En un nuevo aniversario del asalto al Banco Río de Acasusso, el exintegrante de las Fuerzas Especiales, Miguel Sileo, revivió el hecho en diálogo con LN+; “A 20 años aún quedan muchos puntos grises”, confesó
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Durante el mediodía del viernes 13 de enero de 2006, un grupo de delincuentes ingresó a la sucursal del Banco Río de Acasusso, ubicado en la esquina de avenida del Libertador y Perú, donde tomaron a 23 personas como rehenes y violentaron 146 cajas de seguridad.
Tras hacerse de un botín de US$19.000.000 y 80 kilos de joyas, escaparon por un boquete sin dejar ningún rastro. El hecho se inscribió en la historia criminal argentina como “El Robo del siglo”.
Miguel Sileo, exintegrante de las Fuerzas Especiales que estuvo a cargo de la negociación con los delincuentes, dialogó con LN+ para revivir lo que ocurrió antes, durante y después del asalto.

“Ese día justo estaba de servicio y me fui rápidamente hacia el lugar”, recordó Sileo. “Una vez en la zona, armamos el centro de operaciones a 300 metros del banco, donde tomé conocimiento del asunto”, agregó.
En palabras de Sileo, “yo fui quien negoció con ”El hombre del traje gris" [en referencia a Luis Mario Vitette Sellanes, uno de los ladrones] durante varias horas". “Y fue él quien me dijo: ‘¿Sos el de barba blanca, flaco?’, lo cual me llamó mucho la atención porque, por la distancia a la que estábamos, era imposible que me reconociese“, relató.
Si bien eso alertó a Sileo y a su equipo sobre la posibilidad de que los delincuentes tuvieran un informante en las inmediaciones, rápidamente se percataron de que el asunto venía por otro lado. “En ese momento nos dimos cuenta que eran profesionales. Se trataba de un grupo de delincuentes que había estudiado todos los detalles y sabía que iba a haber un negociador”, subrayó Sileo.

El cerebro del plan
En un informe de LN+ se expuso la línea investigativa que reflotó la fiscalía de San Isidro. La misma señala a un personaje denominado “El Enano” como el verdadero ideólogo del “Robo del siglo”.

A partir de la reconstrucción del caso, “El Enano” entró a la sucursal del Banco Río vestido con una chomba piqué y un pantalón caqui. Se trata de un individuo graduado en Derecho en el Centro Universitario de Devoto.

A diferencia del resto de los acusados, cuya lista integran Fernando Araujo, Sebastián García Bolster, Luis Mario Vitette Sellanes, Rubén Alberto de la Torre y Julián Zalloechevarría, “El Enano” nunca fue detenido ni juzgado.

Tres alertas
Según el testimonio de Sileo, “durante la operación hubo tres elementos que lo sorprendieron”.
“Lo primero, que los delincuentes liberaron al policía a cargo de la custodia del banco con su arma reglamentaria. Normalmente, los ladrones que toman rehenes se potencian con las armas, no las descartan", analizó el exnegociador.
“Después, pese a que tenían 23 rehenes, jamás registramos indicios de uso de violencia“, sostuvo Sileo. ”Y con esto, el otro elemento que llamó la atención fue el manejo que tuvieron de esa gente cautiva", agregó.

“En esa época circulaba un libro editado por un reconocido abogado que detallaba el manejo de una situación de crisis con rehenes al que solo accedía el personal de las Fuerzas Armadas, previa identificación con DNI. Pero ellos, evidentemente, contaban con ese material. Entonces mi duda es: ¿Cómo hicieron para acceder al mismo?“, planteó el exnegociador en su testimonio a LN+.
La pizza, el subsuelo y los rehenes
Al señalar el momento de la irrupción policial, Sileo reconstruyó: “En un momento los delincuentes me pidieron pizza. Luego de eso, intenté volver a comunicarme pero ya no fue posible. Ahí me di cuenta que ”El hombre del traje gris" no había logrado convencer al resto de la banda para que se entregaran”.
Luego de informar a sus superiores de la falta de respuesta, la labor de Sileo había culminado, pero aún así formó parte del equipo táctico que ingresó al subsuelo del banco,
“Jamás imaginamos que se habían escapado. Mucho menos cómo lo hicieron: a través de un boquete y un gomón de plástico. Fue increíble", detalló el exnegociador.

Sobre el reconocimiento de los rehenes, el exintegrante de las Fuerzas Especiales dijo: “Cuando entramos, todos pasaron a ser sospechosos. Luego, al ordenar a la gente, nos dimos cuenta que los delincuentes no estaban ahí”.

A pesar de que el hecho ocurrió hace dos décadas, para Sileo “todavía hay muchos puntos grises”.
“Por ejemplo, nosotros descubrimos el boquete por el cual se escaparon los delincuentes gracias a un empleado que reconoció un mueble fuera de lugar. Y eso nos hizo pensar en la complicidad de alguien dentro del banco”, apuntó el exnegociador.
Antes del cierre, Sileo destacó que, además del cartel con la frase: “En barrio de ricachones sin armas ni rencores es solo plata y no amores”, pegado en una de las paredes de la bóveda, también hallaron las armas que los delincuentes emplearon para amedrentar a los rehenes.
“Eran una réplicas de plástico muy malas. Mucho peores de las que usan hoy los niños para jugar”, comentó. Como corolario de su labor en el “Robo del siglo”, señaló: “Cuando todo terminó sentí alivio de ver a todos los rehenes a salvo. Lo más importante es la vida de las personas. Lo demás es recuperable”.
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