
Violencia de género
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Un adolescente de 17 años quedó detenido en un instituto de menores en Tucumán, acusado de haber rociado con alcohol y prendido fuego a su expareja, una joven de 24 años que sufrió graves quemaduras en la cara, el cuello y el tórax y debió ser internada nuevamente después de haber recibido el alta médica.
El ataque ocurrió el domingo pasado, cerca de las 6.30, en una vivienda del barrio La Cerámica, en la localidad de Lastenia (a unos 10 kilómetros al este del centro de San Miguel de Tucumán), donde la víctima y el adolescente convivían.
Según la hipótesis del Ministerio Público Fiscal, ambos comenzaron una discusión por celos y, en medio de la pelea, el joven habría amenazado con prender fuego la ropa de la mujer.
De acuerdo con la acusación, el adolescente retiró prendas de un placard y luego fue hasta otro sector de la vivienda, donde habría tomado una botella de alcohol. Cuando regresó a la habitación, la joven le habría dicho que continuara con su vida y que él hiciera lo mismo.
En ese momento, siempre según la teoría de la fiscalía, el adolescente le arrojó el líquido en el rostro y luego utilizó un encendedor para prenderla fuego.
Las llamas alcanzaron a la mujer desde la zona del mentón hasta el pecho. Sus familiares intervinieron para auxiliarla y la trasladaron de urgencia a un centro asistencial.

La evolución del estado de salud de la víctima se convirtió en otro de los elementos que siguen con atención los investigadores.
La joven había recibido el alta médica el lunes. Sin embargo, el martes tuvo que ser internada nuevamente en el Hospital Eva Perón debido a complicaciones derivadas de las lesiones sufridas durante el ataque.
El joven fue localizado y detenido por la policía y quedó a disposición de la Justicia de Menores.
En una audiencia privada realizada a pedido de la defensa, la auxiliar fiscal Fernanda Pedrosa, integrante de la Unidad Especializada de Integridad Sexual y de Género II, formuló la acusación contra el adolescente.
La fiscalía imputó al joven por el delito de tentativa de homicidio doblemente agravada por el vínculo y por mediar violencia de género. Para fundamentar esa calificación, Pedrosa puso especial énfasis en el medio utilizado para atacar a la víctima y en las zonas del cuerpo que resultaron afectadas.

“Se valora especialmente para el encuadre legal la idoneidad del medio empleado para intentar provocar la muerte, como es el fuego, y la zona sobre la cual se produjo el ataque, que es el sistema respiratorio (cara, cuello y tórax), tratándose de una zona claramente vital”, explicó la auxiliar fiscal durante la audiencia.
La representante del Ministerio Público también sostuvo que el hecho se produjo en un contexto de desigualdad de poder dentro de la relación que mantenían la víctima y el acusado.
Según la fiscalía, la convivencia y la relación de pareja entre ambos forman parte de los elementos considerados para sostener el agravante por violencia de género.
Pedrosa señaló, además, que el ataque se habría producido mientras discutían y que la víctima habría sido sorprendida por la agresión.
La fiscalía sostuvo que la utilización del fuego evidenciaría “un desprecio por la vida de la víctima y un alto nivel de agresividad”.
Durante la audiencia, el Ministerio Público Fiscal había solicitado que el adolescente permaneciera durante tres meses alojado de manera preventiva en el Instituto Socioeducativo Cura Brochero, ubicado en Benjamín Paz, al norte de la capital de Tucumán. Pero el juez dispuso que el acusado deberá permanecer al menos 30 días en ese establecimiento.
Además, la Justicia ordenó la implementación de las medidas complementarias solicitadas por la fiscalía en el marco del nuevo régimen penal juvenil. Entre ellas figuran estudios, capacitaciones vinculadas con violencia de género y tratamiento psicológico. La Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinayf) será la encargada de supervisar las intervenciones.




