varios disparos contra el edificio ubicado en Entre Ríos al 1200.

Luego ocurrió un intento de la toma del gremio por parte de miembros de la barra de Rosario Central. Esto se produjo en la previa a las elecciones en la entidad, en las que a fines de julio se impuso por amplio margen Antonio Ratner sobre el exdirector de Control Urbano del municipio, David Sánchez.

Coordinaron operativos de fuerzas federales y santafesinas

Uno de los principales desafíos a la seguridad pública se visualizó en el comienzo de este año en Rosario, donde la muerte de un gerente del Banco Nación en un ataque al edificio del casino local expuso el nivel de violencia alcanzado allí por los sicarios del narcotráfico. La ministra de Seguridad, Sabina Frederic, se reunió el pasado jueves con el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, y el ministro provincial, Marcelo Sain, para coordinar acciones de prevención. "El personal de las fuerzas federales se incrementó, se optimizó y está muy consciente de que la dinámica del delito ha tenido variaciones. Eso implica que los operativos tienen que ajustarse a esa dinámica y adelantarse a la misma", dijo Frederic.

El año arrancó con 22 crímenes en Rosario

Los 22 homicidios ocurridos en Rosario durante enero casi duplicaron los 13 registrados en el mismo mes de 2019, pero se mantuvieron dentro del promedio de los últimos años. De acuerdo con las estadísticas difundidas por el Ministerio Público de la Acusación, en los últimos ocho años se registraron, en promedio, 21,5 homicidios en el departamento Rosario durante enero. El récord en ese período fue en 2015, con 28 asesinatos.

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