
Asterix, un personaje de historieta que se estudia en la universidad
El popular héroe de ficción, orgullo nacional para los franceses, es ahora motivo de muchos debates académicos
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ESTRASBURGO, Francia.- Asterix, el héroe de ficción galo que debe su fortaleza a las pociones mágicas del excéntrico druida Panoramix, acaba de cumplir 40 años junto con su compañero de aventuras, el gigante Obelix.
Y desde su aparición en la revista de historietas Pilote, el 29 de octubre de 1959, el pequeño galo rebelde se convirtió en símbolo de orgullo nacional para los franceses, a tal punto que ahora llaman Asterix a todo compatriota que se destaca en el exterior, ya sea empresarios exportadores exitosos o artistas que se infiltran en las filas de Hollywood.
En cuatro décadas, la serie de Asterix ha vendido más de 250 millones de ejemplares en el mundo y ha sido traducida a 57 lenguas, incluido el dialecto bretón y el latín de sus enemigos romanos. Un parque de diversiones que recrea su villa gala, camino a Calais, compite codo a codo con EuroDisney en las afueras de París. Y la película Asterix y Obelix contra César, en la que Gérard Depardieu encarnó al héroe gordinflón, vendió nueve millones de entradas en Francia y cuatro millones en Alemania, a pesar de que mereció pésimas críticas.
La pasión que genera esta historieta ha motivado infinidad de estudios académicos. Alan Chevalier, economista de la Escuela Superior de Comercio de París (ESC), estima que Asterix "encarna una mítica de la resistencia frente al invasor económico norteamericano" y asegura que el ejemplar "Obelix y compañía" ha sido "una verdadera lección de economía liberal, al tratar de manera rústica pero moral temas como la especulación".
Entre metáforas y realidades
Su colega Jean-Philippe Bouilloud, experto en estrategia económica, sostiene que Asterix es "la gran revancha de lo local sobre lo global", al recordar a través de sus aventuras un pasado de positivo aislamiento económico que ya no existe. "Yo me pregunto si Asterix sobrevivirá el tercer milenio o si terminará convirtiéndose en un galo integrado o, peor aún, en un galo-romano", destaca con total seriedad el especialista.
Para Elisabeth Tissier-Desbordes, experta en marketing de la ESC, "Asterix es el hombre providencial a la francesa. La lucha de este pequeño buen tipo contra los grandes invasores romanos recuerda la tesis de Fernand Braudel, según la cual el espacio geográfico de un país condiciona su representación metafórica. La Galia en la que él vive no se diferencia mucho de la Francia de hoy, en la que los granjeros se quejan amargamente por el avance de los McDonald´s".
Jean-Claude Kaufmann, sociólogo del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, ha dedicado un ensayo a "Asterix y las mujeres", donde destaca que, aunque la historieta describa un mundo esencialmente de hombres, con competencias físicas y luchas entre guerreros, su éxito se debe a haberse adelantado a los avances del feminismo al evidenciar la astucia y el carácter fuerte de los personajes femeninos. Desde la esposa del jefe Abraracourcix, que siempre lo obliga a descender de sus sueños de grandeza con sus gritos de "¡yo no soy tu esclava!", hasta la bella Falbala, que deja sin aliento al pobre Obelix con sus inteligentes sugerencias.
"Una lectura atenta revela cómo las mujeres, que aparentemente están siempre en segundo plano, son las que realmente gobiernan y las que aplican las ideas más innovadoras en la educación de sus hijos -indica Kaufmann-. En ese sentido, Asterix ha sido una historieta francamente revolucionaria."
El nacimiento de un héroe
Poco imaginaron el diseñador Albert Uderzo y el libretista René Goscinny, ambos con 23 años en 1959, que el personaje que estaban creando entre risas y copas de pastis, sentados en un balcón del barrio parisiense de Bobigny, despertaría cuatro décadas más tarde tan sesudos análisis.
"La editorial para la que trabajábamos nos había encargado hacer una historieta folklórica -recuerda Uderzo-. Varios personajes serios que habíamos creado fueron un fracaso. A mí se me ocurrió que podíamos hacer algo sobre galos y Goscinny propuso de inmediato que lo hiciéramos con tono humorístico. Así de sencillo fue el nacimiento de Asterix."
El dúo tuvo, sin embargo, algunas divergencias. Para Uderzo, el galo tenía que ser alto, rubio y musculoso, como la imagen que dan los libros de historia sobre Vercingetorix, el verdadero héroe de la resistencia gala contra los romanos. Pero Goscinny insistió en que fuera pequeño y picarón.
"Terminé aceptándolo a regañadientes, pero como soy muy testarudo le dibujé al lado un grandote cargando un menhir. Fue así como nació Obelix", señala el dibujante.
De los 30 álbumes publicados, 25 fueron autoría de los dos creadores. Uderzo se hizo cargo del resto tras la muerte de Goscinny en 1977.
A los 63 años, este diseñador, de origen italiano -"aunque no romano", como le gusta destacar, se niega a darle descanso a su pluma.
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