
Anmat aprueba más marcas de sildenafil
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En los nuevos tratamientos se ha introducido el concepto de la farmacoeconomía, que se basa en la combinación ajustada de la eficacia de un medicamento, su óptima calidad y precio accesible al usuario.
Siempre ha sido uno de los objetivos de la buena práctica de los profesionales el poder recetar el fármaco más adecuado sin olvidarse del bolsillo cada vez más ajustado del paciente. Las obras sociales han atendido este concepto desde la inclusión en su vademécum de los fármacos que con características similares tienen menor precio.
La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud preconizan esta práctica con el nombre de prescripción racional de medicamentos. En nuestro país, la aprobación obligatoria de las especialidades medicinales por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) garantiza que los productos tengan la calidad requerida a nivel mundial.
La Anmat ha estado certificando en los últimos dos meses varios productos que corrigen la disfunción eréctil del hombre y cuyo principio activo es el citrato de sildenafil.
En los Estados Unidos, con el nombre de Viagra se vendieron más de 2.700.000 unidades bajo receta y se calcula en más de 150.000 el número de médicos que lo prescribieron. Según el cálculo, representan al 95 por ciento de los urólogos de ese país.
Las expectativas de un gran número de personas con disfunciones sexuales,-en nuestro país, más de dos millones-, son cubiertas por varios laboratorios que, a partir del lanzamiento del primer medicamento producido por Pfizer (Sildefil) pueden beneficiarse con la ayuda del sildenafil, que se vendió a 11 pesos la pastilla. En forma simultánea, Bagó (Lumix), a 20 pesos los dos comprimidos, y Roemmers (Vimax), ya un poco más económico.
Otros dos medicamentos han visto la luz:Finadiet (Bifort) y Labinca, con su marca Verum. Por último, Microsules-Bernabó lanzó el Vorst, a un precio aún menor, de once pesos cada dos unidades.Tal eclosión de marcas, aprobadas por la Anmat, facilita la tarea de prescribir con el criterio sugerido por los organismos de salud, que aconseja evaluar la eficacia, la seguridad y el costo.



