Aficionados y curiosos con lonas en el césped

Muchas personas lucieron un tercer ojo; otras, el mate
Lucía Marroquín
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10 de septiembre de 2012  

Sentados en lonas o en el pasto, con un tercer ojo pintado en la frente o con ropa deportiva, más de cien mil personas llenaron los alrededores del escenario en el que Sri Sri Ravi Shankar guió la meditación masiva.

La presencia del guruji atrajo a aficionados de la meditación, el yoga o El Arte de Vivir y el día de sol les dio una excusa a los curiosos. Los que cerraban los ojos para recibir la energía de Shankar se mezclaron con otros que tomaban mate o dormían la siesta al sol.

Patricia González y Jorge Bertotti se acercaron caminando por la avenida Dorrego, preparados con una lona para unirse a la meditación. Son instructores de yoga y viven en Lomas del Mirador. "Venimos a apoyar la causa, pero no nos gusta mucho el marketing que hay alrededor del tema", dijo Jorge. Patricia explicó que la masividad sí le gusta: "Aunque hoy viene mucha gente que no es de este camino, está bueno que se enganchen, que cada uno busque estar mejor".

En los bosques de Palermo había lugar para todos: la mayoría buscaba estar bien cerca de Ravi Shankar y se amontonó alrededor del escenario, otros se alejaron y pusieron sus lonas a la sombra de los árboles o de los puestos de comida natural, masajes y clases de yoga.

Frida Bindes y Graciela Amuy estaban sentadas una al lado de la otra sobre una lona rayada. "Vine a meditar y a bajar los decibeles –contó Frida, que es jubilada y practica yoga–, que haya tanta gente cambia la energía, es como en un recital." Graciela, también jubilada, nunca había meditado. "Yo vine a ver porque ella me invitó, no soy una experta, pero cuando voy a la iglesia es como si meditara, es una manera de encontrarse con uno mismo."

Muchos habían transitado diferentes niveles de El Arte de Vivir, como María Esther, que tiene 84 años y hace dos que asiste a los cursos de la fundación. "Me gusta porque cualquiera puede venir, se trata de encontrar paz y armonía."

José Luis Spagnolo empezó con El Arte de Vivir hace dos años y medio. Es instructor de la fundación en dos penales. "Tenía presión alta, fumaba dos atados de cigarrillos por día y pesaba 10 kilos más que ahora" contó a LA NACION. José Luis (52 años), dijo que Ravi tiene "una energía especial" y que se pueden sentir "oleadas de amor" cuando se dirige al público.

"¿Cuántos disfrutaron? ¿Cuántos sintieron paz?", preguntó el guruji y la multitud levantó las manos.

Emilio Sánchez, un ingeniero agrónomo de 39 años, no sintió nada fuera de lo común ante la presencia del guruji. "Vine de chusma –reconoció–, ni traté de meditar, porque no tengo nada que ver con la espiritualidad." Emilio había llegado desde su casa en bicicleta para aprovechar el día y hacer ejercicio.

En el sector VIP, a los lados de escenario, estaban la senadora María Eugenia Estenssoro; el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y Patricia Sosa , que cantó dos temas y asistió con su esposo, Oscar Mediavilla.

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