"No me voy a morir sin hacer un blindado"

Gustavo Carabajal
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23 de mayo de 2020  

Antes que Luis "el Gordo" Valor se convirtiera en el enemigo público número uno en la década del 90 y en el azote de bancos y blindados, Pablo "Tato" Ruiz y Carlos "el Cabezón" Soto habían aplicado el concepto de la "superbanda", con una importante cantidad de miembros y armamento pesado. Seguían la lógica del delincuente que roba donde está la plata. Y el dinero, en esa época, estaba en los bancos y en los blindados o en las grandes empresas los días de pago de las quincenas.

Sin embargo, casi treinta años después ese modelo se modificó debido a la mayor cantidad de trabajadores bancarizados. En la actualidad, algunas bandas eligen asaltar a los narcotraficantes debido a los importantes montos en efectivo que manejan.

Este fue el caso de la denominada "banda del juez", una organización delictiva supuestamente comandada por el exjuez de La Plata César Melazo, que también integraban un exfiscal platense, policías bonaerenses, barrabravas de Estudiantes y ladrones comunes.

En las últimas horas, los investigadores hallaron una serie de diálogos entre dos de los 14 imputados en los que se planificó asaltar a un narcotraficante. Las conversaciones revelaron que la banda, antes de ser desbaratada, hace dos años, prefería robar a personas vinculadas con la política y narcos porque obtenían un mejor botín.

"No me voy a morir sin hacer un blindado", expresó Enrique Petrullo, alias Quique, en un mensaje que le envió a Javier Ronco, uno de sus cómplices.

Cuando Ronco recibió el mensaje, estaba en su casa. A pesar de que tenía una acusación sobre sus espaldas, había sido beneficiado con la prisión domiciliaria que le otorgó el juez de la Cámara de Casación penal bonaerense Martín Ordoqui.

"Si los blindados llevan, cuánto, cinco o seis palos. Si hay narcos que tienen diez veces más. Qué blindado b... Eso dejáselo a Valor, que transaba con los jueces y la gorra. Ya está. Hay que usar la cabeza", respondió Ronco, a través de un mensaje de audio que envió al número de celular que tenía agendado como "Kike Petru Casación".

Petrullo está procesado en dos causas penales. En uno de los expedientes aparece como acusado de ser el nexo entre varios integrantes de la "banda del juez", con Ordoqui. En el segundo sumario, fue imputado de ser el lobista que acercó a un operador inmobiliario, detenido por estafas, al mencionado magistrado para que fuese beneficiado con la prisión domiciliaria.

Actualmente, Ordoqui está suspendido debido a que enfrenta un juicio político en su contra. Sus fueros lo salvaron de quedar detenido en la denominada "causa Melazo".

Un beneficio por la pandemia

Petrullo, en tanto, fue beneficiado con la prisión domiciliaria. Una resolución dictada a principios de abril por el juez de la Cámara de Casación, Víctor Violini, le permitió a Petrullo abandonar el penal de Ezeiza y cumplir la prisión preventiva en su casa. El fallo fue cuestionado por la fiscal Alejandra Moretti, quien presentó un recurso de queja por presunta inaplicabilidad de la ley ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense. El máximo tribunal bonaerense aceptó el recurso y revisará la resolución.

Al disponer el beneficio en el contexto de la emergencia sanitaria por la pandemia, el camarista no tuvo en cuenta el informe de los médicos del Servicio Penitenciario Federal, quienes indicaron que el imputado no estaba incluido en los denominados grupos de riesgo.

"¿Son 500 lucas pesos o verdes?", preguntó Petrullo interesado por monto del botín que obtendría, eventualmente, al asaltar a un narcotraficante.

"Verdes", respondió Ronco, acusado por su presunta responsabilidad en los asesinatos de Carlos Rodríguez y su pareja, María Martini, ocurridos el 5 de enero de 2008.

"Qué hermosura ¿Cuándo lo ponemos?", insistió Petrullo.

El posible asalto al narcotraficante no era el único golpe que planeaba la banda. En otra conversación, Ronco y Petrullo se refirieron a la necesidad de recuperar una suma de dinero que había robado un exintegrante de la organización, de quien solo trascendió su apellido: Machado.

"¿No les da a los muchachos para ver si se recupera algo de los verdes?", preguntó Ronco.

"Estamos en eso. Quieren entrarle de caño. Me parece que les falta un poco de coraje a esos gatos", respondió Petrullo.

"Falta uno que haga primera, papá", agregó Ronco.

"Así es. Los estoy encartuchando... Yo también, solo que no tengo ni una gomera. Además, no es mi palo... pero acompaño y lavo", contestó Petrullo sobre la presunta de necesidad de dotar de armas al grupo.

A diferencia de Ronco, acusado de dos homicidios, Petrullo nunca apareció vinculado con hechos violentos. Siempre fue el gestor judicial que tenía llegada con algunos jueces. Nunca el gatillero.

Según consta en el expediente que se instruye por la "banda del juez", existe una escucha telefónica entre el camarista Ordoqui y Petrullo en la que se referían a una fotografía de la tobillera en la pierna de un imputado, que posiblemente sería Ronco. En esa charla, Ordoqui le preguntó a Petrullo: "¿Un Rolex?". Entonces Petrullo respondió: "Por lo que costó, parecería un Rolex".

Entre barras y policías

Ronco es el hermano de Lorena, exesposa de Rubén Herrera, alias Tucumano, acusado de ser exjefe de la barra brava de Estudiantes.

Luego de varios intercambios de mensajes y planificaciones, ambos concluyeron que debían concretar el asalto para recuperar el dinero que les había robado un exintegrante de la banda.

"Lo robamos a Machado y al bolichero", expresó Petrullo.

"Sí, olvídate", respondió Ronco.

Según declaró una testigo en el expediente Nº 06-00-004837-14, la banda que integraban, entre otros, Ronco y Petrullo apuntaba a robarle a "gente de la política". Uno de los engranajes claves en esa organización era Juan Farías, asesinado el 2 de diciembre de 2010, en la puerta del edificio en el que vivía en 44, entre 26 y 27, en La Plata.

En la megacausa Melazo, la fiscal Betina Lacki acusó también al comisario inspector Gustavo Bursztyn, jefe de la Dirección Departamental de Investigaciones de La Plata, el oficial Gustavo Mena; Carlos Aníbal Barroso Luna, alias Macha; Carlos Bertoni, alias Yoyi, de profesión productor de seguros; Marcos Julio Chuisaroli, alias Chiusa; el mencionado Herrera; el exfiscal Tomás Morán; Ángel Custodio Yalet, alias Pipi; Adrián Manes, y otros cuatro sospechosos.

Manes está acusado de participar en el homicidio de Farías. Durante la investigación encarada por la fiscal se habría determinado que Farías, Manes, Ronco y Barroso, entre otros sospechosos, contaban con protección policial y judicial.

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