
Aarón Castellanos está bajo el agua, y dicen que es por política
Drama: el 80% de la superficie de esa comuna santafecina está anegado, y sus vecinos responsabilizan a una disputa interprovincial.
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SANTA FE.- El límite tripartito que comparten Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires amenaza con convertirse en los próximos meses en otro lugar de disputa interprovincial, como consecuencia -una vez más- del inadecuado manejo del recurso hídrico.
Los excedentes que acumularon las precipitaciones excepcionales a partir de noviembre de 1997 en el sur de Córdoba y norte de Buenos Aires, y que antes se volcaban hacia la cuenca del río V, comenzaron a desplazarse el último año hacia territorio santafecino.
Actualmente, triplicaron la superficie normal de la laguna La Picasa, que en cota máxima era de 8 mil hectáreas y pasó a 25 mil; mantienen anegados los distritos a la vera de la ruta nacional 7, entre Junín (Buenos Aires) y Laboulaye (Córdoba), y han generado pérdidas por más de 200 millones de dólares a la producción agropecuaria.
A lo largo de casi 90 kilómetros, desde Aarón Castellanos hasta Laboulaye, puede observarse una masa líquida uniforme, sin desplazamiento por saturación de la cuenca, que amenaza con acentuar el desolador panorama de alrededor de 10 localidades de las tres provincias afectadas.
Las autoridades comunales de Aarón Castellanos, el pueblo de 500 santafecinos que más perjudicado se encuentra por esta situación, descargan sus iras contra supuestos compromisos políticos asumidos.
"Al gobierno de Santa Fe no le importa el problema. Esta zona se ha convertido en tierra de nadie por obra y gracia de la desatención de los funcionarios y legisladores", comentó a La Nación Eduardo Juan Salleras (42 años), presidente comunal del distrito desde hace tres años.
Denuncian anarquía hídrica
Para completar su descarga emocional, Salleras apuntó: "Existe una gran anarquía en el manejo de las aguas; Córdoba y Buenos Aires arreglaron lo del río V porque La Pampa les inició acciones legales, pero a costa de nosotros, porque el agua viene ahora siempre para esta zona. ¿Sabe lo que ocurre? Al gobernador (de Santa Fe, Jorge) Obeid no le interesan los 400 votos de mi pueblo. El se unió a Córdoba por razones comerciales y no se va a poner en contra de (Eduardo) Duhalde", reflexionó.
El antecedente de esta situación se remonta a 13 meses atrás. Entre noviembre de 1997 y marzo de este año, el llamado fenómeno de El Niño descargó lluvias superiores a los 1800 milímetros en esa región compartida por las tres provincias. La acumulación de los excedentes se ubicó entonces hacia el oeste de Laboulaye.
"Según los técnicos de la Dirección de Hidráulica de Santa Fe, esa masa líquida nunca debía llegar a esta zona. Pero llegó. En abril último ya teníamos un millón de hectáreas inundadas descargando en La Picasa", explicó Salleras.
Actualmente, la localidad de Aarón Castellanos, de 39 mil hectáreas, posee 27 mil cubiertas por las aguas. "Estuvimos 8 meses con todos los caminos cortados y sin asistencia de la provincia ni de la Nación", se quejó nuevamente el presidente comunal.
Mientras repite que desde su localidad hasta la provincia de Córdoba "sólo hay agua a la vera de la ruta 7", Salleras recordó: "Lo único que pudimos hacer para que nos escuchen fue un corte simbólico de la ruta, pero nuestros productores nunca recibieron asistencia, y eso que estamos en una de las zonas más productivas del interior del país".
-¿Usted está convencido de que se trata de una cuestión política?
-Los políticos no nos escuchan y los técnicos se equivocan. En el Ministerio del Interior nos dijeron que la Nación no puede intervenir porque Santa Fe nunca presentó una hipótesis de conflicto interjurisdiccional con Córdoba y Buenos Aires.
-¿Puede ocurrir que las autoridades esperen que las aguas bajen para olvidar el problema?
-Están pateando la pelota para adelante. Apuestan a mi cansancio, pero le escribí a Obeid y le aseguré que no me verá poner la rodilla en el suelo.
Pérdidas económicas
Durante el último año se perdieron las campañas cerealeras. La región compartida arrastra pérdidas por 200 millones de dólares, de los cuales 67 millones corresponden a esta provincia. La actual campaña tendrá un magro resultado, ya que los campos que quedaron despejados de agua y salitre se han vuelto a inundar. Además, la red caminera de tierraestá severamente deteriorada y numerosos establecimientos rurales quedaron aislados.
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