
Los siete rugbiers detenidos en Brasil consiguieron la libertad condicional
Seis de los jugadores del club Los Cedros dejaron el Complejo Penitenciario ayer y el restaste, hoy, por problemas burocráticos
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RIO DE JANEIRO.- Tras varios enredos legales, ayer se les concedió la libertad condicional a los siete rugbiers argentinos detenidos en Brasil por la agresión a un policía durante una pelea en un bar. Hasta anoche, sólo a seis de los jugadores del club bonaerense Los Cedros se les había permitido salir del Complejo Penitenciario de Gericinó, en la zona oeste de Río de Janeiro, mientras que el restante consiguió el permiso hoy.
El jueves, el juez de segunda instancia Antonio Carlos Bittencourt, que está de guardia en el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro por el feriado de Semana Santa, aceptó un recurso de habeas corpus presentado por la defensa de los cuatro rugbiers que habían quedado encarcelados desde un primer momento: Patricio Velázquez (34), Tomás Fernández (33), Hernán Gabriel González (35), y Adrián Gustavo de Donato (31). Pocas horas después, el magistrado aprobó también la extensión de los efectos para los otros tres jugadores, Ignacio Iturraspe (31), Matías Agustín Tapia Gómez (31) y Fermín Francisco Ibarra (27), que habían estado bajo libertad condicional hasta el miércoles, cuando la jueza que lleva el caso, Gisele Guida, del 41º Tribunal Criminal, ordenó su arresto por entender que estaban intentando fugarse después de que otro juez de guardia los autorizara a irse del país.
Sin embargo, por cuestiones burocráticas, hasta anoche sólo habían dejado la cárcel Fernández, González, De Donato, Iturraspe, Tapia Gómez e Ibarra. El nombre de Velázquez había sido mal escrito en la orden de liberación y por eso, su liberación recién tuvo lugar hoy, confirmó hoy el cónsul argentino en Río de Janeiro, Marcelo Bertoldi, a LA NACION.
Tomás Fernández contó a este medio que pasó los últimos 14 días con sus otros tres compañeros detenidos originalmente en una celda de 3x3 metros, sin ventanas, la luz encendida las 24 horas, con colchones de goma espuma en el piso, una pequeña letrina y un balde con agua que usaban para lavarse.
"Tuvimos muy buen trato, aunque estábamos en un pabellón con criminales. Al principio estábamos muy nerviosos y en shock, pero después nos fuimos tranquilizando. Sólo salíamos de la celda para los trámites y las visitas de los abogados, familiares y representantes del Consulado argentino", añadió.
Los abogados apuntaron que el juez de apelaciones reconoció que no había motivos que justificaran que los rugbiers quedasen presos y que podrían seguir los avances del juicio en libertad, sin abandonar Brasil.
"Tras el feriado, el mérito del habeas corpus deberá ser analizado por un colegiado de jueces de segunda instancia que podrán revisar las condiciones", advirtió André Perecmanis, representante de los cuatro recluidos desde un principio.
Ahora que ya está libres, los siete compañeros están en la misma situación, con sus documentos retenidos como garantía de que no saldrán del país. No podrán entrar en contacto con la víctima de ninguna forma, no podrán frecuentar bares, y deberán comparecer ante el tribunal cada tres meses. Enfrentan una denuncia por "lesiones graves", cargo que conlleva una pena máxima de cuatro años de reclusión.
Los siete jugadores forman parte del plantel superior del equipo de rugby de Los Cedros, en la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas, que había llegado a Río a principios de mes para participar de unos partidos amistosos. En total 48 personas formaban parte de la gira, pero el resto ya regresó a la Argentina el domingo 13.
El jueves 10, parte de los rugbiers había ido a divertirse al bar Palaphita Kitch, dentro del Jockey Club, en el barrio de Gávea. Allí, por motivos que aún no están claros, se inició una pelea entre los argentinos y un grupo de brasileños, uno de los cuales era el comisario de la Policía Civil Gustavo Rodrigues, quien, fuera de servicio, estaba tomando unos tragos en el boliche, y nunca se identificó como agente policial. En la riña general, Rodrigues acabó con una fractura de mandíbula y al llegar la policía al lugar, detuvo a los siete deportistas argentinos, varios de los cuales ya estaban fuera del bar cuando ocurrió la confusión. Tras pasar varias horas detenidos en la comisaría 14 de Leblon, cuatro de ellos –Velázquez, Fernández, González y De Donato- fueron trasladados al Complejo Penitenciario de Gericinó, en Bangu, y los otros tres dejados en libertad condicional, sin permitírseles salir de Brasil.
La noche del martes, la defensa de Iturraspe, Tapia Gómez e Ibarra, a cargo del abogado Gustavo Teixeira, interpuso un habeas corpus ante el juez de guardia en el Tribunal de Justicia, João Ziraldo, quien los autorizó a salir de Brasil. Pero, en una decisión sorprendente, al día siguiente la jueza Guida dio marcha atrás en esa resolución cuando estaban ya a bordo de un avión para partir hacia Buenos Aires: ordenó que fueran retirados del aeropuerto Tom Jobim, los acusó de intento de fuga y quedaron también detenidos en Gericinó.
En tanto, la semana pasada, la defensa de los cuatro presos originalmente presentó como prueba de su inocencia ante la magistrada y la fiscal Claudia Cristina Nogueira imágenes grabadas por las cámaras de seguridad del bar en las que se vería que ninguno de los siete procesados golpeó al comisario de policía. El verdadero agresor habría sido otro argentino, hermano de uno de los cuatro detenidos, según pudo saber LA NACION.
Esta persona volvió a la Argentina con el resto del equipo y desde Buenos Aires habría enviado a la Justicia brasileña una declaración asumiendo su culpa. Sin embargo, no se ha presentado aquí y ni los abogados ni los familiares de los siete detenidos que están en Río acompañando el caso quisieron revelar a este diario la identidad del verdadero agresor.
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