
Pidieron el juicio para Yiyi y su banda, una facción del temible Tren de Aragua que se había instalado en la Argentina
La presentación la hicieron los fiscales Flavio Ferrini, Santiago Marquevich y Diego Velasco respecto de 13 sospechosos, acusados de lavado de activos, financiamiento del terrorismo y asociación ilícita
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En su momento, Guillermo Rafael Boscán Bracho, líder de la denominada “Banda del Yiyi”, fue considerado como uno de los criminales venezolanos más peligrosos y era uno de los diez prófugos más buscados de ese país: lo acusaban de “extorsión agravada, homicidio intencional calificado por motivos fútiles e innobles, terrorismo, asociación para delinquir agravada, tráfico de armas y municiones y obstrucción de la libertad de comercio”.
“Yiyi” Boscán Bracho llegó a la Argentina desde Colombia en 2019. Ingresó en el país con una identidad falsa. Vivió en un country de la localidad de Santa Ana, en la provincia de Corrientes, con su esposa, su hija y sus suegros hasta que, en octubre de 2023, fue detenido por detectives de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones del Departamento Interpol de la Policía Federal Argentina (PFA).
Poco a poco se sumaron sus lugartenientes y la banda, una facción o célula de la temible organización criminal conocida como El Tren de Aragua, comenzó a operar en la Argentina.
Ahora Yiyi, de 37 años, y sus cómplices están a punto de ir a juicio, acusados de lavado de activos, asociación ilícita y financiamiento del terrorismo.
En las últimas horas, Flavio Ferrini, fiscal federal a cargo de la Unidad Fiscal Corrientes; Santiago Marquevich, fiscal federal a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (Ufeco), y Diego Velasco, fiscal general a cargo de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), presentaron el requerimiento de elevación a juicio.
“Lo cierto es que se ha verificado que la organización ha perpetrado un amplio abanico de delitos, desde los hechos delictivos pesquisados en Venezuela hasta las maniobras de lavado de activos y financiamiento del terrorismo, advertidos en el país”, explicaron los representantes del Ministerio Público Fiscal en el citado dictamen, al que tuvo acceso LA NACION.
El temible Tren de Aragua es una agrupación delictiva originada en una cárcel de Venezuela y que opera en distintos países de la región.
“En este sentido, resulta particularmente relevante destacar que la detención de Guillermo Rafael Boscán Bracho no representó un obstáculo para que continuara liderando su organización tanto en Argentina como en Venezuela. El nombrado tenía los recursos tanto logísticos como intelectuales necesarios para conducir las operaciones de la comunidad criminal a distancia, al punto de que los delitos por los que era requerido por la justicia venezolana desde Venezuela fueron perpetrados mientras ya se encontraba viviendo en nuestro país”, dijeron los fiscales Ferrini, Marquevich y Velasco.

Los representantes del Ministerio Público solicitaron juicio para Yiyi y otros 12 sospechosos, entre los que se encuentra la pareja del jefe de la organización, Adaly María Domínguez Contreras. Los imputados habían sido procesados por el juez federal de Corrientes Gustavo Del Corazón de Jesús Fresneda.
“La organización criminal liderada por Boscán Bracho actuó en simultáneo en distintos municipios ubicados en el estado de Zulia, Venezuela, lo que evidencia que cuenta con los conocimientos y la estructura necesarios para operar en múltiples zonas urbanas al mismo tiempo. Este dato resulta particularmente relevante si se lo vincula con lo observado en la presente investigación, donde se identificaron dos ramificaciones de la organización establecidas en territorio argentino”, afirmaron los fiscales.
Y acusaron a los sospechosos de “haber recolectado y provisto bienes y dinero, de manera directa e indirecta, con conocimiento de que serían utilizados total o parcialmente por una organización criminal transnacional que emplea la violencia con fines de intimidación y control territorial, incurriendo así en el delito de financiamiento del terrorismo”.

En el pedido de extradición de Venezuela, Boscán Bracho está acusado de “extorsión y asociación para delinquir, homicidio intencional calificado por motivos fútiles e innobles, terrorismo, tráfico de armas y municiones y obstrucción de la libertad de comercio”.
Por los graves delitos por los que se había ordenado su captura en Venezuela y tras su detención en la Argentina, se inició una investigación “con el objeto de establecer si replicó en el país alguno de los delitos por los que era buscado” o si cometió “nuevos, como el lavado de dinero”, según surge del expediente judicial.
“La rápida expansión de la organización delictiva de Boscán Bracho, quien logró arraigarse en el territorio nacional en un lapso de aproximadamente dos años, evidencia un nivel considerable de planificación logística y capacidad organizativa”, sostuvo el magistrado al dictar los procesamientos.
Como se dijo, Yiyi había llegado a la Argentina desde Colombia en junio de 2019. Vivió en el país con una identidad falsa, Jeraldo Marcial Sierra Tobio. Luego arribaron su familia y sus lugartenientes.
Primero, los detectives policiales y judiciales lograron identificar a cada uno de los integrantes de la denominada banda de Yiyi que se habían instalado en la Argentina. Después investigaron qué hacían en el país.
“Las conductas imputadas se desarrollaron en el marco de una estructura organizada y jerárquicamente coordinada, con distribución funcional de tareas, permanencia en el tiempo y despliegue transnacional. Las operaciones atribuidas -tales como la puesta en circulación de fondos en efectivo, la utilización de sistemas informales de transferencia tipo hawala, la adquisición de bienes sin sustento patrimonial y el financiamiento de residencias, vehículos e infraestructura operativa- evidenciaron no sólo la ilicitud de los recursos involucrados, sino su destino a sostener actividades de una organización que representa una amenaza real al orden público y a la seguridad colectiva”, afirmaron los fiscales Ferrini, Velasco y Marquevich al presentar el requerimiento de elevación a juicio.
Durante la investigación se logró determinar el alcance de los negocios e inversiones que hicieron Yiyi y su mujer.
Cuando el juez federal Fresneda procesó a los imputados, hizo referencia a conversaciones que tuvieron Boscán Bracho y Domínguez Contreras y que fueron intervenidas por orden judicial.
Por ejemplo, el 13 de agosto de 2024, la pareja dialogó sobre vacas, haciendo alusión en particular a la raza Girolando y al semen de toro Gengis Khan.
“Cabe señalar que la raza Girolando resulta ser una subespecie de ganado bovino de origen brasileño, cuya característica principal es que soporta climas tropicales. Por su parte, en conversaciones posteriores, la pareja conversó sobre negocios vinculados con presuntas lanchas de pesca. Boscán Bracho señaló que había que estar pendiente para que no le robaran. Como puede apreciarse de esta última conversación, Boscán Bracho y su mujer hicieron referencia también a la ‘veda’, en probable alusión a las vedas de pesca dispuestas regularmente por las autoridades con el objetivo de proteger la reproducción y conservación de ciertas especies marinas. Por último, cabe remarcar que las ganancias de este negocio parecerían ser cuantiosas, a punto tal que Boscán Bracho manifestó: ‘Si llego a quedar aquí, en la Argentina, voy a comprar más lanchas, a lo que salga. Voy a comprar más lanchas para ponerme a pescar […] porque ando desesperado, quiero hacer mucha plata’”, según se desprende del expediente judicial.
Respecto a Domínguez Contreras, el magistrado sostuvo: “De conformidad con lo señalado hasta el momento, puede afirmarse con claridad que no solo se encontraba plenamente informada sobre los negocios que lideraba su pareja en el marco de la organización criminal investigada, sino que además participaba activamente en la toma de decisiones estratégicas y en el seguimiento de las maniobras desplegadas. Si bien a lo largo de las conversaciones analizadas se advierte una relación jerárquica entre ambos —en la que Boscán Bracho asume el rol de conducción—, lo cierto es que Domínguez Contreras aparece como una interlocutora directa y constante, cuyas intervenciones no se limitan a cuestiones domésticas o personales, sino que abarcan temas financieros, operativos y logísticos”.
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