
Abuso
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SANTA FE.- Se hizo Justicia. El mecánico Oscar Racco, quien durante 23 años mantuvo cautiva en una casa de la ciudad de Rosario a María Eugenia, su pareja, fue condenado a 26 años de prisión por los delitos de privación ilegítima de la libertad con reducción a la servidumbre y abuso sexual perturbado con acceso carnal.
“Necesitaba contar la verdad, sabía que iba a ser doloroso. Lo hice en búsqueda de Justicia. Es mi compromiso con las mujeres”, sostuvo la víctima después del fallo.
Según el veredicto, Racco, de 62 años, sacó a su pareja, madre de un niño de dos años de una relación anterior, a golpes de su casa cuando tenía apenas 19. La mantuvo cautiva, la violentó, la sometió física y psicológicamente, la alejó de sus afectos, le impidió el contacto con el exterior y desdibujó su identidad.
“Le quitó su esencia, le robó su alma, su identidad”, dijo el tribunal que condenó a Racco. “Su relato [por la víctima] no tuvo fisuras: se aprecia cómo a lo largo del tiempo el imputado fue quebrando todos los lazos con su vida fuera de la relación hasta hacerla sentir, como declaró, solo un pedazo de carne”, agregó.
Ante los jueces Nicolás Vico Gimena, Nicolás Foppiani y Rafael Coria, la víctima sostuvo: “Nunca pensé que iba a salir de lo que estaba viviendo, ni que iba a salir con vida. Hoy la fuerza la saco en el compromiso de que se sepa la verdad y también para cerrar esta historia para mí. Revivir el sufrimiento fue necesario para que se haga Justicia”.
Por su parte, el hijo de la mujer -que prefirió que su nombre se mantuviera en reserva-, afirmó: “Fue terrible. Yo no entendía lo que pasaba porque era muy chico al principio. De más grande pude entenderlo. Estaba apartado, no querían que me involucrara en esto. No entendía por qué no estaba [la madre], pensé que no la volvería a ver. Perdoné a mi mamá y ahora quiero seguir adelante”.
En el veredicto, los jueces dijeron que la víctima vivió “un terror difícil de imaginar”. La investigación estableció que fue raptada, golpeada, abusada y hasta se le sacó su DNI. En el barrio Cura, en Rosario,la conocían por otro nombre.
“[el acusado] Le robó su identidad, le quitó su personalidad”, sostuvo juez Vico Gimena, presidente del tribunal.
“Al referirse a su calvario con lujos de detalles, sin caer en exageraciones y sin ánimo de venganza contra quien la sometió en degradación infame, el relato de la mujer no tuvo fisuras sobre cómo a lo largo del tiempo le quebró cada uno de los lazos que unían a la víctima por fuera de la perversa situación a la que la sometió hasta el punto de considerarse un pedazo de carne. No tenía esperanza de contar con una vida distinta. La hizo hasta creer que era merecedora de ese castigo”, detalló el magistrado.
Racco comenzó a ser juzgado a fines del mes pasado en los Tribunales de Rosario. Llegó al debate acusado de privación ilegítima de la libertad y reducción a la servidumbre.
La fiscal de la Oficina de Violencia de Género, Luciana Vallarella, solicitó entonces una pena de 18 años de prisión para el acusado.
El hombre está detenido desde mayo de 2019. En ese momento, la víctima logró escapar de la casa en la que estuvo secuestrada durante 23 años.
La audiencia preliminar del juicio se realizó en noviembre de 2019, pero por la pandemia de coronavirus el proceso oral recién el mes pasado.
La pareja comenzó su relación en diciembre de 1995, cuando María Eugenia tenía 19 años y Racco 36.
Según la investigación, en ese momento se produjo un primer hecho de violencia cuando el hombre golpeó a la mujer delante de su familia, que denunció el hecho.
Luego la llevó a vivir con él y la mantuvo separada de su familia con extorsiones para que los padres de la mujer levantaran la denuncia.
Según la investigación de la fiscal Vallarella, durante el primer año de relación el mecánico tuvo atada a la mujer con una cadena a una cama y la encerró en un altillo.
Voceros del caso dijeron que la mujer declaró que durante años vivió “aterrorizada” por las amenazas del hombre y la violencia física, psicológica y económica que sufría, además de otros sometimientos que le impidieron liberarse del cautiverio.
Explicaron que la mujer no podía salir sola de su domicilio y que cuando sacaba los residuos él la acompañaba.
El 8 de mayo de 2019, la víctima y el victimario estaban en la vereda cuando el hombre se descompuso y debió entrar en la casa, obligando a María Eugenia a acompañarlo. Pero esa vez no cerró con candado. Mientras el acusado estaba en el baño, la mujer buscó dinero y escapó corriendo. Luego fie tomar a un taxi hasta una estación de servicios y comunicarse con un familiar.
Ante las autoridades de un Centro Territorial de Denuncias hizo una presentación para contar su pesadilla. Fue el comienzo de la investigación. Fue alojada en Casa Amiga, un centro de protección integral de la mujer en situación de violencia de género de Rosario.
Luego ubicó a su madre. Su padre había fallecido mientras estuvo cautiva. Desde fines de 2019 vive con ella en otra ciudad, dijeron fuentes judiciales.
El mecánico fue detenido en su domicilio el 29 de mayo e imputado dos días después por privación ilegítima de la libertad, con prisión preventiva.
Con el correr de la investigación, la fiscal amplió esa acusación inicial a los delitos de reducción de la servidumbre y abuso sexual con acceso carnal, según informó el Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Para la fiscal, los hechos ocurrieron desde el 6 de mayo de 1996 y hasta el 8 de mayo de 2019, día en que la víctima logra escaparse.


