Alquiló un Lamborghini, pero no lo quería devolver
El automóvil deportivo fue recuperado ayer por la policía
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Los investigadores sabían que en la cochera del edificio donde estaban por ingresar podía estar el automóvil que buscaban desde hacía días. No se equivocaron: el lujoso Lamborghini Diablo, champagne y valuado en 350.000 dólares, estaba estacionado en el garaje de un edificio del barrio de Puerto Madero.
Personal de la División Sustracción de Automotores de la Policía Federal lo descubrió en las cocheras del subsuelo de un edificio situado en Encarnación Ezcurra al 400, donde vive un ciudadano jamaiquino identificado como Max Higgins.
El llamativo automóvil deportivo, cuyo nombre es una leyenda en la historia automotriz italiana, es modelo 1989 y sería propiedad del representante en la Argentina de la firma Lamborghini, que le entregó en comodato el vehículo a Higgins, que organizó un show en Mar del Plata.
La primera escala de Higgins en Mar del Plata tuvo sabor a fracaso. El 12 de mayo pasado alquiló el estadio Mundialista, con capacidad para 42.000 personas, para buscar nuevas estrellas con su World Football Idol, un programa con el que recorre el continente. Pero apenas hubo una decena de participantes y no más de 300 personas en las tribunas.
Pero lejos de la decepción, Higgins completó el pago del alquiler y duplicó la apuesta: reservó el estadio polideportivo para el 28 de julio y prometió otra jornada para el World Football Idol más un show musical con figuras internacionales. Puso sobre el escenario a la cantante estadounidense Gloria Gaynor, Los Nocheros, Soledad Pastorutti. Concurrieron 4500 personas que entraron gratis, sólo tuvieron que llevar un alimento no perecedero para comedores infantiles de la zona. En la fiesta, como figura estelar, estuvo Diego Maradona.
Cuando se venció el contrato, el dueño del Lamborghini Diablo le fue a pedir el automóvil al empresario jamaiquino, pero éste se negó a devolver el vehículo.
Días después, Higgins prometió entregar el Lamborghini, pero nunca lo hizo. Entonces se presentó una denuncia por estafa que recayó en el juzgado de Instrucción N° 26 de esta capital. Ayer, cuando los policías federales entraron en la cochera de Puerto Madero, se acabó el misterio.





