100.000 casos de coronavirus en la Argentina. El 8% son médicos y enfermeros que se convirtieron en pacientes

Los factores más importantes en los contagios en el personal de la salud son la transmisión horizontal porque la mayoría de los casos es entre profesionales, el pluriempleo y la ausencia o la escasez del equipo de protección personal completo
Los factores más importantes en los contagios en el personal de la salud son la transmisión horizontal porque la mayoría de los casos es entre profesionales, el pluriempleo y la ausencia o la escasez del equipo de protección personal completo Fuente: Archivo
Fabiola Czubaj
Delfina Arambillet
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12 de julio de 2020  • 19:51

La rutina en la casa de la enfermera Mónica Rueda es, desde hace 10 días, como la del hospital en el que cumplía turnos nocturnos de 12 horas hasta que se autoaisló e informó a su jefa de que podía tener Covid-19. "Salí del trabajo a la mañana y, a la tarde, empecé a sentir muy suave un perfume que es fuerte. Y a la noche ya tenía dolor de cabeza y fiebre de 37,2°C. Con una congestión, se perciben olores, pero no sentir un perfume que uso siempre me alertó", recuerda.

Cada día, en el nuevo número de afectados en esta pandemia, que hoy superó los 100.000, están también los que están en la primera línea de atención del Covid-19 y les toca cruzarla y convertirse en pacientes. En más de 110 días de cuarentena, la proporción de personal de la salud en los casos totales llegó el 14% en abril. Ahora, es del 8%.

En estos cuatro meses, en el que se detectó un total de 100.166 casos positivos, los médicos y enfermeros vivieron muchas cosas. La población salió a los balcones a aplaudirlos. Con el paso de las semanas ellos dijeron "¡No aplaudan más!", en protesta por sus ingresos y las condiciones laborales. Hubo vecinos que los rechazaron en sus edificios o barrios por temor a contagiarse. Y también se declaró de "interés nacional" la protección de la vida y la salud de los que están en la primera línea de atención con la "Ley Silvio", denominada así por el enfermero Silvio Cufré, que murió sin saber que había contraído la infección donde trabajaba.

En la casa de Rueda, nadie puede tener contacto con ella. Por teléfono avisa si tiene que salir de su habitación al baño o que va a abrir la puerta para retirar la comida que le dejan en una mesita. Con el olfato parcialmente recuperado, pero la fatiga que aún le hace doler el cuerpo, piensa en cómo será ir a trabajar después de recibir el alta. "¿Podemos volver a contraer el virus? Sabemos que desarrollamos inmunidad, pero no cuánta. Los miedos están - dice -. Pero hay que seguir porque el sistema sanitario se está llenando."

Hasta el 1° de este mes, el 8% de los contagios de Covid-19 notificados en el país fue en personal de la salud, de acuerdo con los datos que analizó LN Data de la respuesta del Ministerio de Salud nacional a un pedido de acceso a la información pública que hizo LA NACION.

Son, hasta entonces, 5676 casos en 19 provincias que notificaron afectados, sobre todo la ciudad de Buenos Aires, la Provincia de Buenos Aires, Chaco y Río Negro; la mayoría (4228) no necesitó internación. Hubo más mujeres contagiadas (64,4%), pero murieron más hombres (79%), de acuerdo con los 24 fallecimientos registrados oficialmente como personal de la salud (letalidad del 0,42% comparado con el 1,96% nacional). Diez eran de la Provincia de Buenos Aires; la Ciudad y Chaco informaron seis casos cada uno y La Rioja y Río Negro, uno por provincia, de acuerdo con la jurisdicción de carga y no de residencia.

La mayoría de los profesionales contactados, desde personal de planta hasta jefes de servicio de distintas provincias, dijo no conocer colegas que hubiesen enfermado como primera respuesta. A la vez, una decena enseguida pudo mencionar uno o más casos en los hospitales o los centros donde trabajan. Sentir vergüenza, mantener el anonimato o tener temor a perder el trabajo fueron los principales motivos para no compartir sus experiencias.

"En el país, los tres factores más importantes en los contagios en el personal de la salud son la transmisión horizontal porque la mayoría de los casos es entre profesionales, el pluriempleo que hace que vayan de un trabajo a otro y, en muchos lugares, la ausencia o la escasez del equipo de protección personal completo. También, aunque en menor medida, influye la confianza en que «A mí no me va a pasar» o «No me voy a contagiar» y sucede", resume Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez e integrante del comité asesor nacional para Covid-19.

Vulnerables

Magdalena Lamenza es ginecóloga y residente del Servicio de Tocoginecología del Hospital Gutiérrez de La Plata. Como Rueda, que tiene cuatro colegas con Covid-19 en su mismo turno, además de su hermana, que también es enfermera, Lamenza cuenta que cuatro de nueve residentes, dos enfermeros, un obstetra y una médica de planta contrajeron Covid-19 a comienzos de abril. El origen podría haber sido alguna paciente asintomática o con síntomas leves cuando, según recuerda, aún no era obligatorio el uso del barbijo para la población.

Los síntomas empezaron a la semana de recibir la vacuna antigripal en la campaña de vacunación para el personal de la salud. Lamenza tuvo cefalea, temperatura de 37,8°C y dolor de garganta, y también perdió el olfato y el gusto, mientras que algunos compañeros de guardia tuvieron dificultad respiratoria. Todos habían compartido un espacio común, pequeño. "A los 11 días del inicio de los síntomas recibí el diagnóstico de Covid-19", dice. Tras recuperarse, donó plasma para uso experimental. La receptora fue otra profesional de la salud, la enfermera Sandra González, según informó el Ministerio de Salud bonaerense. González estaba internada por una neumonía Covid-19 que había complicado la función de ambos pulmones.

"Sigo usando todo el equipo de protección personal y, sobre todo, en los partos - cuenta -. El temor es no saber si me puedo volver a contagiar. Soy joven y el miedo es más porque tengo familiares grandes de los que me ocupo. Los residentes trabajamos un montón y solemos tener dolor de cabeza, cansancio y malestar en el cuerpo, por lo que estoy más atenta a todo. Doné plasma dos veces y me dosaron anticuerpos en sangre, así que sé que aún tengo anticuerpos." El mismo estudio en una de sus colegas que había demorado en tener un resultado negativo para la infección, no detectó la presencia de anticuerpos.

Con el paso de las semanas, especialistas en salud mental que activaron redes de contención o monitorean en los hospitales el impacto de la pandemia en la primera línea de atención señalan que está pesando el insomnio, la ansiedad y el desgaste acumulado.

"Está el estrés cada día de ir a trabajar, la cantidad de horas que hay que estar con todas las precauciones que debemos tomar. Parece mínimo, pero vestirse con el equipo de protección para ingresar a una habitación con pacientes, retirar todos esos elementos al salir, cumplir con la desinfección y, recién entonces, poder ir a la sala donde está el resto de los colegas suma estrés al trabajo diario", cuenta Rueda, que tiene 37 años, es licenciada en enfermería y trabaja hace tres años en el Hospital Posadas.

Con custodia

Gabriela Monzón, jefa de Consultorios Externos del Hospital J. C. Perrando, en Resistencia, Chaco, fue considerada por el Ministerio de Salud provincial el primer caso autóctono local a mediados de marzo pasado. Tuvo un patrullero apostado en la puerta de su casa, donde se autoaisló con su esposo al sospechar de los primeros síntomas. Las autoridades chaqueñas aún no hablaban de circulación comunitaria del virus, los pacientes con Covid-19 se derivaban a los centros privados y en los consultorios de febriles del Perrando se atendían casos de dengue.

"No tenía más que mis conocimientos profesionales o acaso intuitivos para sospechar que había contraído coronavirus, ya que no había viajado a sitios de circulación viral y no había estado en contacto con casos positivos", contó Monzón a través de su cuenta de Facebook.

La "Ley Silvio" que se promulgó el mes pasado sobre la protección de los trabajadores de la salud ante la pandemia lleva su nombre por el enfermero Silvio Cufré, que murió por Covid-19, a los 48 años, en abril pasado. Contrajo la infección mientras atendía en el Instituto Médico Brandsen, que fue investigada por irregularidades en el manejo de los protocolos sanitarios. "Murió sin saber que tenía Covid-19", dijo la esposa de Cufré a los medios.

La norma declara de interés nacional "la protección de la vida y la salud del personal del sistema de salud argentino y de los trabajadores y voluntarios que cumplen con actividades y servicios esenciales durante la emergencia sanitaria causada por la pandemia de coronavirus".

El mes pasado trascendió el fallecimiento de los enfermeros Julio Gutiérrez y José Aguirre, que trabajaban en los hospitales Durand y Rivadavia, y el médico Miguel Duré, jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del Perrando, en Chaco.

La Asamblea de Residentes y Concurrentes de la ciudad de Buenos Aires difundió un Informe de Situación de los Efectores Públicos porteños con resultados de 27 de los 33 hospitales y ocho centros de salud y atención comunitaria (Cesac): de los 111 casos positivos para Covid-19 en ese momento, 16 eran profesionales en formación de posgrado (residentes o concurrentes).

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