Christian Ferrer: "Me quitaron la chance de ayudar a sanar con cannabis"

Christian Ferrer asegura que no se siente un narco y que nunca hizo dinero con la marihuana
Christian Ferrer asegura que no se siente un narco y que nunca hizo dinero con la marihuana Crédito: Diego Spivacow/AFV
Aunque está procesado por comercialización de estupefacientes, el llamado "Rey Flor" sostiene que cultiva plantas de marihuana solo para fabricar aceite con fines medicinales que le regala a padres con hijos que sufren epilepsia refractaria
Gabriel Di Nicola
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16 de febrero de 2019  

Por la calidad de las plantas de marihuana que sembraba y cultivaba en Lanús, fue bautizado el Rey Flor. Para la Justicia, su actividad era un eslabón dentro de la cadena de tráfico. Pero Christian Pablo Ferrer, procesado sin prisión preventiva por comercialización de drogas, no se considera un narco. Está convencido de que tiene una "conexión especial" con la cannabis. Y sostiene haber desarrollado una destreza para fabricar aceite medicinal, que regalaba a pacientes con epilepsia refractaria y otras enfermedades.

En una entrevista con la nacion, Ferrer, de 41 años, repitió lo que sostuvo durante su declaración indagatoria ante el juez federal Sebastián Casanello: que la Cannabis sativa es una "planta sagrada" y que su idea era, en un futuro, seguir con su proyecto de producir aceite de cannabis medicinal de primera calidad.

"Logré una conexión con esta planta que no logré con ninguna otra cosa en mi vida. Realmente me enfocaba a venderles a laboratorios o instalar un laboratorio de aceite cannábico medicinal. Siempre pensé a futuro y con la idea de que en la Argentina se iba a despenalizar. Jamás me hubiese metido en algo sabiendo que le hacía daño a la gente", afirmó Ferrer, con tono suave, pero convencido de lo que dice.

Se definió como un exconsumidor de cocaína que logró salir de esa adicción cuando una persona le recomendó que probara con cannabis. También pudo salir de ese pozo con la ayuda de diferentes terapias.

Su etapa cocainómana la recuerda como "desesperante". Fue en 2010, después de haber tenido que cerrar su empresa gráfica. Su proveedor, dijo, era Jorge Juri, un personaje clave en su actual situación judicial.

Ferrer fue detenido a mediados de noviembre pasado en el departamento que alquila en la zona de Las Cañitas. En Lanús, donde tenía las plantaciones indoor de marihuana, detectives de la División Precursores Químicos de la Policía de la Ciudad secuestraron 441 plantas de cannabis y 100 frascos de 10 mililitros de aceite hecho con las flores de marihuana que cultivaba.

"Siento que me quitaron la posibilidad de ayudar a sanar", dijo Ferrer, acompañado por dos de sus abogados, los hermanos Ezequiel y Mauro Bodello. Agregó que recibieron su aceite cannábico muchos chicos con epilepsia refractaria cuyos padres no podían creer cómo mejoraban. "Nunca cobré por los aceites. Los regalaba", afirmó.

Reveses judiciales

Aunque no está detenido, Ferrer dice sentirse preso. Su procesamiento por comercio de estupefacientes, sin prisión preventiva, ya fue confirmado por la Cámara Federal porteña.

Ferrer está convencido de que los detectives lo bautizaron "Rey Flor" por la calidad de las plantas que cultivaba. "Una calidad así no la logra un narcotraficante. La consigue una persona que lo hace con amor, profesionalismo y que cree en la planta", dijo a la nacion, mientras fumaba un cigarrillo de tabaco. Viste jean clásico y una remera tipo chomba blanca. Es culto e informado.

Su padre, Abelardo Ferrer, detenido en Lomas de Zamora, también está procesado, pero con prisión preventiva domiciliaria, como partícipe secundario del delito de comercialización de estupefacientes.

La causa por la que están acusados los Ferrer comenzó como desprendimiento de un expediente judicial en que había sido detenido un dealer que vendía drogas sintéticas en las inmediaciones de lugares donde se realizaban fiestas electrónicas.

La investigación continuó con el análisis del celular secuestrado al dealer. Se descubrió una serie de mensajes vinculados con la venta de drogas. Los detectives policiales y judiciales llegaron así hasta Jorge Juri, quien para la Justicia se dedicaba al comercio de estupefacientes.

Ferrer, según consta en el expediente judicial, le entregó parte de su producción de flores de marihuana a Juri, quien, a su turno, las vendió, según la investigación de la Policía de la Ciudad y lo que se desprende de la resolución de Casanello.

Juri, sostiene Ferrer, había sido su dealer en la época en que consumía cocaína. Cuando regresó de los Estados Unidos, donde aprovechó para capacitarse en la producción de aceite cannábico, se lo cruzó en Lanús y le contó que un hijo suyo había muerto como consecuencia de las adicciones a las drogas.

"Juri estaba muy mal. Se le había muerto el hijo. Me decía 'esta porquería no la vendo más'. Entonces lo capacité para que pudiera hacer una maceración de aceite. Le dije: 'ponete a sanar gente'", contó Ferrer. Y afirma que entonces le dio el 20% de su producción de flores.

"¿Por qué a Juri le di flores y no aceite? Para mí tenía un costo importante hacer aceite. Lo capacité para que la maceración la hiciera él. Yo le daba aceite a la gente que yo conocía. No me enriquecí. Al contrario: gasté todos mis ahorros", afirmó Ferrer a la nacion.

El hombre al que la Policía de la Ciudad bautizó Rey Flor sostuvo que a Juri, a cambio de las flores, solo le pidió su colaboración para pagar la factura de la electricidad y el costo de la tierra que usaba.

"A Juri solo le dije 'ayudame con la luz, ayudame a comprar la tierra'. Yo me había quedado sin un peso de mis ahorros", explicó.

Ferrer asegura estar arrepentido de haberle dado parte de su producción de flores cannábicas a Juri. Y no tiene dudas de que en un juicio oral y público el tribunal lo entenderá.

"Los jueces me van a creer. Tengo fe. No soy ningún narcotraficante", afirma. Él siente que no exagera cuando sostiene que, por causa de la investigación en la que lo tienen procesado, aunque en libertad, le cortaron la oportunidad de "aliviar el dolor de gente enferma".

"Quiero hacer las cosas bien y seriamente", repitió, antes de irse.

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