Trimarco: "Acá no estamos para ver quién gana, sino para encontrar a mi hija"
El testimonio de la madre de Marita Verón comenzó con duras acusaciones a ex funcionarios de Tucumán; una de las acusadas involucró a un ex dirigente de fútbol en el caso; seguirá declarando mañana
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Susana Trimarco, un emblema en la lucha contra la trata de personas, comenzó a relatar hoy ante los jueces, los representantes del Ministerio Público, los acusados y el público que presencie la audiencia el calvario que vive desde el 3 de abril de 2002, cuando su hija fue secuestrada por una organización dedicada a la privación ilegal de la libertad y la prostitución de mujeres.
Entre otras cosas, aseguró que intentaron matarla dos veces desde que comenzó a investigar la desaparición de su hija. Además, aclaró: "Acá no estamos para ver quién gana sino para saber en dónde está mi hija".
Además de hacer un pormenorizado relato de su situación familiar previa a la desaparición de su hija, Trimarco acusó al gobierno provincial de entonces de tener vínculos con "mafias" involucradas en el secuestro de Marita.
Diez años de calvario
En un primer momento, Trimarco, quien en el transcurso de la búsqueda de su hija creó una fundación que rescata a mujeres sometidas a la prostitución, expresó sus sospechas en torno de la vinculación que habrían tenido con la desaparición de Marita Miguel Ardiles, empleado de la Maternidad provincial, y Patricia Soria, una vecina de la joven en el barrio Gráficos II de esta capital.
Ninguno de los dos se encuentran entre los 13 acusados del secuestro que están siendo juzgados.
Trimarco aseguró que cuando recién se inició la búsqueda de su hija el entonces subsecretario de Seguridad de la provincia, Julio Díaz, la envió a buscar ayuda en la remisería Cinco Estrellas, porque "tenían más autos y mejores armas que la Policía" tucumana.
Esa remisería es propiedad de una de las imputadas, María Jesús Rivero, ex esposa de Rubén "La Chancha" Ale, un ex convicto por varios delitos y ex presidente del Club San Martín de Tucumán.
"Para mí tenían fama de delincuentes, no me gustaba esa gente, pero el gobierno nos mandó a los Ale", dijo la testigo, según reveló el diario La Gaceta de Tucumán, a través de una cobertura simultánea que realiza por la red social Twitter.
Por entonces, "como estúpida iba a la Casa de Gobierno. Digo estúpida porque estaba la mafia ahí", agregó.
En un comienzo de la búsqueda, aseguró, el fiscal Baaclini "quería que acuse a David" (Catalán), pareja de Marita, de haberla asesinado, a lo que ella se negó, dijo, a pesar de que admitió que mantenía una mala relación con su yerno.
"No voy a parar de buscar a mi hija", "no le tengo miedo a estas mafias", repitió Trimarco varias veces.
Trimarco contó que a partir de la desaparición de Marita se enteró cómo se manejaba la trata de personas. "Entonces decidí que no podía quedarme callada ni abandonar esta lucha".
"Una prostituta que trabajaba en la zona del parque 9 de Julio me dijo que a Marita la habían secuestrado y vendido a La Rioja por 2.500 pesos y drogas para su explotación sexual", dijo la madre de Marita.
También sostuvo que trataron de desviar su investigación con pistas falsas y responsabilizó a funcionarios judiciales, entre los que nombró Ernesto Baclini, secretario de la fiscalía que llevó adelante la instrucción en un primer momento y cuya fiscal, Joaquina Bermal, falleció seis meses después.
Aclaró que "la prostitución es una cosa y la trata de personas es otra, estos atorrantes no pueden hacer lo que hacen".
"Hay varias mafias en La Rioja que se dedican a la trata de personas y de ellos aprendí cómo moverme y encontrar información, incluso cómo infiltrarme en su etorno", indicó Trimarco, quien llegó a hacerse pasar por prostituta durante la búsqueda.
Por otra parte, el abogado Carlos Garmendia, quien representa a la familia de Marita Verón, anunció antes de comenzar el juicio que en las últimas horas fueron rescatadas cinco jóvenes que eran obligadas a ejercer la prostitución en un local de Tafí Viejo, ciudad ubicada a cinco kilómetros al norte de la capital tucumana.
Una declaración con peso propio
Durante la audiencia de ayer, el testimonio de una mujer, Daniela Milhein, aportó un nombre alrededor del cual ya se habían tejido algunas sospechas: Rubén Ale.
Milhein, acusada de haber mantenido cautiva en su casa a Marita, precisó que el ex dirigente de fútbol de Tucumán fue quien "la obligó a ella prostituirse" y que terminó trabajando para él.
La mujer contó que trabajaba en la sección limpieza en una concesionaria de automóviles a los 16 años cuando conoció a Ale, que la llevó con él y que a partir de allí la obligó a prostituirse.
"Nunca fui su mujer. El me hizo trabajar. El tenía a su mujer [María Jesús Rivero, otra imputada] y a mí, pero a ella no la hacía trabajar. Jamás consentí ejercer la prostitución", dijo ante los jueces Alberto César Piedrabuena, Emilio Andrés Herrera Molina y Eduardo Antonio Romero Lascano.
Milhein, que tiene una hija en común con Ale, dijo que después fue a trabajar como prostituta a El Altillo, Catamarca. Luego, por su voluntad, fue a La Rioja, donde conoció a otras dos acusadas en esta causa: Lidia Irma Medina y Azucena Márquez.
Ale no está imputado en la causa. Antes de comenzar el debate, se sabía que los imputados y testigos podían involucrarlo en el caso.
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