Un sicario rosarino se convirtió en la pesadilla del clan narco Los Monos

Al sicario se le adjudica también el asesinato del prestamista Lucio Maldonado, cuyo cuerpo apareció el 11 de noviembre pasado
Al sicario se le adjudica también el asesinato del prestamista Lucio Maldonado, cuyo cuerpo apareció el 11 de noviembre pasado
Germán de los Santos
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26 de octubre de 2019  • 19:52

ROSARIO.- Desde hace seis años, los crímenes en Rosario descifran los movimientos que hay detrás del negocio narco. Ese engranaje se mueve con dinero, droga y muerte. En abril del año pasado, Esteban Alvarado, un rival de Los Monos, consiguió una información preciada: Máximo Cantero, alias Guille, planeaba desde la cárcel el asesinato de su hijo. Decidió anticiparse y matar a los que habían recibido esa orden. Usó para esa misión a Mauricio Laferrara, alias Caníbal, el hijo del un viejo hampón que había pertenecido en sus inicios a Los Monos. Ese sicario fue imputado el miércoles pasado por seis crímenes, pero se sospecha que estuvo vinculado a una decena de homicidios en el último año.

Los fiscales Matías Edery y Luis Schiapapietra desglosaron el miércoles lo que parecía el guion de una película donde la sangre se derramaba a borbotones, en una historia por el control de la venta de drogas entre Alvarado y Los Monos. Y el protagonista era Caníbal Laferrara, que no tuvo los cuidados de su jefe Alvarado, quien solo se comunicaba por Telegram con su iPhone 8 encriptado, lo que les dio a los investigadores la posibilidad de confirmar información que suministraron testigos de identidad reservada.

El 16 de abril de 2018, a plena luz del día, Laferrara ejecutó en pocos segundos y sin que las víctimas atinaran a nada a tres miembros de Los Monos que estaban dentro de un auto en Granadero Baigorria, en las afueras de Rosario. Ezequiel Fernández, alias Parásito; su hermano José, y Gerardo Abregú, todos a las órdenes de Guille Cantero, fueron asesinados. El primero había recibido un llamado del líder de Los Monos, que en ese momento estaba preso en la cárcel de Coronda, para asesinar al hijo de Alvarado.

El 16 de abril de 2018 un sicario ejecutó a tres integrantes de Los Monos en Granadero Baigorria
El 16 de abril de 2018 un sicario ejecutó a tres integrantes de Los Monos en Granadero Baigorria

Antes de morir, Parásito Fernández había sido el brazo ejecutor de un fallido secuestro que Guille Cantero planeó con un teléfono fijo desde su celda en el penal de Coronda, hecho por el que el martes pasado fue condenado a 10 años de prisión en la justicia federal de Rosario. Después de marcar estas tres cruces en los nombres de los hermanos Fernández y Abregú, Laferrara siguió con el plan que habría diseñado su jefe Alvarado. Caníbal participó del secuestro y asesinato de Lucio Maldonado, un prestamista de la zona sur de Rosario que tenía una especie de mesa de dinero narco.

Maldonado apareció muerto el 11 de noviembre pasado, con un tiro en la cabeza, en colectora de la autopista Buenos Aires-Rosario, a 200 metros del casino, zona de influencia de la familia Cantero. Junto al cadáver apareció un cartel escrito con birome con la leyenda: con la mafia no se jode. Con ese escrito se buscó confundir a los investigadores, ya que Los Monos, supuestamente, dejaban un mensaje similar luego de balear casas de jueces y funcionarios judiciales. Por ese crimen fue detenido Alvarado en Embalse Río Tercero.

El quinto blanco que tacharon con una cruz fue Cristian Enrique, un muchacho que fue raptado en la zona de Cabín 9 unos días antes de la ejecución de Maldonado. El 23 de octubre este muchacho de 23 años iba en su auto con la novia, cuando tres cuadras antes de llegar a su casa fue interceptado por un vehículo con cuatro hombres armados con chalecos de la Policía de Investigaciones (PDI). El 10 de noviembre el cadáver de Enrique apareció en una zanja a la vera de la ruta 14, cerca de Soldini. Antes le habían avisado a su madre dónde podría encontrar el cuerpo de su hijo.

Años de venganza

Según la investigación, las antenas telefónicas ubicaron a Laferrara en ese lugar, algo que confirmó los dichos de un testigo reservado que dijo que Caníbal había secuestrado al joven que está vinculado a Los Monos y que había intentado matar a Laferrara padre cuando se movía en una Toyota Hilux.

El sexto encargo de Alvarado a Laferrara fue matar a Oscar García, alias Manco, tío de Caníbal, quien no quería venderle al jefe narco una distribuidora de bebidas. Laferrara llegó a ese lugar con una camioneta Fiat Toro con otras cuatro personas. Manco logró sobrevivir a pesar de los cuatro disparos que recibió, pero Cristian Beliz, un empleado del lugar, falleció a causa de los nueve tiros que impactaron en su cuerpo.

Caníbal Laferrara fue detenido el 18 de octubre pasado en el barrio Echesortu, del centro de Rosario, donde la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) le secuestró medio kilo de cocaína, $2.000.000 y US$6000.

Este joven de 23 años con una historia criminal vertiginosa no actuaba solo. Fue imputado como cómplice de los asesinatos Ángel Bini, un policía que está en disponibilidad desde el año pasado. Edery y Schiappa Pietra señalaron a Laferrara como integrante de la asociación ilícita de Alvarado y exhibieron la evidencia que lo conecta: audios telefónicos, voces de testigos de identidad reservada, reconocimientos en imágenes de video que lo sindican actuando en los hechos delictivos analizados.

Crímenes en el futuro cercano

Como si la cárcel fuera un lugar donde el presente se entremezcla con el "azar" del futuro, uno de Los Monos dijo el 14 de agosto de 2015 a las 20.59 que habían matado a Jorge Laferrara, un exsocio de los Cantero, y padre de Mauricio, el sicario de los rivales de la banda de barrio Las Flores. Pero eso no había ocurrido. Tal como reflejó el diario La Capital, apenas unos pocos minutos después ese hombre de 56 años, que tenía condenas por narcotráfico, fue baleado en el abdomen y en la mandíbula en el viejo camino a Soldini, cerca de un búnker de venta de drogas, donde luego fueron acribillados los exconvictos Marisel Fernández y Alejandro Viteli.

Jorge Laferrara era un histórico alfil de la banda de Los Monos y había sido detenido en 1999 en Itatí, Corrientes, con el líder de esta organización, Ariel Máximo Cantero, con 76 kilos de marihuana. Tiempo después, se distanció de la banda de Los Monos y pasó a estar en la vereda de enfrente. Incluso, según las escuchas de la causa 913/12, los Cantero mandaron a atentar contra él desde la cárcel de Piñero. ß

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