
Al quirófano, antes de nacer
Michael Harrison, creador de la técnica, estuvo en el Cemic para apoyar la iniciativa.
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De concretarse, el proyecto que lleva adelante el cirujano infantil Marcelo Martínez Ferro, el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas Norberto Quirno (Cemic) será la primera institución médica fuera de los Estados Unidos capaz de encarar la cirugía de distintas malformaciones en bebes de entre 18 y 30 semanas de gestación. Es decir, antes de nacer.
Si bien en otros países se han realizado cirugías intrauterinas aisladas, tan sólo tres centros médicos norteamericanos cuentan en la actualidad con un programa integral de cirugía fetal: el Hospital de Niños de Boston, dependiente de la Universidad de Harvard, el Hospital de Niños de Filadelfia y el Centro de Tratamiento Fetal de la Universidad de California en San Francisco.
Una ventana a la esperanza
Pero un dato no menos importante de esta historia es que el programa contaría con la supervisión nada menos que del padre de la cirugía fetal, el prestigioso cirujano infantil Michael Harrison. El especialista norteamericano incluso está dispuesto a instalarse durante seis meses o un año en esta ciudad para compartir sus conocimientos.
De paso por Buenos Aires, con motivo del IX Seminario Internacional de Cuidados Intensivos Neonatales, Harrison visitó las nuevas instalaciones del Cemic, donde se proyecta desarrollar el programa que permitirá brindar tratamiento a los bebes que padecen un reducido número de malformaciones congénitas que actualmente carecen de tratamiento en el país.
Desde su doble puesto de jefe de la División de Cirugía Infantil y de director del Centro de Tratamiento Fetal de la Universidad de California, San Francisco, el doctor Harrison dio a luz las modernas técnicas quirúrgicas que permiten operar al bebe dentro del útero de la madre.
"Existen ciertas enfermedades que padecen los bebes durante la gestación que no pueden ser tratadas después del parto -comenzó diciendo Harrison-. Si bien son muy poco frecuentes, para un cirujano pediátrico como yo, enfrentarse con uno de estos casos era muy frustrante porque no podíamos hacer nada para salvarle la vida."
La idea de utilizar el útero como una incubadora natural que le permita al bebe recuperarse de las correcciones quirúrgicas llevó al doctor Harrison a plantear la posibilidad de corregir en forma prenatal un puñado de malformaciones congénitas -hernia diafragmática, ciertas malformaciones pulmonares, obstrucciones del tracto urinario y otras- que de no ser tratadas ocasionan la muerte. Luego de años de trabajo experimental, en 1981 el doctor Harrison pudo realizar con éxito la primera cirugía fetal para revertir una peligrosa obstrucción urinaria.
La técnica utilizada por primera vez en aquella ocasión es la que actualmente se conoce como cirugía fetal abierta : en primer lugar, se realiza una incisión similar a una cesárea que permite desplazar el útero hacia afuera; luego, mediante instrumentos quirúrgicos especiales, se hace otra incisión más pequeña, esta vez en el útero, de manera tal que sea posible abrir una pequeña ventana a través de la cual el cirujano entra en contacto con la parte afectada del bebe y la corrige quirúrgicamente; finalmente, se cierra la incisión del útero y se lo devuelve a su lugar.
"Más allá de los riesgos que implica toda intervención quirúrgica (infecciones, hemorragias, etc.), el gran problema de la cirugía fetal abierta es que suele ocasionar un parto pretérmino (antes de tiempo) -reconoce Harrison-. Por eso, hemos desarrollado otra técnica menos invasiva que permite disminuir el porcentaje de estos casos: la cirugía fetal endoscópica."
A diferencia de la otra, la variante endoscópica no requiere abrir una incisión en el útero; tres mínimos orificios son suficientes para introducir los endoscopios que contienen el instrumental quirúrgico y una microcámara que permite que el cirujano vea el interior del útero a través de un monitor.
Técnica en expansión
"Actualmente, la cirugía fetal ofrece, en algunos casos, hasta un 70 o un 80% de éxito para pacientes que antes no tenían ninguna posibilidad de cura", destaca el doctor Martínez Ferro. Estos alentadores porcentajes están expandiendo el campo de acción de estas modernas técnicas para abarcar otras enfermedades que, si bien no representan una amenaza para la vida del bebe y pueden ser tratadas después del parto, cuanto más temprano sean revertidas menores serán los daños que ocasionen.
Para Harrison, los beneficios de contar con un programa de cirugía fetal no sólo alcanzan a los bebes que finalmente son operados: "Uno de cada diez bebes que aparentemente necesitan este tipo de intervención realmente debe ser operado, los nueve restantes se benefician al obtener un diagnóstico temprano que les permite ser tratados adecuadamente, diagnóstico al que no siempre se accede si no se cuenta con programas de este tipo".
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