A 13 años del trágico incendio, la cárcel de Magdalena se transformó y pone foco en el trabajo y la educación
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Pasaron casi 13 años del trágico incendio en la Unidad Penitenciaria 28 de la localidad bonaerense de Magdalena, que dejara un saldo de unos 33 internos muertos. El hecho, ocurrido en octubre de 2005, se convirtió en una de las mayores tragedias carcelarias en la historia del país.
Hoy la unidad penal de Magdalena brinda una cara completamente diferente. Se convirtió en un modelo a seguir en cuanto a las ofertas de trabajo y educación que tiene para sus internos. De los 1367 presos que se alojan en ella, 932 participan en actividades educativas o laborales.
Según datos oficiales del Servicio Penitenciario Bonaerense, en el establecimiento de Magdalena funcionan unos once talleres de producción, y se dictan decenas de cursos de formación en diversos oficios. También se realizan trabajos solidarios y los presos pueden cursan los distintos niveles formales de educación.

Se espera que las actividades relativas al trabajo y a la educación de los reclusos favorezcan su inclusión social. En ese sentido, 305 son los presos que trabajan, 261 los que se capacitan y unos 366 concurren a la escuela primaria, a la secundaria o a la universidad.
Talleres productivos
Los talleres productivos de la unidad 28 están relacionados con la panadería, chapa y pintura, mecánica automotriz, herrería, carpintería, armado de broches, guantes o calzados, tapicería y aerografia. En los talleres participan unos 185 internos.
Las ódenes de trabajo que llegan a las diferentes unidades productivas han crecido exponencialmente en los últimos años. Según la jefatura de la Sección Talleres de la Unidad, en 2016 fueron 42 órdenes; en 2017, unas 77 y en lo que va de este año son 190.
En tanto, 120 internos se ocupan del mantenimiento de la infraestructura de la cárcel, mediante tareas de plomería, albañilería, electricidad, destape de cloacas y pintura.
También existentalleres solidarios en los que los internos producen y donan juegos didácticos, puff y mobiliario escolar. Estos elementos que fueron enviados al Cuartel de Bomberos, a Jardines de Infantes de Magdalena y al Hospital de Niños de La Plata.
Para que en la cárcel funcionen con todos estos proyectos se habilitaron espacios que habían sido clausurados luego del trágico incendio ocurrido en octubre de 2005.
Los cursos formales los dicta el Centro de Formación Laboral N°401 de Magdalena. Y en lo que va del año se desarrollaron cursos de Chapa y Pintura, Electricidad del Automotor, Operador de PC, Huerta y reparador de Muebles, con un total de 123 capacitados y otros 138 se están instruyendo en la actualidad.
Hugo Gardes, un agente penitenciario de 40 años, es herrero desde los 17 y desde hace tres enseña la profesión a los internos. "Son años de aprendizaje para los internos pero también para mí, tratamos de arreglarnos con lo que tenemos y con ello crear lo que nos falta y mejorar día a día y hacer cada vez mejor las cosas".
El maestro cuenta orgulloso que está enterado que al menos seis internos siguen sus pasos fuera de la cárcel, "Sé de uno que repara acoplados, otro hace herrería artística y otros están en diferentes empresas trabajando de soldadores. Aquí hoy puedo decir que hemos formado un gran equipo, los internos trabajan con mucho entusiasmo y eso a mí me gratifica mucho".
Luego de convenios firmados por el Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires, se dictan también cursos de alfabetización digital y de electricidad (en este caso a través de la empresa DESA).

Educación
Otro de los ejes tratamentales que impulsa el Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Gustavo Ferrari, es la educación. En este sentido, en la Unidad 28 Magdalena funcionan los niveles de educación formal que dependen de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires.
En la Primaria son 198 los alumnos, en la Secundaria 164 y cuatro transitan alguna carrera de grado en la Universidad Nacional de La Plata.
Esto significa que 366 son los internos que se desarrollan en cuestiones educativas.
"La incorporación en oficios y que los internos tomen hábitos laborales son claves para que puedan cambiar el futuro. El tiempo de estar privado de libertad es para adquirir herramientas y nos enorgullece lo que está pasando en la Unidad 28", aseguró el ministro Ferrari.
Desde que en octubre de 2016 el Servicio Penitenciario Bonaerense fue intervenido, se iniciaron varias acciones para mejorar la infraestructura del penal. "Se puso en valor un pabellón que se encontraba en desuso tras la tragedia de octubre de 2005, se realizaron obras de pintura, instalaciones de sanitarios, de electricidad y carpintería", detalló un integrante de la Plana Mayor del SPB.
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