Caso de Lola Chomnalez: las pruebas de la Justicia que complican al presunto asesino

Lola Chomnalez fue asesinada en diciembre de 2004
Lola Chomnalez fue asesinada en diciembre de 2004 Fuente: Archivo
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24 de mayo de 2019  • 12:23

Ángel Moreira, conocido como el Cachila, uno de los partícipes del brutal homicidio de la adolescente Lola Chomnalez, ocurrido en diciembre de 2014 en el balneario uruguayo de Barra de Valizas, estuvo con la víctima hasta el momento de su fallecimiento y hasta verificó si tenía signos vitales. Cuando el sospechoso comprobó que había muerto, huyó de la escena del crimen.

Así se desprende de la resolución de la jueza de Rocha Rossana Ortega, donde procesó a Moreira como coautor del homicidio de Lola.

"La causa de la muerte fue provocada porque la víctima fue sujetada contra el suelo aspirando y tragando arena, que fue encontrada en sus vías aéreas, bronquios, tráquea y cavidad bucal, evidenciando que se intentó asfixiarla contra el suelo", se afirmó en el expediente judicial.

En el procesamiento, la jueza tuvo en cuenta la opinión de un especialista en medicina legal, identificado como doctor G. B., que sostuvo: "La secuencia de la agresión pudo haber sido: se le aproxima a Lola la persona agresora por detrás. Ella trata de escapar hacia los arbustos, le da alcance, la toma por detrás y le hace cortes para nada profundos, la enfrenta y recibe el golpe de puño ligero en región fronto-temporal izquierda,cae en la arena, y aunque se aferra de las ramas y se arrolla sin defenderse adoptando la posición de flexión, lateralizada a derecha tal cual es hallada es apretada contra la arena. Muere. Se la tapa con arena".

Existe otra posible secuencia para el especialista. "Lola caminando de regreso a Valizas, se enfrenta al agresor que le propina primero un golpe en región fronto-temporal. Ella corre hacia las dunas, es alcanzada desde atrás, herida y posteriormente apretada en la arena"

Es decir que para la Justicia, Lola murió asfixiada y tenía en su aparato respiratorio arena, incluso en tráquea y brónquios.

Sobre Moreira, en base a los peritajes psicológicos y psquiátricos, en la resolución se afirmó que "se trata de un hombre violento,que revela gran distancia afectiva, desplazando responsabilidades en el hecho hacia artesanos de la zona. Surge asimismo que utiliza el mecanismo habitual de la mentira en situaciones en que se siente amenazado para desvirtuar la verdad en beneficio propio, presenta un tono antisocial que representa un patrón general de desprecio yv iolación de derechos de los demá", demostrando asimismo manipulación y control durante la instancia pericial en su beneficio para evitar un posible castigo".

Y se agregó: "El peritaje demostró que no demuestra angustia ni autopercepción sobre las necesidades de los demás".

La jueza Ortega explicó que "valiéndose de su indefensión, nota de alevosía como agravante general del delito, tras sufrir el ataque primario, la víctima fue retenida en un sitio apartado entre Barra de Valizas y Aguas Dulces, zona de médanos, situada en un área boscosa. Se trata de un lugar escondido entre la arboleda, descripta por la Policía Científica como una cueva o galería natural formada por los arbustos del lugar, contra la duna de arena, ,ubicándose una zona donde predomina el pasto".

En la resolución de la jueza fue incorporada la declaración del director de la Policía Científica, identificado solo por sus iniciales J. A. El forense sostuvo que el encuentro entre la víctima y sus agresores no fue premeditado, fue casual.

Cuando la jueza Ortega le preguntó qué elementos existen para sostener que el encuentro fue casual, el especialista respondió: "El lugar en sí, ella salió a pasear, salió a caminar, la vieron sola en un lugar bastante aislado, capaz la idea no fue matarla,sino pretender tener algo con ella y derivó la muerte".

El cuerpo de la víctima presentaba heridas en el cuello y en los brazo. Para los especialistas, según el expediente judicial, se tratan de heridas superficiales hechas con un "objeta de hoja chica con poco filo y de hoja entera".

"La víctima no llega de forma voluntaria [a la escena del crimen]. La llevan hasta allí con algún tipo de amenazas, los cortes de los brazos pudieron haber sido intimidatorios, y no fue llevada por una sola persona, tal vez dos", según el testimonio de J. A., incorporado en la resolución de la jueza.

La investigación no terminó. Según se desprende del fallo de la magistrada se debe avanzar en la identificación a una persona de sexo femenino y a un presunto acompañante de Moreirapara que sean indagados y se les practique examen de ADN, en aras de arribar a la verdad total subyacente, sobre los restantes copartícipes en el hecho".

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