Otra vez fue declarado inimputable el "tirador de Belgrano" y no irá preso

Si bien se probó que mató a Alfredo Marcenac, para la Justicia, Ríos es un enfermo; había sido absuelto en 2009; quedará internado en un psiquiátrico
Valeria Musse
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5 de julio de 2014  

La Justicia resolvió nuevamente que Martín Ríos, conocido como el "tirador de Belgrano", es un enfermo psicótico inimputable y decidió no condenarlo por el asesinato de Alfredo Marcenac, de 18 años, y seis intentos de homicidio que protagonizó en varios ataques entre 2005 y 2006. Con los ojos llorosos, los padres del joven asesinado demostraron su impotencia ante el nuevo fallo, al que calificaron como "la tercera muerte" de su hijo.

"Seguimos siendo estafados por el sistema judicial", dijeron casi al unísono en la puerta de los tribunales porteños Adrián Marcenac y Mónica Bouyssede, los padres de Alfredo. Ayer, los integrantes del Tribunal Oral N° 26 consideraron que Ríos era inimputable porque se trata de un enfermo mental psicótico esquizofrénico que no pudo comprender la criminalidad de sus actos.

Con este fallo, Ríos no cumplirá una condena en una cárcel común, a pesar de que se comprobó que fue el autor material del homicidio del joven estudiante de kinesiología y de seis intentos de asesinatos.

El hombre fue absuelto y se ordenó que continúe alojado bajo tratamiento en un establecimiento psiquiátrico del Servicio Penitenciario Federal.

"Fallo vergonzoso"

Antes de la lectura de la resolución, el padre de la víctima no albergaba muchas esperanzas de que este nuevo fallo, al que describió como "vergonzoso", se diferenciara del primero que ya había absuelto al asesino de su hijo. "Los jueces nuevamente se dejaron llevar por una supuesta esquizofrenia. Además, dijeron que puede hacerse daño por esa enfermedad. Nunca se lastimó a sí mismo, sólo salió a matar, fue algo deliberado", dijo Marcenac.

El abogado defensor de Ríos, Ángel Ramallo, afirmó: "Hay más de 30 profesionales que dicen que mi cliente está enfermo. Es un peligro para él y para terceros. Yo no dejaría en libertad a alguien así; es más, creo que se va a pasar de por vida en el neuropsiquiátrico".

Con la voz entrecortada, Bouyssede, que prefirió no estar presente en el recinto, dijo: "Estaba pensando que el domingo se cumplieron ocho años de la muerte de Alfredo. La Justicia sigue ciega, sorda y muda. Fue la tercera vez que mataron a mi hijo", dijo, angustiada.

El 23 de junio último, Ríos volvió a ser sometido a este segundo proceso acusado de asesinar a Marcenac el 6 de julio de 2006 y de herir a otras personas que caminaban por la avenida Cabildo cuando comenzó a disparar a mansalva. Ya había protagonizado ataques similares con anterioridad.

Ríos había sido juzgado por esos hechos cinco años atrás, momento en que el Tribunal Oral en lo Criminal lo declaró inimputable, pese a que probó su autoría, y dictó su absolución. Pero, en 2010, el fallo fue anulado por la Cámara Nacional de Casación y ordenó que se realizara otra vez el juicio para dirimir sobre la salud mental del imputado y si correspondía la imputabilidad.

Antes de dictar el fallo, los magistrados Marta Yungano, Patricia Llerena y Eduardo Fernández le dieron la posibilidad a Ríos, que llegó en ambulancia desde el penal de Ezeiza, que dijera sus últimas palabras. A metros de él, los familiares de Marcenac esperaban el veredicto, resignados. Pero el hombre evitó hacer uso de ese derecho. Sólo atinó a saludar a sus allegados con un gesto de cabeza.

Luego de un cuarto intermedio de tres horas, los jueces dieron a conocer el veredicto. Esa resolución se fundó en las declaraciones de 16 testigos, la mayoría peritos que evaluaron la salud mental de Ríos desde 2010 hasta la fecha.

También declaró un médico clínico al que Ríos fue a ver en febrero de 2000 para que le extendiera un certificado de aptitud para poder entregar en el Registro Nacional de Armas (Renar). El especialista relató que notó extraño al hombre y que por eso dejó constancia que requería un "test psicológico", un examen que nunca se hizo.

El fiscal l Carlos Giménez Bauer había solicitado para Ríos una condena de 18 años de prisión por "homicidio simple, tentativa de homicidio". En tanto, el abogado de la familia Marcenac, Carlos Corvo, pidió la pena de prisión perpetua al considerar que Ríos cometió un "homicidio agravado por placer" y que fingió su enfermedad.

Antes de la lectura del fallo que determinó su inimputabilidad, el abogado de Ríos denunció por falso testimonio a los cuatro peritos que declararon o presentaron informes que avalaron la presunción de que no era un psicótico.

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