
Adiós a las amonestaciones en la Capital
Las sanciones serán debatidas por los alumnos en consejos de convivencia; el gobierno porteño no descartó otro veto.
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Los propios alumnos de la escuela secundaria, junto con los directores y los docentes, serán los encargados de proponer las sanciones que se apliquen a los compañeros que quiebren las normas de disciplina, si el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no veta por segunda vez la ordenanza, aprobada ayer, que suprime las amonestaciones en las escuelas porteñas a partir del año próximo.
Como informamos en nuestra segunda edición de ayer, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad, en horas de la madrugada, la eliminación de las amonestaciones acumulativas en las escuelas medias, oficiales y privadas, de esta ciudad.
El secretario de Educación de la comuna porteña, Horacio Sanguinetti, no descartó la posibilidad de vetar la norma por segunda vez, aunque admitió que en esta oportunidad no existen los motivos que condujeron al primer veto: la nueva ordenanza es escueta y se limita a derogar las amonestaciones acumulativas, sin incursionar en las atribuciones de las autoridades escolares.
Consejos de convivencia
La ordenanza anterior, gestada por la concejala justicialista Juliana Marino, fue vetada a principios de este año porque, según argumentó el jefe de gobierno porteño, Fernando de la Rúa, restaba autoridad a los directivos de las escuelas al delegar en "consejos de convivencia" la decisión final de las sanciones.
"Esta vez aprobamos una ordenanza corta, de un sólo párrafo, para dejarle al doctor Sanguinetti la posibilidad de confeccionar toda la normativa disciplinaria", dijo, conciliadora, la edila Marino a La Nación .
"Como legisladores podemos eliminar las amonestaciones y la expulsión del alumno, porque son anticonstitucionales y violan la Convención de los Derechos del Niño", agregó la concejala.
El secretario de Educación tomó con pinzas la nueva norma, pero admitió que la ordenanza coincide con un anteproyecto de convivencia escolar que confeccionó una comisión de especialistas designada por él mismo: esa propuesta también suprime las amonestaciones acumulativas y las reemplaza con sanciones graduales vinculadas con los antecedentes disciplinarios del alumno.
Aunque no descarta nada, "ni siquiera un veto a la nueva ordenanza", Sanguinetti dijo a La Nación que "no es adecuado que existan amonestaciones acumulativas y yuxtapuestas, que se incrementen en forma aritmética. Deben agotarse todas las instancias del diálogo, debe haber normas claras y sanciones graduales".
Expulsar o no expulsar
¿Cuál es, entonces, la diferencia entre la ordenanza y el proyecto de Sanguinetti? El nudo del desacuerdo es el tema de la expulsión. La ordenanza establece que un chico no podrá ser expulsado del colegio ni impedido temporariamente de asistir a clases. Sólo permite la suspensión formal del chico, que podrá concurrir a clases.
Según Marino, la expulsión absoluta debe desaparecer porque "no se puede privar a nadie del derecho al conocimiento". Por el contrario, Sanguinetti es partidario de que las sanciones graduales puedan llevar a expulsar al alumno, aunque sin impedir que acceda a otro colegio.
Los ediles porteños también aprobaron una recomendación que encomienda a la Secretaría de Educación la tarea de presentar un proyecto integral de disciplina dentro de los diez días posteriores a la creación de la nueva legislatura porteña. Sanguinetti aseguró que en diciembre se conocerá el proyecto final de convivencia escolar que, en sintonía con la propuesta de Marino, contempla la creación de consejos de convivencia y el debate democrático de las sanciones.
La propuesta nacional
En sintonía con la preocupación de las autoridades educativas y los concejales de la ciudad de Buenos Aires, los ministros de Educación provinciales acordaron recomendar que las sanciones por indisciplina escolar sean fijadas "gradualmente y en forma personalizada, según la edad, el nivel de madurez, cada historia particular y la respuesta a señalamientos anteriores" de los alumnos.
El tema fue debatido el miércoles último en el Consejo Federal de Educación, presidido por Susana Decibe.
El organismo también recomendó la incorporación del sistema de convivencia escolar para resolver las cuestiones de conducta y sanción dentro de las escuelas.
Según los ministros de Educación, la creación de un sistema de convivencia tendría como propósitos: favorecer la búsqueda de instancias de diálogo y mediación considerando la igualdad de todos los integrantes de la comunidad, promover el reconocimiento del conflicto y la transformación de su solución en actos educativos, respetar los derechos del niño y promover el cuidado del patrimonio escolar.
En relación con las normas de convivencia, el nuevo sistema revalorizaría el contenido pedagógico de las sanciones que se adopten por indisciplina y otorgaría el derecho a la defensa, para que los actores tengan la oportunidad de dar su versión.
Nueva modalidad en un colegio de la UBA
Anticipándose a la sanción de los nuevos consejos de convivencia, el Colegio Nacional de Buenos Aires aprobó a comienzos de este mes una serie de modificaciones en su reglamento interno para definir los alcances de esa nueva modalidad escolar.
El tradicional colegio funciona en jurisdicción de la Universidad de Buenos Aires y no está determinado si su funcionamiento se debe ajustar a las normas fijadas por el Concejo Deliberante porteño, que decidió suprimir las amonestaciones en los regímenes de disciplina escolar.
De ser así, el reglamento debería ser sometido a una nueva revisión, toda vez que mantiene las amonestaciones entre las sanciones pasibles de ser aplicadas ante la inconducta de los alumnos.
"Cuando se estime procedente aplicar una sanción, ello se hará de modo proporcional a la gravedad del hecho y a las circunstancias del caso", revelan las normas del más que centenario colegio, donde las discusiones por el alcance de las sanciones disciplinarias se remontan a los tiempos de Miguel Cané.
Las sanciones que pueden aplicar docentes y preceptores son las siguientes: -Llamado de atención, del cual no se deja constancia.
-Apercibimiento, que consta en el legajo.
-Amonestación, mediante la adjudicación de un puntaje que se computará en forma acumulativa hasta un máximo de 30 en cada año calendario. Quienes lo alcancen perderán su condición de alumnos regulares.
-Pérdida de la condición de alumno. El nuevo reglamento reúne en el mismo texto nociones básicas de convivencia -como el de no portar armas y observar buena conducta dentro y fuera del colegio-y recomendaciones para el personal del establecimiento ("no podrá fumar en presencia de los alumnos ni en los lugares donde éstos realicen sus actividades").
Reparar los daños
Toda transgresión origina la obligación de reparar los daños materiales causados. En virtud de las normas aprobadas, el alumno puede sustituir la sanción por "un trabajo reparador de sus efectos o por una tarea que le permita comprender las razones por las cuales su conducta afecta la convivencia o el desarrollo de las actividades del colegio".
La institución reconoce a los integrantes de la comunidad educativa los derechos de asociarse en forma libre y democrática y los exime de rendir más de un examen final o libre el mismo día, salvo que "agotadas las posibilidades, no sea posible evitarlo".
Entre los deberes que deben atender todos los miembros de la comunidad educativa se encuentran los de respetar el sistema democrático y los símbolos que lo representan y "no exhibir emblemas o símbolos que denoten discriminación o intolerancia o sean susceptibles de fomentar conflictos entre los integrantes de la comunidad educativa".
Los consejos de convivencia se constituyen en el Nacional de Buenos Aires en cada turno con la presidencia del vicerrector, quien sólo votará en caso de empate.
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