Asesinan a otro policía en un robo en Devoto

Ya suman 53 los federales muertos
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18 de diciembre de 2001  

El cabo Gustavo Ortega, que había sido herido anteayer al frustrar a balazos un intento de asalto a un supermercado de Villa Devoto, murió ayer en el hospital debido a las graves heridas que recibió en la cabeza y el pecho. Con el fallecimiento del suboficial de 30 años, ya suman 53 los efectivos de la Policía Federal muertos en lo que va de este año.

Ortega, padre de una niña de 7 años y un chico de 3, recibió disparos en la cabeza, con pérdida de masa encefálica; en el pecho, que le atravesaron el chaleco antibala, y en el cuello y en el brazo.

Fue atacado, cuando estaba vigilando anteanoche el supermercado Disco situado en Emilio Lamarca y Beiró. A las 21, cuatro delincuentes irrumpieron en el lugar. El policía, que hacía horas adicionales, intervino para evitar el robo.

Les gritó y disparó, pero pudo hacerlo una sola vez porque se trabó su arma, según dijeron fuentes policiales a LA NACION.

Como consecuencia de los balazos, un vigilador privado recibió una herida en el hombro derecho, mientras que una clienta tuvo un hematoma en el brazo izquierdo.

Los delincuentes, ante la magnitud del enfrentamiento, huyeron sin robar nada, dijo la policía.

Los testigos dijeron que se fugaron en un Ford Escort color verde.

Poder de fuego

Ortega, trabajaba en la comisaría 45. Había ingresado en la Policía Federal el 2 de febrero de 1995. Se desempeñó desde entonces en la División Perros, en la seccional 24a., en la División Operaciones Metropolitanas, en el Departamento de Delitos Económicos y en la comisaría 26a.

De acuerdo con fuentes policiales, la perforación en el chaleco antibala de Ortega habla del poder de las municiones de alto calibre que usaron los delincuentes. El policía fue trasladado en una ambulancia del SAME al hospital Zubizarreta y luego en un helicóptero de la Policía Federal al hospital Churruca, donde murió ayer.

La reiteración de asesinatos de policías baleados cuando visten uniforme obligó a la Cámara de Diputados a dar media sanción a una ley que agrava las penas del homicidio cuando la víctima sea un efectivo muerto en cumplimiento de su deber.

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