Asesinan a cuatro personas en una casa de Los Polvorines
Venganza: la policía asegura que el móvil de la masacre fue un ajuste de cuentas entre vendedores de drogas.
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Tres hombres y una mujer fueron asesinados a balazos, con fusiles automáticos y pistolas 9 milímetros, dentro de una precaria vivienda de la localidad bonaerense de Los Polvorines, partido de Malvinas Argentinas. La policía cree que se trató de un ajuste de cuentas entre narcotraficantes.
El múltiple crimen se produjo en las primeras horas de ayer en la vivienda de la calle Darragueira 5969, en donde vivía una de las víctimas, identificada como Miguel Angel Bustos, de 30 años. Según fuentes policiales, el dueño de casa cumplió una condena penal de cinco años en Olmos por robo calificado.
Dentro de la casa se hallaron algunos gramos de cocaína lista para ser fraccionada y un revólver calibre 22, tirado en una habitación al lado del cadáver de Ester Galíndez, la mujer asesinada.
Los cuerpos sin vida de Bustos, Jorge Domínguez Godoy, de 58 años, y Juan Isidro Falcón, de 41, estaban apilados en el otro ambiente que posee la vivienda. Godoy y Falcón tenían también un abultado prontuario policial.
Como las entradas de la casa no estaban forzadas, los investigadores suponen que los asesinos -al parecer, no menos de tres- eran conocidos de las víctimas, que recibieron en total 12 balazos, la mayoría de ellos de un fusil FAL.
Misterioso llamado
El cuádruple homicidio fue advertido por la comisaría 2a. de Malvinas Argentinas pasadas las 4 de ayer por un llamado anónimo. Según indicaron fuentes policiales, la persona que dio aviso dijo saber que en la finca de Darragueira 5969 había varias personas muertas.
Cuando una patrulla de la comisaría llegó hasta el lugar sus ocupantes se encontraron con el macabro panorama.
Dentro de la casa estaban los cuatro cadáveres. Los hombres estaban destrozados por los balazos de fusil y la mujer presentaba un único disparo en el tórax. Había droga en un plato que estaba sobre la mesa de la cocina y un desorden generalizado que los uniformados interpretaron como un indicio de que los asesinos habían ido hasta allí a buscar algo.
Todas las víctimas conservaban sus billeteras y en la casa quedaron no pocos artículos de valor.
La investigación apunta a descubrir quién fue la persona que dio aviso del crimen y cómo es que supo que había muertos.
Para la policía el asesinato fue una venganza entre vendedores de drogas. Si bien aún no fueron identificados los autores de la masacre, la policía sospecha que podrían ser integrantes de un grupo de narcotraficantes de la villa de emergencia La Rana, en el partido de San Martín.
Miedo y silencio
Los vecinos de la casa donde fueron hallados los cadáveres prefirieron ayer el silencio y el anonimato.
Dominados por el miedo -aseguran que se escuchan tiroteos todas las noches y que nada los sorprende-, aseguraron a la prensa no conocer la identidad y la ocupación de Bustos. De hecho, la policía no consiguió un solo testigo del barrio para empezar a armar el rompecabezas.
Los pocos vecinos que se animaron a hablar relataron que hace dos semanas se produjo un tiroteo en el frente de la casa de Bustos, a quien conocían como El Gordo, y a quien vincularon con el tráfico de drogas en la zona.
"Pero no pidas más datos, esto es como el far west, la violencia y la impunidad es total. Es preferible preocuparte por tu vida y saber lo menos posible de tu vecino", explicó un asustado comerciante, en la esquina del lugar del crimen.
Justo enfrente de un pasacalle en el que un grupo anónimo de vecinos pide justicia por la muerte de un joven del barrio, ocurrida hace un año.




