
Asaltaron el casino de Miramar
Burlaron a la custodia porque llegaron con el contador; encerraron 4 rehenes en la bóveda y huyeron con 270.000 pesos.
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MIRAMAR.- Un juego de niños. Seis o siete delincuentes asaltaron ayer el casino de esta ciudad sin necesidad de efectuar ningún disparo y se llevaron 270.000 pesos, además de alzarse con un verdadero récord: ser los protagonistas del primer robo a mano armada a una sala de juegos en la historia delictiva de nuestro país.
El casino funciona desde hace 40 años en un local que alquila el Club General Alvarado, situado en 9 de julio 1345, la calle principal, y tiene ocho mesas de ruleta y tres de punto y banca. Se trata de un casino chico y quizás esa característica fue decisiva para ser elegido como blanco.
A las 9.30 dos hombres, uno de sport y otro vestido con el uniforme de un oficial principal de la Policía Bonaerense, se presentaron en la casa del contador del casino -Hugo Martin, en la calle 13, entre 38 y 40- y le dijeron que eran enviados por la jefatura de la fuerza de seguridad para revisar los dispositivos de vigilancia en los casinos de la costa.
El hombre, de 42 años, vestido con traje de baño y remera, se disponía a disfrutar de un espléndido día de playa.
Después de diez minutos de charla accedió a acompañarlos hasta el casino, distante a unas 15 cuadras de su domicilio, pese a haberles dicho a sus inesperados visitantes que no era el responsable de las medidas de seguridad.
Cuatro rehenes
Cuando Martin subió al Renault 21 gris en el que se trasladaban los dos hombres, le dijeron que en realidad pensaban asaltar el casino y que lo que necesitaban para que los dos policías de vigilancia les franquearan la entrada.
Las llaves para abrir la bóveda donde quedó depositado el dinero recaudado durante el fin de semana, estaban en poder del tesorero José Luis Oliva, que todos los días viene desde Mar del Plata, donde reside.
Oliva llegó al casino a las 10.30 y diez minutos más tarde lo hicieron los dos asaltantes, con Martin como rehén. Detrás de ellos entraron otros cuatro o cinco hombres con armas de puño.
Redujeron rápidamente al policía que les abrió la puerta y cuando se dirigían a la bóveda se les cruzó el sargento Ruiz Díaz, que alcanzó a romperle el labio de una trompada a uno de los ladrones, antes de que otro le apoyara una pistola en la cabeza mientras le gritaba: "Ahora te mato".
Y ningún disparo
Más frío, otro de los delincuentes le recomendó que no disparara porque iba a hacer mucho ruido. Después de encerrar a todos en la bóveda, los asaltantes se llevaron una saca donde estaban los 270.000 pesos listos para ser depositados en la sucursal local del Banco Nación, situado en la avenida 23, a no más de tres cuadras de allí.
Según algunos testigos, los asaltantes se fueron caminando y cruzaron la plaza antes de abordar el Renault 21 y otro vehículo, que podría ser una camioneta Toyota.
El Renault fue encontrado cerca del mediodía a unos cinco kilómetros del centro, en inmediaciones de la escuela agrícola, en el camino que sale a la ruta 88, que va hacia Necochea (a 100 kilómetros al sur) y a Mar del Plata (45 kilómetros al norte).
Probablemente allí hayan cambiado de vehículo para seguir la fuga.
El jefe de la Unidad Regional de Mar del Plata, comisario mayor Carlos Reyes, indicó que todo el personal de su jurisdicción, además del que está a disposición del Operativo Sol, fueron movilizados para dar con los asaltantes.
El jefe de la comisaría de Miramar, Julio César Guzmán, opinó que los delincuentes serían gente de Mar del Plata y que tenían un buen conocimiento del terreno.
Eso les posibilitó ubicar al contador Martin y conocer la hora en que llegaba el tesorero Oliva. "Fue un trabajo perfecto. Hicieron una muy buena inteligencia", comentó a La Nación.
El presidente de Lotería y Casinos de Buenos Aires, Jorge Rossi, no parecía muy preocupado. Canoso y bronceado, confirmó que se trataba del primer robo a una sala de juegos y destacó que los ladrones no se llevaron fichas, con lo cual tendrían que haber cerrado todos los casinos de la provincia.
Sin hacer apuesta, se llevaron todo
MIRAMAR (Especial).- Hacer saltar la banca debe de ser el sueño permanente de todo jugador empedernido y el de una noche de verano de aquellos que juegan ocasionalmente para revisar su fortuna. Llegar a sus bóvedas, también debe de ser el deseo más ferviente de los profesionales del delito.
Los seis o siete asaltantes que ayer robaron el casino local habrán convertido su sueño en realidad. No sólo por el monto del botín (270.000 pesos en billetes, monedas y dólares) sino por las características del hecho que nada tiene que envidiarle a los peritos del crimen.
Además de las mesas de ruleta y punto y banca, en el casino hay 80 máquinas tragamonedas. En la sala trabajan unas 100 personas y unos 800 visitantes concurren diariamente.
Cada día, entre las 10.30 y las 11, un patrullero, con tres efectivos se encarga de llevar al banco el dinero recaudado el día anterior. Sin embargo, dada la necesidad de ajustarse a los plazos laborales bancarios, los lunes se deposita la plata que entró el viernes, el sábado y el domingo.
El casino local tiene una puerta de madera con una pequeña mirilla. Allí está apostado un policía de la bonaerense encargado de la seguridad del lugar quien, por medio de una mirilla, controla el acceso al lugar.
Junto a la entrada principal hay una escalera que lleva al subsuelo, donde están las dos bóvedas: una en la que se guardan las fichas y otra para el dinero.
Sólo dos policías están de custodia cuando las puertas del casino están cerradas. Las bóvedas no parecen muy sólidas ya que los empleados que quedaron encerrados pudieron salir por una ventana.
"Esto lo tendrían que haber robado hace varios años. Es diez veces más seguro el candado de mi bicicleta", comparó un viejo croupier.
Lo que no pudieron encontrar los delincuentes en su golpe al casino se lo habían llevado los apostadores durante el fin de semana, cuando golpeando a la lógica salieron victoriosos ante la banca.
Otras pérdidas
El viernes fueron 27.000 pesos y el domingo otros 30.000 los que perdió esta sala de juego que, de esta manera, comenzaba a desandar los primeros de sus peores días.
Los cuarenta minutos que los cinco rehenes pasaron en la oscuridad fueron suficientes para que los delincuentes planearan su escape con absoluta tranquilidad.
El Renault 21 con el que se dieron los primeros pasos del robo sería encontrado algunas horas en la ruta 77. Según fuentes policiales de la Unidad Regional IV con sede en Mar del Plata, la chapa B2.492.649 que tenía ese vehículo correspondía a otro similar radicado en San Justo y sin pedido de secuestro.
En cambio, la verificación del número de motor permitió establecer que se trataba de un auto propiedad de Osvaldo Flores, hurtado el pasado 6 de diciembre en Carapachay.
Un atraco inesperado
MAR DEL PLATA.- Asombro. Esa es la palabra que define con exactitud el estado de ánimo que se está viviendo en el casino anexo de Miramar y en el resto de las salas de entretenimientos que dependen del Instituto Provincial de Lotería y Casinos bonaerense.
Y no es para menos, pues el robo que sufriera ayer la casa de juegos de "la ciudad de los niños" es el primero que registra la historia desde que la banca está en manos del estado y destruye así el mito de la inviolabilidad de los tesoros de los bien resguardados casinos.
En efecto, hasta ahora ninguna gavilla se había animado a dar un golpe en estos establecimientos, ya que sólo se han atrevido a llevarse alguna ficha los desesperados que suelen fatigar sus alfombras.
Reacción inmediata
Tal vez por esa causa, apenas se conoció el hecho, el mismo titular del Instituto, Jorge Rossi, viajó hasta Miramar para conocer los detalles del asalto y cerciorarse de que no había víctimas entre el personal.
Consultado por la prensa, el funcionario expresó su alivio tras enterarse de que ningún empleado resultó lesionado y aclaró que el monto sustraído está asegurado.
Asimismo, autoridades del anexo de Miramar aseguraron a La Nación que tras el arqueo correspondiente se constató que los ladrones sólo se llevaron el dinero y que el fichero está intacto, por lo que la actividad en la sala no se interrumpirá.
Si bien hasta ahora el mutismo es casi absoluto cuando se interroga a los allegados al Instituto acerca de los entretelones del hecho, en las cercanías del local que ocupa la sala de entretenimientos existe unanimidad respecto de que el grupo que cometió el robo conocía muy bien los movimientos del anexo e inclusive, sabían que ese día iba a pasar el camión de caudales.
"No dieron un paso en falso y hasta tenían la información de que la mujer que hace la limpieza estaba embarazada , ya que uno de los ladrones preguntó: "¿Dónde está la gordita?", dijo a La Nación una fuente de la investigación.
Por otra parte, algunos no descartan que tal vez ese conocimiento preciso de lo que ocurría en el casino pudo haber sido suministrado por alguien cercano a la misma repartición.
Tampoco faltan los que sospechan que los cambios ocurridos en los últimos tiempos tengan algo que ver con lo sucedido. "Yo no entiendo nada -señaló un veterano empleado-, antes esto lo custodiaba un sólo policía y no pasaba nada".



