Abrieron un centro de enseñanza de oficios para jóvenes

Atenderá a chicos de villas de emergencia
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5 de abril de 2003  

Una puerta abierta al futuro y a la esperanza abrió ayer la parroquia Nuestra Señora de Caacupé, con la puesta en marcha del Centro Juvenil Padre Daniel de la Sierra, para dar a los jóvenes formación profesional en distintos oficios, además de la posibilidad de terminar el secundario.

El propósito es brindar a los mayores de 16 años una formación integral, como parte de la acción pastoral impulsada por la parroquia, y ayudarlos a enfrentar su propio porvenir con mejores herramientas y mayores perspectivas laborales.

Situado en Pepirí 1462, el centro atenderá a los jóvenes que habitan en las villas 21 y 24, de Barracas, y en el Núcleo Habitacional Transitorio Zavaleta, cercanos al predio.

Roxana Cossio, que a los 22 años está terminando el secundario en la Escuela Comercial N° 56, se anotó en el taller de panadería, con la necesidad de "salir a flote". Abriga la esperanza de llevar alivio a la mesa de sus padres -ambos desocupados- y sus siete hermanos menores (seis mujeres y un varón), tan poco acostumbrados a las buenas noticias.

También intentan mejorar sus habilidades los jóvenes Manuel Blanco (19 años), Alfredo Galván (21) y Richard Cortés (24), que ya trabajan en el taller de medallas. Se trata de un área que comenzó a desarrollarse hace tres meses -antes de la apertura oficial del centro-; ya dos de los primeros inscriptos consiguieron trabajo.

El aporte de Italia

Desde agosto último los sacerdotes de la parroquia, con el apoyo de la comunidad, venían trabajando a pulmón para concretar la apertura de este centro juvenil, que instrumentará un servicio de ayuda a quienes enfrenten el desafío de querer alejarse de las drogas y salir de otras adicciones.

Los artífices de este emprendimientos son el padre Pepe y el padre Toto, como se conoce en la comunidad parroquial -y fuera de ella- a los sacerdotes José María Di Paola (párroco) y Lorenzo de Vedia, que sumaron a la acción pastoral el compromiso de contribuir a la formación integral de los jóvenes.

"Nos fue guiando la providencia", explicó el padre Pepe, al reconocer y agradecer la vital donación de la diócesis italiana de Como, a través de Caritas. También se recibieron aportes del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal y del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), entre otras instituciones.

Con títulos oficiales

El abanico de cursos es variado: desde talleres de cerámica, panadería, artesanía en velas y producción de medallas, hasta cursos de dibujo, grabado y albañilería, con títulos oficiales reconocidos por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Se preparará a los jóvenes para que puedan terminar el secundario, a través del Programa Adultos 2000 de la Secretaría de Educación porteña. Las clases de apoyo escolar se dictarán de lunes a sábados, de 8 a 20, y más allá de apuntalar los conocimientos se procura que los chicos recuperen los hábitos de estudio.

Al dar su respaldo, el secretario de Educación, Daniel Filmus, destacó: "Por este esfuerzo solidario, los jóvenes se formarán en valores esenciales, como la solidaridad, el compromiso y el trabajo por el prójimo".

El vicario general de la arquidiócesis porteña, monseñor Joaquín Sucunza, dijo que el trabajo fecundo en el centro permitirá a los jóvenes "desplegar la libertad de hacer aquello para lo cual Dios nos llamó".

Mañana, a las 11, el cardenal Jorge Bergoglio presidirá una misa en la que se bendecirán las instalaciones. Previamente, a las 10, partirá una marcha de la esperanza desde la parroquia, ubicada en Osvaldo Cruz 3470. Allí se reciben donaciones para sostener el nuevo desafío en favor de los jóvenes.

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