Ante chanzas, hacía el ademán de tirar
Lo dijeron varios de sus compañeros, que lo definieron como raro, callado y triste
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LA PLATA.- "Cuando los chicos, a veces, los cargaban a él o a Dante [el íntimo amigo del joven homicida] hacía como que les apuntaba y disparaba; Dante [simulaba] que tenía una ametralladora y tiraba también", dijo Cintia Casasola, una de las alumnas heridas en la Escuela Media Nº 2 el 28 de septiembre pasado, al declarar ante la jueza de menores Alicia Ramallo, a cargo de la causa por la masacre de Carmen de Patagones.
La adolescente, de 15 años, recordó que ambos chicos dibujaban "cruces de Dios al revés" (invertidas) en el pizarrón del aula.
Como ella, todos los alumnos de 1° B de la escuela Islas Malvinas que declararon en la causa coincidieron en calificar al joven autor de la masacre y a Dante de "raros, callados, cultores de lo inglés y autores de mensajes y dibujos extraños".
Talía Jaime, de ese curso, aseguró que el triple homicida una vez le había dicho: "¡Qué idiotas! Los voy a matar a todos".
Tanto ella como Pamela Ludueña, compañera de la chica, sugirieron, al declarar ante la Justicia, que el día anterior a la tragedia Dante le habría advertido a Sandra Núñez -una de las víctimas mortales- que no fuera a clase a la mañana siguiente.
Ludueña insistió: "Eran raros; escribían en inglés, hacían cruces al revés en el pizarrón", y agregó: "Solían hacer gestos de apuntar con un arma".
Según otras dos alumnas de 1º B, Yanet Mazzoni y Nadia Rieger -compañeras del homicida desde octavo año- consideraron que el autor de los disparos estaba más callado que los años anteriores.
"Triste, introvertido", lo definió Mazzoni.
"Vestían ropa oscura", los describió Santiago Churrarín, otro de los compañeros de las víctimas y de su victimario.
Por su parte, Ana María Campoy, preceptora de la Escuela Media Nº 2 que tenía asignado 1º B, consideró que el chico homicida no tenía problemas de conducta, que era silencioso, que podía entablar relaciones con un reducido grupo de su curso y que a ella no le constaba que fuera objeto de burlas.
Campoy relató que, cuando comenzaron los disparos, se hallaba en la preceptoría buscando los libros de temas y la caja de tizas. En ese momento, oyó ruidos: "Como de mesas que se golpeaban muy fuerte contra el piso". La tragedia se había desatado sin que ella lo hubiera advertido.





