
A 20 años de convertirse en mixto, el Monserrat tiene más alumnas y con mejores notas
Durante 311 años fue un colegio exclusivo de varones; el cambio se logró a pesar de fuertes y largas protestas de padres, docentes y alumnos
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CÓRDOBA.- Tres líneas escritas en la servilleta de un bar frente al histórico edificio del Colegio Nacional de Monserrat, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), generaron un debate de dimensiones y virulencia insospechadas. A mano alzada, tres consiliarios estudiantiles borronearon "ábrase la inscripción para el próximo ciclo lectivo sin distinción de sexo". Proponían que después de 311 años las mujeres fueran admitidas en el colegio fundado por los jesuitas en 1687.
Fue la tradición -no el reglamento- lo que impidió el ingreso de las mujeres a la institución. A 20 años de que se decidió que las costumbres debían cambiar, ellas son más que ellos, tienen mejor rendimiento académico promedio y varias presidieron el centro de estudiantes. Con todo, quedan nostálgicos de los tiempos en que sólo había hombres en el edificio.
Marcos Duarte, egresado y uno de los tres consiliarios de Franja Morada que borronearon la iniciativa que trató la UNC, cuenta a LA NACION que tiene ex compañeros que en rechazo de la medida no anotaron a sus hijas en el Monserrat. "La igualdad de género en lo educativo se promocionaba, sólo había que tomar la decisión política de poner el tema en agenda -recuerda-. A nivel de Consejo Superior hubo apoyo inmediato, pero la respuesta de la comunidad fue compleja."
El debate incluyó reacciones más emotivas que racionales. Hubo argumentos como que no había baños para mujeres y, como el edificio es monumento histórico, no se podían construir o que el himno se refiere a estudiantes hombres.
Eduardo Staricco, rector de la UNC en aquellos años, señala que disfrutó del debate: "Cuando el proyecto entró supe que iba a haber líos, pero me pareció razonable enfrentarlos. Era época de cambiar".
La dirección del colegio y la mayoría de sus docentes (incluidas las mujeres) se opusieron; ofrecieron asistencia para crear otra escuela con igual diseño mixta o sólo para mujeres. Como por esos años se discutía el plan federal de educación -que no abarca los colegios preuniversitarios- hubo quienes argumentaron que con la excusa del ingreso de las chicas se cambiaría el programa de estudios.
Un fallo del juez federal Ricardo Bustos Fierro hizo lugar al recurso de amparo que planteó un grupo de padres contra la decisión del Consejo Superior y desestimó impedir que el Monserrat fuera mixto. En la primera parte pidió abrir el debate a la comunidad: la UNC terminó haciendo una convocatoria internacional de opiniones.
En 1997 Adriana Verdi era docente, después fue madre de alumnas y vicedirectora. "El profesorado apoyaba que se mantuviera la tradición, que siguiera lo que estaba instaurado", recuerda, y admite que cuando su hija Lorena le dijo -ese mismo año- que rendiría el ingreso, quiso disuadirla.
Luis María Freytes tenía 13 años e iba a 3er año; se oponía a las chicas. Hoy es preceptor y las tiene de alumnas. "Estuvimos un mes y medio sin clases, con acampadas diarias en el patio -relata-. Éramos 600 chicos. Mi mamá, que fue profesora, me insistía en que éramos como los de la película La sociedad de los poetas muertos, una suerte de secta que debía seguir así."
A la distancia se asombra: "Cómo vamos a haber luchado por eso; las mujeres cambiaron el colegio para mejor. También tienen ese «espíritu de pertenencia». Tengo ex compañeros que están convencidos de que fue un error, todavía hay discusiones".
Staricco no olvida a una madre -en reunión del Consejo Superior- que le recriminó que quería convertir el colegio en "un burdel".
Sofía Britos integra la primera promoción de mujeres. "Teníamos la idea de que no éramos muy queridas. Con los años alcancé a entender los temores que había", apunta. Los primeros días fueron "algo intimidatorios" porque los docentes "no estaban preparados para generar igualdad".
La primera mujer que presidió el centro de estudiantes fue Rocío Chinellato, en 2011; hoy ocupa ese puesto en la Facultad de Derecho. Afirma que en el colegio descubrió su vocación política y que tuvo la oportunidad de organizar un panel para repasar el debate por el ingreso. "Nos interpelamos sobre por qué pasaban esas cosas y en el fondo siempre aparecía la costumbre, ésa era la razón del no."
Con un fallo, La Corte suprema cerró la pelea
CÓRDOBA.- Las mujeres llevaban dos años en el Monserrat cuando la Corte Suprema de Justicia -en decisión unánime- rechazó los planteos de los padres organizados en comisión. "Tengo la tranquila sospecha de que existen quienes añoran el pasado y rechazan la radical igualación de la mujer y el hombre en cuanto al goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales", planteó el juez Enrique Petracchi. Y mostró su sorpresa por "los denodados esfuerzos de los apelantes para demostrar que su demanda no es discriminatoria", pero "encubren el motivo, verdaderamente discriminatorio, que podría expresarse así: no dicen nada en contra de las mujeres, pero no quieren que se integren en una educación conjunta con sus hijos".



