Coronavirus: aburrimiento, angustia y autodescubrimiento: qué hay detrás de los cambios de look en cuarentena

En pleno aislamiento obligatorio por el nuevo coronavirus, los cortes de pelo se volvieron protagonistas
En pleno aislamiento obligatorio por el nuevo coronavirus, los cortes de pelo se volvieron protagonistas Fuente: Archivo
María Paula Etcheberry
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13 de mayo de 2020  • 10:37

Encontró una vieja afeitadora desechable en su baño. Comprobó que no estuviera oxidada. Y aunque no estaba en sus planes, no lo dudó. Había llegado el momento de deshacerse de su barba, por primera vez en 10 años. "Tenía la barba desde que terminé el colegio en 2010. Nunca había planeado afeitarme a cero. Básicamente, fue por aburrimiento", relató Joaquín Dimitrijevich, de 27 años, que además aprovechó la ocasión para modificarse el corte de pelo con su máquina afeitadora. "Mis amigos y mi familia dicen que parezco otra persona. Hasta mi papá me preguntó si era cierto o si la foto era trucada", agregó.

Ya sea por aburrimiento , como una forma de canalizar la angustia frente al encierro , o como una manera de animarse a explorar con la imagen propia, son muchos los argentinos que optaron por hacerse un cambio de look en medio de la cuarentena . Sin posibilidades de ir a una peluquería, cerradas por la propagación del coronavirus , famosos y no famosos recurren en sus casas a tijeras, máquinas de afeitar y tinturas para intervenir su aspecto durante el aislamiento obligatorio.

Joaquín Dimitrijevich

El aburrimiento y la angustia se cuentan entre los principales motivos para cambiar la apariencia. Para Alexandra Bauer, una joven de 25 años, fue el peso del encierro en su departamento lo que la llevó a cortarse el pelo y hacerse un flequillo. "Fue muy impulsivo, algo para nada programado. No tenía la intención de hacerme este corte de pelo antes, y no es algo que haría fuera de la cuarentena. Fue un poco por aburrimiento y un poco también por la ansiedad del encierro. Me costaba la idea de pensar que iba a tener que estar encerrada bastante tiempo. Uno se termina aburriendo un poco de todo, hasta del corte de pelo que tiene", afirmó.

Alexandra Bauer

"Me animé a jugar un poco más [con el look ] porque sabía que nadie lo iba a ver, por lo menos en el corto plazo", agregó Bauer. La imposibilidad de salir y de interactuar con otras personas, funciona en muchos casos como una motivación para animarse al cambio y dejar atrás el temor a ser juzgado.

Ese fue el caso de Agustín Simhan, de 27 años. Inspirado en los cortes de algunos jugadores de fútbol, decidió raparse, aunque mantuvo algunos mechones largos alrededor de la nuca. "Desde hacía un tiempo tenía la intención de raparme el pelo, pero nunca me animaba, así que esta cuarentena fue la ocasión ideal. Capaz que no lo hacía por miedo a ser criticado o vergüenza. Ahora con la obligación de quedarme en mi casa, uno está menos en contacto con la mirada del otro", explicó.

Agustín Simhan

Para los especialistas, intentar romper con la monotonía del encierro y el peso de la mirada ajena ayudan a explicar el por qué de los cambios de look . "Es razonable la tendencia a cambiar de look frente a un escenario que cambia poco. Al no poder cambiar el escenario, por lo menos podés cambiar tu aspecto y diversificar algo, para así volverlo más divertido", observó Harry Campos Cervera, médico psiquiatra y especialista en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Respaldo

"Si te vas a hacer un corte osado, por ahí lo comentás con tus amigos y esas referencias externas funcionan como motivación o como freno. La mirada de los demás es motivante o inhibitoria. Ahora estamos más a las propias. Ese tipo de apoyos están más diluidos. Entonces, las personas se animan más a hacer cosas que tenían postergadas. Como algunas mujeres, que tenían el pelo largo y se lo cortan", agregó Campos Cervera.

Ayelén Buscarini, de 26 años, es una de ellas. Siempre quiso raparse el pelo, pero nunca antes se había animado a hacerlo. La cuarentena fue el contexto perfecto para dejar atrás su cabellera rubia y larga. Primero, se tiñó de negro. Unos días después, se rapó.

"Hace ya varios años venía con la idea y nunca me terminaba de animar. Así que aproveché la cuarentena para raparme. Como no tenemos que salir, si me quedaba mal nadie me veía. Estoy contenta, no me arrepiento. Me gusta cómo me queda. Recibí muchísimos mensajes relindos, de chicas que tampoco se animaban como yo", apuntó Buscarini. Mientras se rapaba, se conectó por videollamada con una de sus hermanas, que la había impulsado a hacerlo.

Ayelén Buscarini

Alessandro Rocca, un joven de 27 años, también tenía la idea previa de innovar con el corte de su barba. Decidió afeitarse y dejarse únicamente el bigote. "Fue un poco planeado y otro poco espontáneo. Antes de la cuarentena, quería innovar con el corte de barba. Tenía ganas de ir a un barber shop . Con la cuarentena esa idea quedó trunca. Pero un día que necesitaba descansar un poco la cabeza del trabajo, dije 'me voy a afeitar'. Entré dos minutos a YouTube para ver algunos videos de cortes de barba o bigotes finos, y me mandé", sostuvo.

Alessandro Rocca

Para la psicoanalista Gabriela Goldstein, miembro titular de APA, los cambios de look no son un simple elemento superficial vinculado al aburrimiento y la angustia ocasionados por el encierro. Pueden tener aristas más profundas, relacionadas a la construcción de la propia identidad.

"Hay que destacar lo singular de cada caso. Para algunos, puede ser una salida compulsiva frente a la angustia, que muchas veces se puede manifestar como aburrimiento. Para otros tiene una dimensión lúdica, de juego. De probar distintos cortes de pelo a ver qué me queda mejor. En la cuarentena hay un tiempo para encontrarse a uno mismo, para construir la propia imagen y también la propia identidad. Se recupera una zona de prueba que antes por el apuro y el trabajo estaba perdida. En general, conviven ambas cosas: la angustia con lo lúdico", concluyó Goldstein.

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