
Lavado fitness: gimnasios, el nuevo objetivo de bandas criminales para invertir dinero “sucio”
La jueza federal de Chaco Zunilda Niremperger procesó a cinco sospechosos; la investigación puso bajo la lupa a los hijos de Luis Menocchio, conocido como “El hombre de las mil caras”
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La expansión de la marca, entre febrero de 2025 y julio de este año, fue acelerada. Se abrieron siete sedes de la cadena de gimnasios Exen en Resistencia, Barranqueras y Pampa del Infierno, en Chaco, en la ciudad de Corrientes y en Paraguay. Ahora, una investigación judicial puso al descubierto que gran parte de la inversión habría sido producto de dinero “sucio” aportado por organizaciones criminales.
En las últimas horas, la jueza federal de Resistencia, Zunilda Niremperger, procesó con prisión preventiva a cinco sospechosos por el delito de lavado de activos y les trabó un embargo hasta cubrir la suma de 5820 millones de pesos.
“La expansión fue sostenida, al menos parcialmente, mediante endeudamiento bancario, financiación de proveedores y generación de ingresos provenientes de la propia explotación comercial. Ello constituye una precisión relevante respecto de la información inicialmente disponible y debe ser ponderado expresamente. Sin embargo, aun considerando esas fuentes, el interrogante económico subsiste. Luego de analizar los movimientos bancarios, las adquisiciones de bienes de uso, la apertura de las cuatro sucursales y los estados contables de la firma, la propia fiscalización de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) concluyó, con carácter preliminar, que la financiación de terceros identificada —específicamente la bancaria— no resultaría suficiente para explicar la puesta en funcionamiento de cuatro locales de la envergadura constatada. A ello se suma que la mera comparación entre facturación emitida y recibida tampoco comprende necesariamente la totalidad de las erogaciones requeridas para la apertura y funcionamiento de los gimnasios”, sostuvo la magistrada en su citada resolución, a la que tuvo acceso LA NACION.
La investigación a cargo del fiscal general Patricio Sabadini, responsable del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Resistencia, que puso bajo la lupa el negocio de la cadena de gimnasios Exen, comenzó con la declaración de un “arrepentido”: se trata de un imputado en una causa de narcotráfico.

“La maniobra desplegada por los encartados no responde a una genuina lógica de expansión comercial, sino a una estructura de inversión acelerada y sistemática orientada a la canalización masiva de fondos de origen ilícito. Resulta económicamente inviable para un negocio de estas características justificar la apertura de siete sucursales en un lapso tan acotado”, había sostenido el representante del Ministerio Público Fiscal en el requerimiento de instrucción de la causa, según reveló oportunamente el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar.
Según consta en el expediente judicial, los inventarios y valuaciones hechos por especialistas determinaron que en los siete gimnasios que quedaron bajo investigación había maquinarias y equipos deportivos valuados en US$1.877.888.
“Dicho importe se limita exclusivamente a los bienes de uso destinados a la actividad deportiva y, por ende, no comprende alquileres, obras, refacciones, acondicionamientos edilicios, instalaciones eléctricas, climatización, iluminación, tecnología, mobiliario, decoración ni las restantes inversiones necesarias para la puesta en funcionamiento de cada establecimiento”, se explicó en la resolución firmada por la jueza Niremperger.

De la investigación participó personal del Departamento de Delitos Económicos y Financieros de la Policía del Chaco. A principios de agosto, la magistrada ordenó una serie de allanamientos en los gimnasios Exen de Resistencia, Barranqueras y Pampa del Infierno, en Chaco, y en el Hotel Guaraní, en Corrientes, donde se abrió una sede el 27 de julio pasado.
En los procedimientos, en los que participaron 200 uniformados de la Gendarmería Nacional, se incautaron máquinas y equipamiento de gimnasios, dinero, documentación y automóviles. También hubo allanamientos en domicilios particulares, concesionarias de autos, escribanías y estudios contables vinculados con los sospechosos.
A los investigadores judiciales les llamó la atención la instalación de una sede de los gimnasios Exen en la localidad chaqueña de Pampa del Infierno, donde viven menos de 10.000 personas. “Se trata de una zona de extrema pobreza y la cuota para poder ir al gimnasio tenía un valor de 70.000 pesos”, dijo a LA NACION un detective que participa de la investigación.
Para el representante del Ministerio Público Fiscal, los sospechosos habrían “conformado un grupo destinado a introducir en el circuito legal bienes y fondos de origen ilícito”.
Según informó www.fiscales.gob.ar, en cuanto al posible origen del dinero, en la imputación, la fiscalía les atribuyó a los acusados “haber puesto en circulación en el mercado fondos de origen ilícito, posiblemente provenientes del delito de narcotráfico y/u otros delitos de acción pública”.
La jueza Niremperger, además, explicó en su resolución: “Conforme fuera sostenido en el requerimiento [del fiscal], la rapidez con que se habrían sucedido las aperturas [de los gimnasios], la uniformidad y calidad de las instalaciones, las mejoras edilicias efectuadas y la considerable cantidad de maquinaria y equipamiento incorporado evidenciarían una disponibilidad de recursos que, prima facie, no encontraría correlato suficiente en los capitales sociales, ingresos y perfiles fiscales declarados”.
Los procesados, según consta en el expediente judicial, son los hermanos Federico y Sergio Clinis Canal, su madre, María Graciela Canal (que quedó con arresto domiciliario), Mauro Lugo Heim y Jorge Vargas.
La familia del “Gusano”
Pero la cadena de gimnasios Exen no fue la única que quedó bajo sospecha por tener, supuestamente, inversiones “sucias”. En otra causa se investiga el origen financiero de los establecimientos Viva Fit House, también con sedes en Chaco y en Corrientes.
En ese expediente, que se tramita en el Juzgado Federal de Rawson, a cargo del juez federal Gustavo Lleral, están bajo investigación Luciano y Lucas Menocchio, hijos de Luis Menocchio, conocido como Gusano o El hombre de las mil caras.
Hasta mediados de agosto, Menocchio padre estaba alojado en la Unidad N° 6 de Rawson, donde cumplía la pena de prisión perpetua por el homicidio del productor de cine Claudio Nozzi y los asesinatos del estanciero chaqueño Manuel Roseo y de su cuñada Nélida Bartolomé. Pero, según informaron fuentes oficiales, desde el calabozo lideraba una organización narco.
Hace dos semanas, el juez Lleral ordenó una serie de allanamientos en Chubut, Chaco, Misiones y Jujuy donde se secuestraron 17 kilos de marihuana, un kilo y medio de cocaína, seis armas de fuego y 30 teléfonos celulares. Fueron detenidos 17 sospechosos.
Uno de los procedimientos se realizó en un exclusivo barrio privado de Resistencia donde vive Luciano Menocchio.
Si bien la investigación es por narcotráfico, ahora se investiga el lavado de dinero y las inversiones. Los negocios de los gimnasios Viva Fit House quedaron bajo sospecha, según dijeron fuentes del caso.
Con el juez Lleral colaboraron detectives del Departamento de Inteligencia Contra el Crimen Organizado de la Policía Federal Argentina (PFA) y personal de la Policía de Chubut.



